Notas
¿Un nuevo orden, o un nuevo caos?
Un manojo de antojadizas reflexiones acerca de lo que puede pasar con nosotros después de la partida de Néstor Kirchner.
A nadie escapa que el fallecimiento de Néstor Kirchner conmocionó al país, desde que ayer por la mañana, mientras todos esperábamos que sonara el timbre para recibir al censista, empezaron a sonar los teléfonos para preguntar si nos habíamos enterado.
Ya no está Néstor, y junto con él, seguramente, y por definición, también desparecerá el antikirchnerismo, pero la pregunta que queda es: ¿y ahora qué?
Jorge Lanata, en una genial e inspiradísima editorial que reproducimos en esta página, traza algunas líneas muy gruesas que ayudan a imaginar lo que puede venir después de la muerte de Kirchner. En ella, Jorge habla de la palabra prohibida: Isabel.
Y es que las reminiscencias al ´74 son poco menos que inevitables, incluso para los propios justicialistas. Claro que nadie ignora que Néstor no es Perón, ni mucho menos Cristina es Isabel, pero el problema no es ése.
El tema es quién será el López Rega de este capítulo de la historia, y candidatos hay varios. No es fácil nombrarlos, primero porque, quien más, quien menos, todo el mundo los imagina, pero también porque, en cuanto empezamos a determinarlos, empezamos también a necesitar conjeturas respecto de quienes serán los que se paren dentro de ese espacio político, y entonces, en la medida en que ese círculo se amplía, el plano conjetural se vuelve suficientemente incierto, como para desanimar por sí mismo cualquier clase de profecía al respecto.
Algo menos complicada parece la tarea de aventurar, en un espectro de análisis más grueso y un poco más cierto, si lo que vendrá será orden o caos. Puestos en esa tarea, la primera evidencia que nos asalta es que esta última palabra era muy cara al perfil de Néstor Kirchner. De una manera algo antojadiza, podría decirse que Néstor Kirchner era un permanente generador de nuevos caos. Su empedernida vocación por el enfrentamiento y la división, traían como consecuencia directa e inevitable permanentes marcos caóticos que desesperaban a sus rivales y lo embelesaban a él.
Su innegable genio para controlar esos entornos, que muchas veces se volvían infernales e insoportables para sus principales colaboradores, Alberto Fernández puede dar fe de ello, fueron una nota en su vida política y seguramente uno de los talentos que lo harán indeleble en el recuerdo de los que miren la historia política reciente de la Argentina. Su relación con Hugo Moyano, es toda una definición en este sentido.
Pero lo inevitable ya ocurrió y Néstor ya no está entre nosotros. Qué pasara con ese marco de ordenado caos que hasta ayer fue el Kirchnerismo y que Néstor controlaba con tanta aptitud y suficiente genio. ¿Se podrá poner orden allí o se volverá un caos descontrolado que nos arrastre a todos con él?.
Los movimientos en el entorno de la máxima esfera en Buenos Aires son febriles al momento de escribir esta columna. Está claro que el clima no es de certidumbre y mientras todos esperan la reaparición pública de Cristina, cosa que no ocurrirá seguramente hasta la semana que viene, para ver cuál es el discurso que desarrolle, cuál será el tono de sus palabras, cuáles los conceptos que defina y cuál el semblante con el que se la vea, miles serán las suposiciones y los rumores. Suenan muchos nombres, se definen muchas amenazas pero no hay nada cierto, y seguramente no lo habrá hasta que los argentinos volvamos a escuchar la palabra de Cristina en su carácter de Presidente de la Nación.
¿Qué pasará aquí?
Mientras tanto las piezas se van a mover, y algunas a gran velocidad. En cuanto a Mendoza, hay dos incógnitas importantes: Qué hará Jaque, la primera. Qué hará Mazzón, la segunda.
Cierto es que en la coyuntura aparece como más débil la posición del gobernador, pero eso, dada la complejidad del nuevo entorno, es nada más que eso, una apariencia.
Seguramente, el malargüino se enfocará ahora en tratar de estar lo más cerca posible de Cristina, para apuntalarla, posición que seguramente también tomarán todos los gobernadores justicialistas, pero de esa primera esfera de proximidad es de donde saldrán los nuevos círculos de influencia. La amenaza para Jaque es que allí también está con presencia permanente y con movimientos mucho más tranquilos el “Chueco” Mazzón, el incombustible operador con quien se referencian desde el inicio de sus carreras los hermanos Félix.
De las posiciones, predicamento y proyección que tomen ambos referentes en el mediano plazo dependerá, lo que ocurrirá, primero en el Justicialismo mendocino y después en toda Mendoza en el 2011. En esta última instancia, además de lo que haga la oposición, claro.
Esta disputa también será significativa, pero tendrá mucha menos influencia en San Rafael, donde el liderazgo y la posición de los Félix no sufren hoy por hoy, ni el menor atisbo de amenaza.
Ya lo dijo Bob Dylan
Políticamente hablando, lo que tenemos con la muerte de Néstor Carlos Kirchner es una suerte de nuevo Big Bang político, que crea este caos que aparentan ser las horas actuales, pero de donde deberá surgir el nuevo orden que nos permita seguir hacia la transición electoral del año que viene. Dios quiera que sin sobresaltos y, lo más importante, sin violencia.
