ver más

Notas

Promoción industrial: esperan que el decreto llegue antes que Kirchner

El ex presidente llega a Mendoza el jueves, para protagonizar un acto político y cenar con unos 500 empresarios locales. El oficialismo vive las horas previas con ansiedad y angustia: pretenden que la demorada inclusión de Mendoza en este régimen sea una realidad para entonces

El Gobierno provincial vive la previa de la visita que hará el jueves a Mendoza el presidente del justicialismo, Néstor Kirchner, con mucha tensión. En privado, admiten que tienen todas las esperanzas puestas en que, para el día señalado, se despejen definitivamente todas las incógnitas de la promoción industrial.

Se espera, en definitiva, que el nuevo decreto de la promoción, que traería el beneficio impositivo a los departamentos de Mendoza, vea la luz por lo menos unas horas antes de la llegada del jefe pingüino. En caso contrario, una de las actividades de Kirchner en Mendoza podría empañarse: el cronograma de la visita incluye una cena con unos 500 referentes empresarios y del mundo del trabajo local, que probablemente se hará en el auditorio Ángel Bustelo.

¿Cómo enfrentará Kirchner a los empresarios mendocinos en esa cena si no está el decreto? ¿Qué dirá para seducirlos, si no trae lo que todos anhelan desde hace por lo menos un mes? En el Poder Ejecutivo no se lo imaginan. Y tratan de pensar que no será así.

De hecho, sobre el fin de semana, desde el comando justicialista de Las Heras (departamento conducido por el presidente del PJ provincial, Rubén Miranda) dejaron trascender que la aparición del misterioso decreto se producirá, a más tardar, este lunes.

El gobernador Celso Jaque, en cambio, afirmó que la publicación de la pieza no depende de él. No sin antes insistir en que el decreto "está firmado", tal como había anunciado aquel ya lejano 21 de setiembre. Tal vez logró disipar esa duda en el viaje que realizó hace poco a Santa Cruz, para apoyarlo en su cruzada con los intentos opositores de intervenir la provincia.

Las últimas declaraciones de Jaque se produjeron el viernes, antes de que partiera de viaje a Estados Unidos. Su regreso se producirá mañana, dos días antes del día D para Kirchner, el Gobierno y (tal vez) el enorme enigma de la promoción.

Corazón vapuleado. Kirchner tenía previsto recalar en Mendoza a mediados de setiembre. Pero un problema cardíaco (tuvieron que someterlo a una angioplastia) trastocó la agenda del ex presidente de la Nación en Mendoza.

Más allá del crecimiento del misterio en torno a la promoción industrial, otras cosas pasaron en el tiempo trascurrido. Lo más importante fue la formalización de los sectores internos del PJ mendocino, que hoy se encuentra dividido en tres: el Gobierno y la mayoría de los intendentes integran la "Línea Mendoza", los azules y los hermanos Félix de San Rafael se han parado en la vereda opuesta a los primeros; y los legisladores nacionales que representan al arco gremial (Dante González y Guillermo Pereyra) se resisten a fundirse con unos y otros.

La división, no obstante, sólo afecta el futuro de la política doméstica: los tres grupos siguen militando en el kirchnerismo, a pesar de ciertos matices, marcados en especial por los azules. Esto quiere decir que todos seguramente van a buscar un lugar junto a Néstor Kirchner en la visita del jueves.

El ex presidente de los argentinos protagonizará, además de la reunión del Consejo Nacional del PJ, un acto para unos mil adherentes en el hotel Intercontinental de Guaymallén. Nadie espera que allí aflore la interna justicialista. Más allá de que el grueso de la organización recaerá en el Gobierno, que adhiere explícitamente a la "Línea Mendoza". Un sector que, además, hace gala de su "movilización".

El evento, además, estará dominado por las figuras nacionales del peronismo. Si bien la lista definitiva no está confirmada, se espera la venida de varios gobernadores de peso, como Daniel Scioli y José Luis Gioja, mandatario supremo en la región cuyana. También participará el sindicalista top del kirchnerismo, Hugo Moyano. Todos los mencionados son miembros del Consejo peronista.

Aquella visita de 2008. Kirchner vuelve a Mendoza después de más de dos años. Básicamente, el ex presidente es el mismo de la última vez. Pero lo espera una provincia muy cambiada.

