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Notas

La inquietud radical se viste de estrategia de cara al 2011

Mientras algunos intentan cogobernar, otros ya miden fuerzas internas. La reunificación es menos resistida después del triunfo electoral, pero para ello hay que consolidar los pasos: Gabriel Fidel al Comité Provincia y Raúl Baglini al Comité Nacional pueden ser los artífices de un proceso que pretende culminar en la candidatura presidencial de Julio Cobos. Antes, los comicios en Capital asoman como la pequeña-gran batalla.

El 28 de junio generó muchas lecturas políticas. Una de ellas está emparentada con el nuevo perfil de la oposición, en especial del Frente Cívico Federal. Pero más específicamente de la sociedad conformada por radicales y cobistas.

Ese casi 50 por ciento apabullante ha traído inquietud más que tranquilidad a las huestes lideradas por el vicepresidente Julio Cobos. Es que tremendo resultado debilitó aún más a Celso Jaque, quien se enfrascó en una reflexión que ciertamente no ha mostrado demasiados logros, a excepción de la salida de dos ministros híper cuestionados desde mucho antes de las elecciones.

Sin embargo, la crisis financiera y la ratificación legislativa del nominado para la Dirección General de Escuelas, Carlos López Puelles, parece haber abierto una vía de negociación entre oficialismo y oposición que muchos no dudan en equiparar al perpetuo “cogobierno” que se permiten las fuerzas mayoritarias que cultivan la alternancia en el poder.

El consenso como cogobierno. Radicales y peronistas saben que en política hay tiempos para gobernar y tiempos para el llano. En esa lógica, alternan roles y acuerdan políticas que involucren pasos al mismo ritmo, en ese destino que irremediablemente aparece como común. Bajo esa lógica, y viéndose en postura expectante para recuperar el gobierno en 2.011, los radicales empezaron a pretender –a su manera- cogobernar. No con ministros en el gabinete, sí influyendo en las decisiones estratégicas. Aquellas de largo plazo con las que –imaginan- en un futuro cercano tendrán ellos que lidiar.

Así, los reacomodamientos personales y los posicionamientos sectoriales cedieron al silencio y la moderación radical de los casi últimos dos años. Aunque, por supuesto, de manera inorgánica. Los primeros que dieron el paso al frente fueron dos intendentes con aspiraciones. Víctor Fayad puso una preocupación casi oficialista sobre la factibilidad financiera de la provincia en el segundo semestre y pidió racionalidad a la oposición. Alfredo Cornejo quiere asegurar que la designación de los nuevos jueces y especialmente del próximo fiscal de Estado tenga un guiño de la principal fuerza opositora que conforman radicales y cobistas. Aunque a cambio de eso hasta “dejen pasar” a López Puelles en la DGE: un dato que en público todos niegan –en especial los legisladores- , pero que en off lo admiten como una posibilidad cierta.

La batalla por la Capital. Ambos, Fayad y Cornejo expresan la vieja interna radical territorial que ha enfrentado históricamente a Capital y a Godoy Cruz; pero también la más reciente que a propósito de las posturas de Cobos incluso llevaron al cisma partidario. Tal disputa se prepara nuevamente a ser saldada en la próxima elección comunal capitalina, desdoblada en su momento por el Viti, y donde ya se barajan algunas alternativas.

La primera, tiene que ver con la competencia electoral a través de listas separadas. Orgánicamente la UCR –intervenida- hizo su proceso interno y proclamó una lista de concejales en la que el vitismo se quedó afuera. Esa es la lista del Frente Cívico Federal, que podría sufrir alguna modificación con la incorporación de una figura de peso que ampliaría el abanico de fuerzas hoy reflejadas en el Frente. Ante esto Fayad debería armar una lista propia, que sería de carácter vecinal, aunque algunos observadores no descartan una alianza con el Frente Unidad para el Cambio que lidera María Victoria Gómez de Erice, sello con el cual podría competir.

La segunda, es abrir una instancia de negociación interna, que ya tendría informalmente algunos puentes tendidos, para producir la incorporación del vitismo a la lista 503. Esta jugada, la más audaz y la que más ruido haría, podría ser simultáneamente la vía de ingreso de Fayad al acuerdo partidario. Un anhelo que hoy, tanto desde el cobismo como de algunos ámbitos políticos de municipalidad de la Capital, es un deseo a consumar.  Las agresiones de campaña se pueden olvidar si el pragmatismo así lo indica.

El futuro de CONFe. Muchos de estos acuerdos irán también de la mano de la normalización partidaria, del regreso a las fuentes y de la elección de autoridades del Comité Provincia. Aquí –como sucede generalmente con casi todas las cosas en el radicalismo- hay posturas encontradas. La disolución o no de CONFe es la piedra de la discordia que hoy enfrenta a Cornejo con Juan Carlos Jaliff. Al ex vice gobernador lo acusan de querer mantener el sello partidario con la excusa de sostener el vínculo con los peronistas disidentes (Enrique Thomas, Guillermo Amstuzt), quienes por su parte, ya tienen su propio partido: Unidad Popular que responde a Felipe Solá.