Lo paradójico del caso es que sobresaltos y violencia, al menos verbal, han sido el pan nuestro de cada día bajo la influencia de Néstor. Por eso las preguntas nos atosigan en esta encrucijada.
¿Se animará alguien a tomar los comandos de ese aparato que tan hábilmente manejó Néstor Kirchner?
¿Podremos los oficialistas, los opositores y todos en general superar la conmoción que causó la muerte del pingüino y caminar ordenada y pacíficamente hacia una transición que consolide un proceso de maduración política y cívica que ya se está demorando demasiado?
¿O seremos víctimas de un nuevo caos generado por la inopia de la oposición y la prescindencia de la civilidad, que termine devorándonos y llevándonos otra vez a las indeseables calendas, nonas y los idus del 2001, o del ´74?
“La respuesta está soplando en el viento”
Algo menos complicada parece la tarea de aventurar, en un espectro de análisis más grueso y un poco más cierto, si lo que vendrá será orden o caos. Puestos en esa tarea, la primera evidencia que nos asalta es que esta última palabra era muy cara al perfil de Néstor Kirchner. De una manera algo antojadiza, podría decirse que Néstor Kirchner era un permanente generador de nuevos caos. Su empedernida vocación por el enfrentamiento y la división, traían como consecuencia directa e inevitable permanentes marcos caóticos que desesperaban a sus rivales y lo embelesaban a él.
Su innegable genio para controlar esos entornos, que muchas veces se volvían infernales e insoportables para sus principales colaboradores, Alberto Fernández puede dar fe de ello, fueron una nota en su vida política y seguramente uno de los talentos que lo harán indeleble en el recuerdo de los que miren la historia política reciente de la Argentina. Su relación con Hugo Moyano, es toda una definición en este sentido.
Pero lo inevitable ya ocurrió y Néstor ya no está entre nosotros. Qué pasara con ese marco de ordenado caos que hasta ayer fue el Kirchnerismo y que Néstor controlaba con tanta aptitud y suficiente genio. ¿Se podrá poner orden allí o se volverá un caos descontrolado que nos arrastre a todos con él?.
Los movimientos en el entorno de la máxima esfera en Buenos Aires son febriles al momento de escribir esta columna. Está claro que el clima no es de certidumbre y mientras todos esperan la reaparición pública de Cristina, cosa que no ocurrirá seguramente hasta la semana que viene, para ver cuál es el discurso que desarrolle, cuál será el tono de sus palabras, cuáles los conceptos que defina y cuál el semblante con el que se la vea, miles serán las suposiciones y los rumores. Suenan muchos nombres, se definen muchas amenazas pero no hay nada cierto, y seguramente no lo habrá hasta que los argentinos volvamos a escuchar la palabra de Cristina en su carácter de Presidente de la Nación.
¿Qué pasará aquí?
Mientras tanto las piezas se van a mover, y algunas a gran velocidad. En cuanto a Mendoza, hay dos incógnitas importantes: Qué hará Jaque, la primera. Qué hará Mazzón, la segunda.
Cierto es que en la coyuntura aparece como más débil la posición del gobernador, pero eso, dada la complejidad del nuevo entorno, es nada más que eso, una apariencia.
Seguramente, el malargüino se enfocará ahora en tratar de estar lo más cerca posible de Cristina, para apuntalarla, posición que seguramente también tomarán todos los gobernadores justicialistas, pero de esa primera esfera de proximidad es de donde saldrán los nuevos círculos de influencia. La amenaza para Jaque es que allí también está con presencia permanente y con movimientos mucho más tranquilos el “Chueco” Mazzón, el incombustible operador con quien se referencian desde el inicio de sus carreras los hermanos Félix.
De las posiciones, predicamento y proyección que tomen ambos referentes en el mediano plazo dependerá, lo que ocurrirá, primero en el Justicialismo mendocino y después en toda Mendoza en el 2011. En esta última instancia, además de lo que haga la oposición, claro.
Esta disputa también será significativa, pero tendrá mucha menos influencia en San Rafael, donde el liderazgo y la posición de los Félix no sufren hoy por hoy, ni el menor atisbo de amenaza.
Ya lo dijo Bob Dylan
Políticamente hablando, lo que tenemos con la muerte de Néstor Carlos Kirchner es una suerte de nuevo Big Bang político, que crea este caos que aparentan ser las horas actuales, pero de donde deberá surgir el nuevo orden que nos permita seguir hacia la transición electoral del año que viene. Dios quiera que sin sobresaltos y, lo más importante, sin violencia.
Lo paradójico del caso es que sobresaltos y violencia, al menos verbal, han sido el pan nuestro de cada día bajo la influencia de Néstor. Por eso las preguntas nos atosigan en esta encrucijada.
¿Se animará alguien a tomar los comandos de ese aparato que tan hábilmente manejó Néstor Kirchner?
¿Podremos los oficialistas, los opositores y todos en general superar la conmoción que causó la muerte del pingüino y caminar ordenada y pacíficamente hacia una transición que consolide un proceso de maduración política y cívica que ya se está demorando demasiado?
¿O seremos víctimas de un nuevo caos generado por la inopia de la oposición y la prescindencia de la civilidad, que termine devorándonos y llevándonos otra vez a las indeseables calendas, nonas y los idus del 2001, o del ´74?
“La respuesta está soplando en el viento”