Notas
Mendoza, con el único museo de estadísticas online del mundo
Mendoza tiene colgado en la página web de su gobierno, lo que podría constituirse en el primer “Museo online de las estadísticas” del mundo.
Lo hace, utilizando la plataforma más adecuada para captar visitas, aunque no logra garantizar la conformidad de los visitantes: el sitio de la Dirección de Estadísticas e Investigaciones Económicas, la Deie.
Se trata del lugar indicado para que inversores locales y foráneos, planificadores de políticas públicas, funcionarios, universidades, empresas y, en definitiva, cualquier interesado, sepa, a través de los números de qué hablamos cuando mencionamos a Mendoza.
Pertenece, además, a un ministerio cuyo nombre y apellido es el siguiente: Ministerio de Producción, Tecnología e Innovación.
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Pero no. No hay que entusiasmarse por anticipado.
Es cuestión de comenzar la navegación. A poco de hacerlo, nos daremos cuenta que no se trata de un portal de estadísticas fundamentales para el desarrollo de Mendoza, sino de un museo de números y datos.
Si lo que nos movió a ingresar es una vocación retrospectiva, la simple melancolía, la historiografía o bien, el estancamiento en las ideas del pasado, no habrá inconveniente: estaremos cómodos allí.
Pero si lo que buscamos es lo que, a primera vista se ofrece, olvidémoslo. El desencanto –sino la bronca y el desánimo, cuando no el desaliento y el pesimismo- nos invadirán.
Es que la mayor parte de la información vital para hacer negocios o planificar el desarrollo de Mendoza no está.
Salvo algunas excepciones, como son las cifras de trabajo, turismo, sobre el producto bruto geográfico o en torno a comercio exterior, todo es viejo. Las excepciones no son mérito propio del Ministerio de la producción, que es el dueño del sitio y el que rige a la Deie, sino de convenios de tercerización del trabajo o bien, del resultado de redes nacionales de actualización constante de la información.
Otra provincia en otro país
Los datos sobre Mendoza que hoy difunde el Gobierno en torno a la situación y composición de las familias y los hogares, data de 8 años atrás. Pertenecen al Censo Nacional del 2001 y hoy suenan a la realidad de un país que, con el paso de estos años, se transformó unas cuantas veces y que, si tuviésemos cómo comparar dato contra dato, a la fecha tal vez se vuelva a parecer a la Argentina desigual del 2001. Pero no lo sabremos.
Lo mismo sucede con los números sobre educación y seguridad social con el agregado que, casi como una burla, esta última página avisa que fue “actualizada el 14 de noviembre del 2008”. La información, no.
¿Cuántas mujeres están buscando trabajo en Mendoza? ¿Cuántas son hoy jefas de hogar y qué cantidad dejó de serlo desde la hecatombe político, económico y social del 2001?¿Cuántos analfabetos hay? ¿Cuáles son las condiciones de vida? Todas estas preguntas –y muchas más- no serán respondidas por el sitio que, se supone, debiera ser una invitación a conocer la Mendoza real y actual.
Morenizados
Esta situación bien puede hacer presuponer que el Gobierno de Mendoza es como una nave que está navegando en cielos tormentosos y sin radar. Algo parecido a lo que se hace desde instancias nacionales con el Indec. Pero es peor.
Puede haber algo de lo primero e, indudablemente, condicionamientos de lo segundo, morenizadas como están las estadísticas en todo el país.
Pero lo realmente desconcertante pasa por otro lado:
- El Ministerio de Producción tiene en su sitio web una oportunidad para atraer inversiones y motorizar las políticas públicas en base a datos útiles. Y no lo hace.
- Cuenta con las herramientas humanas, técnicas y con la tecnología de su lado para obtener las cifras reales. Pero no sabemos si lo hace y no lo publica; si lo hace y se demora lustros en publicarlo o si, deliberadamente, no hace nada.
- El Estado mendocino, por fuera del Ministerio de la Producción, tiene sistemas de recolección de datos. Lo tienen Educación, Salud y Desarrollo Humano. Lo que se desconoce es si existe articulación y retroalimentación entre todas las áreas. O si bien, la opción es que cada uno se apropie de los datos sin compartirlos con el resto del Estado y del mundo. Lo que ya se sabe es que no hay, por lo menos, coordinación.
Las perlitas
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Mendoza en imágenes. Para el anecdotario, digamos que no ofrece el mejor diseño ni una forma dinámica de acceso a los datos. Las fotos no se sabe de qué lugar del mundo fueron tomadas: los niños de Mendoza tienen cara de chinos; la producción se ilustra con dólares; los hogares se muestran con casitas alpinas; la situación de las viviendas, con una mansión junto a un lago en un atardecer de Suiza; la situación del comercio y los servicios, con una foto de una persona que anda en bicicleta… Sin embargo, no hay mejor ilustración que la que acompaña al rubro “índices”: una lapicera pluma, ¿acto fallido que revela cómo se trastocan los números, cuando se quiere?
Atomizados. Lo de fondo es un poco más triste que lo anterior. Demuestra cierta pasión por esconder la información. Por ejemplo, ¿por qué no mostrar los datos de educación, cuando la DGE tiene en funcionamiento un “tablero escolar” que, supuestamente, mantiene al día el registro de presentes y ausentes en las escuelas de Mendoza? Y ¿por qué no “subir” los datos que aporta, por ejemplo, la Ansés sobre la seguridad social, en lugar de mantener, incólumes, datos del Censo del 2001?
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Lo que queda
Poco queda después de recorrer el portal. Por ejemplo, que Mendoza calcula cómo le va en servicios y comercio de acuerdo a una encuesta que se hace sólamente en el territorio de la Ciudad de Mendoza.
Definitivamente, la tarea pendiente en esta materia en Mendoza es construir confianza. Para eso sirve contar con números claros, obtenidos de manera transparente y mostrados con seriedad.
Menuda tarea para el nuevo ministro de "Producción, Tecnología e Innovación". Deberá empezar por casa.