Sin embargo, el CONFe es algo más que radicales cobistas. Nuclea a muchos independientes para quienes ésta ha sido su primera experiencia partidaria y que no están muy decididos a regresar a un lugar en el que nunca estuvieron. El caso más emblemático es el de Laura Montero, quien a pesar de venir de familia radical, tiene decidido seguir participando en la política y en el Frente Cívico desde CONFe. La misma postura tendrían algunos dirigentes del sector de los Territoriales. E incluso el propio Cobos, a quien le levantaron la sanción partidaria pero no puede volver a la UCR hasta tanto deje de ser vicepresidente de la Nación.

Por otra parte, aquellos a quienes oportunamente se rotuló como ortodoxos (Roberto Iglesias, Raúl Vicchi, el propio Fayad) hoy se muestran distanciados de la intervención de Carlos Le Donne, pero coinciden en que no permitirán que el partido sea, en una nueva etapa, liderado por alguien que rompió y hasta enfrentó a la UCR en las últimas elecciones de gobernador en el 2.007.

El desembarco de Fidel. La sentencia parece destinada casi con nombre y apellido a minar las chances de César Biffi, quien cuenta con el aval de Cobos y de Cornejo para ser el futuro presidente partidario. Pero tal como se fijó esta semana en la última reunión en Buenos Aires de la plana mayor del cobismo, la prioridad es la reunificación partidaria, aunque ello implique ceder posiciones personales.

Ante ese escenario, hay un nombre que cada vez reúne más consenso. Es el del ex ministro Gabriel Fidel, quien con origen en los núcleos internos de Renovación y Cambio y luego Convergencia, siempre mantuvo intacta su muy buena llegada con Cobos. A pesar de estar concentrado en la actividad privada, y no aspirar a ningún cargo público, sí estima que puede hacerse cargo de la conducción partidaria. Habrá que ver si tanta rosca lo deja en pie.

Algunos observadores de la interna creen que Fidel puede no sólo ser el hombre del acuerdo para todos los sectores (tiene además buena relación con Iglesias y con Fayad) sino un dirigente que además por su perfil académico y técnico, encabece un proceso de modernización partidaria y recuperación de cuadros a través de una fuerte apuesta a la formación de dirigentes y el seguimiento de temas vinculados a la gestión.

Tras la “chapa” de Baglini. Algo similar sucede a nivel nacional, donde la estrategia cobista también se ha propuesto tras normalización de los distritos intervenidos y como paso previo a la reunificación, el desembarco en la presidencia del Comité Nacional de un hombre que responda a Cobos. Aquí el perfil requerido incluye además, no sólo el de un dirigente con conocimiento de la realidad nacional, con trayectoria y prestigio, sino que sea de intachable foja radical. Ante este desafío, el cobismo ya habría encontrado el nombre, y sería otro mendocino: el ex senador nacional Raúl Baglini.

Baglini siempre ha estado muy cerca de Cobos y es un hombre de permanente consulta para el radicalismo nacional. “El Gordo es uno de los pocos dirigentes de la actualidad que conoce y puede hablar con los radicales de todo el país,” dice uno de sus colaboradores desde la época de Causa Nacional. El dirigente que por días está en Madrid en plan familiar, habría aceptado el desafío, ante la certeza que su postulación atravesaría casi sin problemas la siempre peliaguda Convención Nacional.

Todos estos movimientos confluyen en una estrategia mayor que es la preanunciada durante la reciente campaña. Trabajar para la instalación de la candidatura presidencial de Cobos en el 2.011. Para eso es imprescindible primero, recuperar el radicalismo y luego, convencer a los aliados nacionales (la Coalición Cívica y el Partido Socialista).

Para esta tarea, el cobismo tiene armas de alto impacto: la popularidad y el grado de aceptación de Cobos, o –de ser inevitable- la elección interna. En ese sentido, avalan la iniciativa del gobierno nacional para la concreción de internas abiertas, simultáneas y obligatorias que puedan consagrar por consenso o por decisión popular una fórmula de la principal fuerza no peronista del país encabezada por el mendocino.

Cleto va paso a paso. Sin embargo, y fiel al estilo Cobos, la idea es no desesperarse e ir paso a paso. La Convención Nacional tiene previsto reunirse para fines de noviembre. Si todo continúa como hasta ahora, el entorno cobista no niega la alternativa de pedir una licencia en el cargo promediando largamente el año próximo. No se habla de renuncia, sí de licencia: “la idea de Julio es completar su mandato” han repetido sus allegados, pero lo cierto es que si se dan las condiciones, estirará lo más posible la decisión de una licencia para respetar el voto popular, aunque también es conciente que necesita libertad absoluta para hacer campaña.

En este maremágnum interno, de disputas y estrategias, un solo paraguas parece contener tantas aspiraciones. Es la decisión política de mantener e incrementar el poder electoral del Acuerdo Cívico Social (su nombre nacional) y del Frente Cívico Federal (su versión local). El propio Cobos, pero también Gerardo Morales, Hermes Binner y la impredecible Elisa Carrió, lo consideran el vehículo indispensable para articular una fuerza no peronista con vocación de poder y capacidad de gobierno.

Por ahora se trata de posicionamientos que planteen de mejor forma lo que será la gran encrucijada futura: las candidaturas del 2.011. Otro capítulo que mucho dependerá de cómo se resuelva lo antes apuntado. De ahí el énfasis y el tenor de la pulseada que ya piensa en lo que vendrá cuando todavía no termina de resolver lo que está.