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Notas

¿De quién es el problema de los vendedores ambulantes?

Este fin de semana, el Día de la Madre volvió a poner sobre el tapete un tema que parece de menor envergadura, pero que encierra una problemática de tremenda complejidad: ¿Cómo se soluciona el problema de los vendedores ambulantes?
Foto: Agustín Mauricio/Mediamza.com
Foto: Agustín Mauricio/Mediamza.com

Como una forma de introducirnos en el tema de la complejidad que tiene la problemática de los vendedores ambulantes podemos citar un dato que puede ser casi anecdótico: la Ordenanza Municipal que regula la actividad de los ambulantes, es la Nº 10 en un digesto que casi tiene 10.000 ordenanzas. Tal la antigüedad que la situación tiene en nuestra comunidad.

Pero esa añosa existencia no es lo más complejo que la situación tiene. En realidad, el tema de los vendedores ambulantes, especialmente en los últimos años, es una especie de síntesis de toda la conflictividad social que nuestra comunidad enfrenta.

¿Cuál es el problema?

Muchos creen que este rompecabezas es una cuestión de los comerciantes y que debe ser abordado desde la Cámara de Comercio, que debe ponerse firme y exigir que la Municipalidad haga cumplir las disposiciones que regulan la actividad comercial en San Rafael.

“Sólo hay que hacer cumplir lo que está escrito”, dicen quienes reclaman una solución demasiado simplista para el tema. En realidad no se trata de un problema jurídico o administrativo que pueda terminarse forzando el cumplimiento de alguna disposición normativa.

La venta callejera es una actividad que un amplio sector socioeconómico con movilidad descendente tiene como alternativa. Si limitamos y condicionamos el acceso a la misma para  esos sectores, se verán empujados a buscar otras salidas, igualmente informales, pero que pueden ser de mayor riesgo social, para ellos y para la comunidad. En cualquier caso, esa gente seguirá viviendo en San Rafael, y podrá eventualmente, terminarse el problema para los comerciantes, si se prohíbe la actividad, pero subsistirá para el resto de la sociedad aumentando la marginalidad y la exclusión. 

No se trata de la dicotomía, "si no me dejan hacer esto, tengo que entrar en el delito", porque esa opción es inaceptable en una sociedad civilizada, pero tal es la complejidad que el dilema trae y ese es el nivel de riesgo social que implica.

Es que la problemática tiene una dinámica acorde con los tiempos que corren y con los cambios que la economía y la cultura social proponen. Basta aceptar que, puestos en una situación de emergencia socioeconómica, cualquiera de los que leen esta nota podrían transformarse en vendedores ambulantes.

Para todos aquellos que caen en la marginalidad económica, sin otros medios para la subsistencia personal y mucho menos si hay una familia detrás, la venta callejera puede ser una salida que permita transitar la crisis con dignidad y no poco esfuerzo.

Proyectos en el Concejo

Otra muestra de la dificultad del tema es el hecho de que en el Concejo Deliberante de San Rafael, cada sector político tiene un proyecto distinto para abordar la situación. El Partido Demócrata y el Partido Justicialista tienen cada uno su proyecto, bastante similares entre sí, mientras que la UCR ha presentado un tercero para regular la actividad en las calles de la ciudad.

Podríamos distinguirlos poniendo el foco de atención sobre la localización de los vendedores, y en ese sentido, Demócratas y Justicialistas proponen que se los mantenga en las calles, aunque limitando su cantidad y ubicación, al tiempo que se abre un registro para inscribirlos, requiriendo un tiempo de residencia en el departamento, con la intención de empezar a encuadrarlos en algún tipo de esquema administrativo y se prevén encuestas sociales para verificar la situación de emergencia socioeconómica de quienes abordan la actividad, mientras que los radicales proponen confinarlos en un inmueble cercano al Km. O, estableciendo también algunos requisitos para que los vendedores vayan formalizando de alguna manera su condición como agentes económicos, pero prohibiendo su presencia en las calles.

Es necesario reconocer que el primero de estos proyectos, y por varias semanas fue el único, fue presentado por el Demócrata Alberto Pérez Gassul, y de él parecen haber tomado los justicialistas su modelo para estructurar el propio, mientras que el de la UCR contiene una concepción diferente en cuanto a la localización de los puestos y la caracterización de los agentes.

Los tres proyectos tienen fortalezas y debilidades, lo cual hace necesario que la discusión de los mismos se amplíe y abarque no solamente el ámbito del Concejo, sino que también se genere el espacio para que los propios comerciantes también hagan oír sus opiniones al respecto, tanto los regularmente establecidos, como los informales.

La localización no es el único problema

La ubicación de los  puestos autorizados para este tipo de actividad es uno de los puntos importantes, pero no el único. También es necesario regular los rubros y productos que podrán venderse en las calles de manera informal.

Porque no inciden de la misma manera sobre los comercios establecidos, un ambulante vendiendo medias frente a un local de indumentaria deportiva, que otro vendiendo anteojos frente a una óptica, por sólo citar dos ejemplos que se verifican en las calles de San Rafael.

Desde luego que también es absolutamente desaconsejable su presencia en lugares cercanos a entidades financieras, especialemte aquellas en las que cobran los jubilados. No porque los vendedores sean peligrosos en este sentido, sino porque cualquiera de sus clientes puede usar sus puestos como coartada para "ventear" a sus posibles víctimas de "salideras".

Oportunidad

El tema presenta hoy una coyuntura ideal para su discusión, por cuanto ya pasó la presión de una fecha convocante como fue el Día de la Madre y estamos lejos del próximo evento que generará un aumento da la actividad, como serán las fiestas de Navidad y Reyes. Tenemos tiempo y tranquilidad para discutir las mejores ideas y encontrar las soluciones más aptas, pero hay que consumar la tarea, de una vez por todas.

Los tres proyectos tienen estado parlamentario y comenzarán a ser discutidos en comisiones esta semana. Es una gran responsabilidad para los concejales conseguir el consenso para generar una pieza legal que contemple las diferentes aristas que el problema tiene, pero no son los únicos que tienen que aportar su esfuerzo para encontrar la solución del tema.

Ojalá que se pueda encontrar una solución madura que permita recuperar el orden y la equidad que hemos perdido hace mucho tiempo, en pos de permitir que la informalidad licúe las iniquidades con que los avatares económicos han mellado a una cada vez más ancha franja de la clase media sanrafaelina, empujándola hacia la pobreza y la marginalidad, que es donde está la verdadera matriz de este problema.