La última visita del máximo dirigente justicialista se produjo en abril de 2008. Vibraba por entonces la guerra del Gobierno Nacional con el campo. Al vicepresidente Julio Cobos le faltaban unos meses todavía para romper con el kirchnerismo, precisamente, debido a ese conflicto.



 

“Respaldo con todo mi sentir la gestión de Celso Jaque”, gritó Néstor aquella calurosa tarde de abril, ante unos 7.000 militantes que sudaban bajo la chapa del estadio cubierto de Andes Talleres, de Godoy Cruz. Acababa de convertirse en el nuevo presidente del justicialismo, quizás el único punto de contacto entre este pasado “remoto” y la actualidad.

Cuesta encontrar algún otro parecido entre aquella visita de Kirchner y la que se producirá el jueves. Sin ir más lejos, minutos después de abrazar a un Jaque que en pocos meses como gobernador había sufrido un inédito desgaste, Kirchner corrió a la Municipalidad de Godoy Cruz a abrazar a otro aliado, pero de otro partido: Alfredo Cornejo.

En 2008 existía, claro, la “Concertación”, de la cual el cobismo era una pieza importante. Los artículos periodísticos de aquel día parecen piezas de surrealismo. Kirchner corriendo entre los jardines de la municipalidad de Godoy Cruz, como si se tratara de la quinta de Olivos. Néstor saludándose con los vecinos y ofrendándoles a un grupo de vecinas su “corazón pingüino”.

El impiadoso archivo refleja también el explícito apoyo que aquel día dio Cornejo al cuestionado secretario de comercio Interior, Guillermo Moreno. Por entonces, Cornejo ya se había peleado con Jaque, pero no con Kirchner. “Hay que luchar para que no haya encarecimiento de precios. A los pícaros y sinvergüenzas que siempre tratan de lucrar con el esfuerzo de todos hay que controlarlos. Hay que hacerles seguimiento”, decía el intendente radical.

Tres meses después de esa visita, Cobos rompía todo tipo de relaciones con el matrimonio presidencial, a través del voto no positivo. Y el tiempo y los cambios siguieron siendo vertiginosos hasta la actualidad.

¿Hay amor? Sobra decir que, esta vez, Kirchner no va a tener que repartirse entre dos amores en Mendoza. Sin embargo, ningún justicialista local se saca de encima la sensación de que la valoración que Kirchner tiene de ellos no es buena.

 


Buena parte del justicialismo de Mendoza mira a Kirchner de reojo, con desconfianza. Hace un tiempo, un senador nacional del partido, Adolfo Bermejo, no descartó la posibilidad de que el ex presidente de la Nación repita en 2011 la experiencia de 2007, cuando bendijo en la provincia a más de un candidato a gobernador: el de su partido y el de Cobos.

Secretamente hasta hace poco en el PJ pensaban que Kirchner puede volver a hacerlo y por ello ensayaron la idea de abroquelarse para darse fuerzas y sobrevivir sin su apoyo. Ese sentimiento dio origen precisamente a la "Línea Mendoza", aunque luego el peronismo volvió a mutar: quizás gracias a la mística del anuncio de la promoción para Mendoza, este sector se declaró abiertamente kirchnerista y defensorea del modelo.

Lo cierto es que el PJ no tiene mucho horizonte fuera del kirchnerismo: a aquellos que no los seduce "el modelo" kirchnerista, por lo menos sí encuentran motivación en la considerable mejoría del matrimonio presidencial en las encuestas.

Una rápida lectura de la realidad completa el cuadro de necesidades del oficialismo provincial. Ya sea por el control obsesivo de la caja que ejerce la Casa Rosada, capaz de ahogar a los rebeldes, o por la fragilidad y las deficiencias de la gestión provincial, los peronistas de Mendoza deducen que en 2011 no van a poder ganar las elecciones sin contar con el apoyo vital del kirchnerismo. Al que, por su parte, le vendrá bien intentar vencer al odiado Cobos en su propia tierra.

No queda otra entonces que estar con Kirchner, que el próximo jueves viene dispuesto a revivir la pasión. O al menos para firmar con el PJ mendocino otro contrato de mutua conveniencia.