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Notas
Razones para no comprar dólares con urgencia
La muerte de Néstor Kirchner desató ruido político y visiones apocalípticas sobre cuál será el futuro de la economía. Pero antes de sucumbir ante el pánico, conviene recordar el nivel récord de reservas del Banco Central y el mantenimiento de los superávit fiscal y comercial. Tres herramientas clave para sostener el tipo de cambio y el nivel de actividad. Tres razones para no salir corriendo mañana a comprar dólares:
En medio del caos informativo, la incertidumbre y las visiones apocalípticas sobre el futuro de la economía argentina desatadas a partir de la muerte de Néstor Kirchner, conviene parar la mano y detenerse a pensar. A continuación tres razones para no salir corriendo mañana a comprar dólares:
* Nivel creciente de reservas.
El Banco Central de la República Argentina tiene a la fecha reservas monetarias por $51.541 millones, lo que marca un récord histórico fruto de los excedentes comerciales (crecen en cantidad y precio las exportaciones) y el superávit de cuenta corriente. El incremento en las reservas, según coinciden los economistas, reduce los grados de vulnerabilidad de la economía local y tiene características anticíclicas, ya que el Estado las está usando para financiar parte del gasto público.
Con las reservas atesoradas por el Central se garantizan los pagos de importaciones, el servicio de la deuda y la estabilidad de la moneda nacional. Justamente sobre este último punto, conviene destacar que un nivel alto de reservas permite tener “poder de fuego” para contener ataques especulativos sobre la moneda, ya que el Central tiene recursos para salir a comprar pesos si es necesario para mantener su cotización. Tampoco le conviene al país pensar en una devaluación importante, teniendo en cuenta las altas tasas de inflación que ya existen.
El Banco Central de la República Argentina tiene a la fecha reservas monetarias por $51.541 millones, lo que marca un récord histórico fruto de los excedentes comerciales (crecen en cantidad y precio las exportaciones) y el superávit de cuenta corriente. El incremento en las reservas, según coinciden los economistas, reduce los grados de vulnerabilidad de la economía local y tiene características anticíclicas, ya que el Estado las está usando para financiar parte del gasto público.
Con las reservas atesoradas por el Central se garantizan los pagos de importaciones, el servicio de la deuda y la estabilidad de la moneda nacional. Justamente sobre este último punto, conviene destacar que un nivel alto de reservas permite tener “poder de fuego” para contener ataques especulativos sobre la moneda, ya que el Central tiene recursos para salir a comprar pesos si es necesario para mantener su cotización. Tampoco le conviene al país pensar en una devaluación importante, teniendo en cuenta las altas tasas de inflación que ya existen.
* Superávit comercial
En setiembre, gracias a una desaceleración en el nivel de las importaciones, la balanza comercial resultó un 23% mayor que la del mismo período del año pasado y alcanzó un superávit de U$S1.067 millones. Fue el resultado de un mes en el que los envíos al exterior reportaron ingresos por U$S 6.401 millones y las compras desde otros países sumaron U$S 5.334 millones, informó el Indec. En cambio, si se toma en cuenta el período acumulado de los primeros nueve meses del año, el saldo comercial refleja una caída del 21% respecto del mismo lapso del 2009, aunque siguió siendo superavitaria en US$ 10.495 millones en ese período. Que haya superávit comercial permite que sigan ingresando divisas a la economía nacional gracias a que se vende más de lo que se compra en el exterior, lo que permite que aumente la demanda agregada (la economía crece) y al Banco Central conseguir recurso para incrementar sus reservas.
En setiembre, gracias a una desaceleración en el nivel de las importaciones, la balanza comercial resultó un 23% mayor que la del mismo período del año pasado y alcanzó un superávit de U$S1.067 millones. Fue el resultado de un mes en el que los envíos al exterior reportaron ingresos por U$S 6.401 millones y las compras desde otros países sumaron U$S 5.334 millones, informó el Indec. En cambio, si se toma en cuenta el período acumulado de los primeros nueve meses del año, el saldo comercial refleja una caída del 21% respecto del mismo lapso del 2009, aunque siguió siendo superavitaria en US$ 10.495 millones en ese período. Que haya superávit comercial permite que sigan ingresando divisas a la economía nacional gracias a que se vende más de lo que se compra en el exterior, lo que permite que aumente la demanda agregada (la economía crece) y al Banco Central conseguir recurso para incrementar sus reservas.
* Superávit fiscal
El frente fiscal, que todavía es superavitario, es seguramente el punto más débil del tridente de fortalezas que hoy tiene la Argentina. En septiembre hubo un superávit fiscal primario (antes de computar los pagos de la deuda pública) de $ 3.220 millones, una cifra 15 veces mayor a la registrada en septiembre de 2009, en plena crisis mundial. Pero para llegar a este número, el mes pasado el Gobierno contó con una importante ayuda: $3.000 millones que le giró el Banco Central como parte de las ganancias que obtuvo en el 2009 gracias a las inversiones que hizo con sus reservas de dólares. Fue precisamente esa cuota de $ 3.000 millones de las ganancias del Banco Central –que en el 2009 ganó $ 23.500 millones y acordó girarle en total $20.000 millones al Tesoro durante 2010— la que le permitió al Gobierno mostrar un saldo positivo como resultado primario. Aunque las dudas están planteadas sobre cuánto tiempo se podrán mantener este nivel de gastos, que hoy el país tenga superávit fiscal evita tres males recurrentes en la historia argentina: la emisión de dinero para financiar déficits corrientes, que terminan en crisis hiperinflacionaria, el sobreendeudamiento externo, que desató la crisis del 2001 – 2002, y aleja las recetas de ajuste que en la mayoría de los casos terminan siendo recesivas.
El frente fiscal, que todavía es superavitario, es seguramente el punto más débil del tridente de fortalezas que hoy tiene la Argentina. En septiembre hubo un superávit fiscal primario (antes de computar los pagos de la deuda pública) de $ 3.220 millones, una cifra 15 veces mayor a la registrada en septiembre de 2009, en plena crisis mundial. Pero para llegar a este número, el mes pasado el Gobierno contó con una importante ayuda: $3.000 millones que le giró el Banco Central como parte de las ganancias que obtuvo en el 2009 gracias a las inversiones que hizo con sus reservas de dólares. Fue precisamente esa cuota de $ 3.000 millones de las ganancias del Banco Central –que en el 2009 ganó $ 23.500 millones y acordó girarle en total $20.000 millones al Tesoro durante 2010— la que le permitió al Gobierno mostrar un saldo positivo como resultado primario. Aunque las dudas están planteadas sobre cuánto tiempo se podrán mantener este nivel de gastos, que hoy el país tenga superávit fiscal evita tres males recurrentes en la historia argentina: la emisión de dinero para financiar déficits corrientes, que terminan en crisis hiperinflacionaria, el sobreendeudamiento externo, que desató la crisis del 2001 – 2002, y aleja las recetas de ajuste que en la mayoría de los casos terminan siendo recesivas.