Notas
Conocé los números del proyecto minero que divide a Uspallata
En medio de la consulta pública para evaluar la conveniencia ambiental y económica de aprobar la explotación minera de cobre y oro en Uspallata, es válido establecer cuánto hay de cierto en los discursos de quienes aseguran que Mendoza verá poco y nada de los beneficios financieros de este proyecto y de quienes afirman que es la oportunidad ideal para que la provincia experimente con una actividad que puede servir para despertar a otros rubros industriales dormidos o en decadencia.
Hasta aquí, todos los números son calculados a partir del precio del cobre, pero nada se menciona acerca de la extracción de oro en el lugar. Y no es un dato menor: la producción anual promedio de la mina rondará las 40 mil toneladas de cobre y las 40 mil onzas de oro.
La cuestión es determinar qué incidencia tendrá San Jorge en el sector privado y cuáles son los movimientos que hará el gobierno mendocino para, en caso de aprobar el proyecto, establecer condiciones que permitan impulsar la economía local. En otras palabras, el Estado provincial debería poner las reglas de juego a cumplir en materia laboral y contratación de servicios, más allá de la legislación vigente sobre explotación minera.
Cuando el Proyecto San Jorge surgió, el intendente de Las Heras, Rubén Miranda, prometió a los pobladores de Uspallata que la nueva mina de cobre daría empleo a 3.900 personas. Sin embargo, esa es una verdad a medias. En la etapa de construcción (24 meses), San Jorge tendrá dos mil empleados a los que contratará directamente, y otros mil novecientos dependerán de las empresas que la minera contrate durante ese período. Y nada asegura que esos puestos sean para gente de alta montaña, aunque, según los directivos de San Jorge, habrá una prioridad.
En estos 24 meses, y siempre según los números mostrados por San Jorge, se inyectarán 83 millones de dólares a la economía provincial.
Una vez que la mina esté operando, sólo 400 personas tendrán empleo fijo, y otras 1.500 harán trabajos de manera indirecta. Y, teóricamente, por año, en concepto de “inversión y servicios”, la empresa desembolsará 48 millones de dólares.
Agua, electricidad y preguntas sin respuestas
A nivel ambiental, los números estremecen. La mina consumirá aproximadamente 141 litros de agua por segundo. En la presentación hecha por San Jorge, se hace un paralelismo y se indica que es la misma cantidad necesaria para abastecer a 140 hectáreas de viña a través de un sistema de riego por goteo. No está claro si el ejemplo utilizado fue para graficar si la cantidad es escasa o monstruosa. Igual, el proyecto habla de un reciclaje cercano al 75 por ciento del agua utilizada.
De cualquier forma, el agua saldrá del arroyo El Tigre. Y la mina (de 162 hectáreas) afectará directamente a la cuenca de la Ciénaga Yalguaráz. Este es un punto de discusión entre la empresa, que afirma que no hay forma de que los residuos lleguen hasta el Río Mendoza, y quienes sospechan que, a través de cuencas subterráneas, se puede alterar la calidad de la principal corriente de agua de la provincia.
La escombrera de la mina abarcará 448 hectáreas y estará compuesta, en su mayoría, por rocas con óxido de cobre, que no puede ser explotado porque la única manera de hacerlo es a través del uso de materiales altamente contaminantes como el ácido sulfúrico.
Para que el proyecto pueda funcionar será necesaria una nueva red eléctrica de 132Kv, que, si bien servirá para abastecer a Uspallata, su construcción será específicamente para la explotación minera. Por el momento, no se sabe quién se hará cargo del costo de esa obra y cómo hará la provincia para compensar el consumo eléctrico. Son algunas de las tantas incógnitas que este proyecto todavía no devela.