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Notas
El Dakar recuperó la mística del público argentino en la largada de El Nihuil
El comportamiento de la gente fue excelente. Y los pilotos retribuyeron ese afecto. Cuando Sebastián Halpern arrancó, se dedicó a saludar a las miles de personas que custodiaron la largada.Estas son las cosas que tiene el Dakar en esta parte del mundo y que lo hace irrepetible.
Por Jorge Hirschbrand para MDZ on line
La diferencia entre El Nihuil y Nueva California fue radical. El respeto y el comportamiento mostrado por los sanrafaelinos que se acercaron a seguir el Dakar 2010 fueron destacados por todos los que tuvieron que ver con la seguridad de la carrera.
La gente –mucha, muchísima- se convirtió en una sola demostración de cariño hacia los pilotos. Desde el vivac ubicado en el autódromo departamental hasta la largada de 13º etapa, todo corredor recibió su cuota de afecto.
Estas son las cosas que tiene el Dakar en esta parte del mundo y que lo hace irrepetible.
No interesó quién fuese primero o último. Todos compitieron. Ese fue el ambiente. Y por eso todos fueron merecedores de saludos; que se multiplicaron por cientos y por miles cuando, sin importar con qué número corrieran, se divisaba el casco que mostraba los colores argentinos. Y ahí la multitud estallaba. Tanto, que algunos llegaron a decir “la gente aplaude cualquier boludez”.
Esos eran los comentarios de los cancheros que iban en sus motos enduro o cuatriciclos, para ver a quienes quisieran imitar. Entonces, esa pizca de envidia la canalizaban criticando a la señora que se paró de la reposera para ver "al Marcos" (Patronelli). Porque como los Patronelli están hasta en la sopa, para muchos ya son parte de su familia.
La policía no tuvo ni idea de cuántas personas hubo en El Nihuil. Fueron tantas que resultó imposible hacer un cálculo. Pero está claro que entre todos hubiesen llenado sobradamente el estadio Malvinas Argentinas.
La largada del mendocino Sebastián Halpern fue uno de los picos emotivos. Es cierto que los hermanos Patronelli recibieron el calor popular cuando aceleraron en el punto de partida. Y esa fue la diferencia: ellos aceleraron; en cambio, Halpern decidió arrancar más despacio, manejando con una mano y levantando la otra durante más de doscientos metros para retribuir saludos y ovaciones.
El Dakar en El Nihuil es una postal diferente… con mucho polvo y jarilla, pero con una sola premisa: pasarla bien y no arruinar la fiesta.
Esos eran los comentarios de los cancheros que iban en sus motos enduro o cuatriciclos, para ver a quienes quisieran imitar. Entonces, esa pizca de envidia la canalizaban criticando a la señora que se paró de la reposera para ver "al Marcos" (Patronelli). Porque como los Patronelli están hasta en la sopa, para muchos ya son parte de su familia.
La policía no tuvo ni idea de cuántas personas hubo en El Nihuil. Fueron tantas que resultó imposible hacer un cálculo. Pero está claro que entre todos hubiesen llenado sobradamente el estadio Malvinas Argentinas.
La largada del mendocino Sebastián Halpern fue uno de los picos emotivos. Es cierto que los hermanos Patronelli recibieron el calor popular cuando aceleraron en el punto de partida. Y esa fue la diferencia: ellos aceleraron; en cambio, Halpern decidió arrancar más despacio, manejando con una mano y levantando la otra durante más de doscientos metros para retribuir saludos y ovaciones.
El Dakar en El Nihuil es una postal diferente… con mucho polvo y jarilla, pero con una sola premisa: pasarla bien y no arruinar la fiesta.