Notas
Más errores que aciertos, a través de la mirada de los profesionales
Falta comunicación, demora e indecisión a la hora de tomar medidas, son algunos de los aspectos que los especialistas de la salud de nuestra provincia achacan a las autoridades sanitarias. Escasa previsión de una situación inevitable que se pronosticaba desde hace años.
Algunos absolutamente en contra y otros sólo en parte, los profesionales de la salud de nuestra provincia han venido expresando su postura en relación a las medidas oficiales para mitigar los alcances del contagio de esta ¿novedosa? pandemia de gripe A. Sí, así entre signos de interrogación. Porque adentrándonos en el mundo sanitario terminamos apreciando que esto no nos tomó tan de sorpresa como nos hicieron ver.
La mayoría de los médicos, de distintas especialidades, reconocen que tanto desde la Organización Mundial de la Salud como de la Organización Panamericana se venía advirtiendo varios años atrás que esta proliferación de virus “mutantes” afectaría al planeta en su totalidad. Aunque, aseguran, no ha sido tan letal como se preveía.
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El especialista en Epidemiología y miembro del Consejo Asesor de Expertos convocado por el Ministerio de Salud de Mendoza, Roberto Morales, asegura que “las medidas se han venido tomando en tiempo y forma”, aunque reconoce que el principal error del Gobierno fue “confiar en la responsabilidad de la ciudadanía” ante la globalización del contagio.
“No creo que se haya procedido de forma totalmente incorrecta. En un primer momento, y atendiendo a cómo fue presentándose la curva epidemiológica, la decisión de adelantar las vacaciones escolares fue bastante acertada. Pero, la responsabilidad recayó en los padres y sin embargo no entendieron la gravedad de la situación. Permitieron que sus hijos siguieran yendo a los shoppings, a restaurantes, a cines o al centro tal como si nada estuviese pasando. Por eso fue necesario profundizar las medidas”, resume Morales.
De todas maneras, y aunque no ve tan desacertada esta profundización de las restricciones, la especialista en Pediatría y Neonatología Elisa Felhman cree que podría haber sido más atinado tomarlas mucho antes. La profesional considera que “quizás por desconocimiento de cómo manejar este tipo de situaciones, creo que el Estado se demoró tanto en informar a la población cómo en consultar a los especialistas. Lo que se está haciendo hoy se tendría que haber hecho en junio. No se si tan drástico como en México, como afirman algunos, pero con siete días de paralización de las actividades la gente hubiese entendido de entrada cómo manejarse y no seguir haciendo su vida con tanta normalidad”.
Por su parte, el ex ministro de Salud Armando Calletti repara en la falta de coordinación a nivel nacional que cree se mejoró con la asunción del nuevo titular de la cartera sanitaria a nivel país Juan Manzur. “Se reaccionó tarde”, afirma categórico Calletti y puntualiza que el error principal fue “la falta de coordinación nacional y de criterio comunicacional”.
“Si bien, la evolución era y es impredecible no se tomaron medidas específicas desde un primer momento, no se produjo una comunicación fluida entre los ministros de la provincias con la Nación y quedó claro, hasta que asumió Manzur, que no existía un Protocolo”, señala.
Otro de los aspectos en que la mayoría de los facultativos coincide es en la metodología de comunicación utilizada para dar a conocer la información una vez que las autoridades se vieron mejor “paradas” frente a la población.
Muchas son las voces que se levantan en contrario a dar a conocer sólo cantidad de casos -positivos, negativos, en estudio, internados o fallecidos- como simples números. En lugar de desviar la atención al conteo cuantitativo, se tendría que redoblar esfuerzos en ver el aspecto cualitativo de la situación, señalan.
“Hoy se ha generado resistencia a los retrovirales en algunos países, se están propagando nuevas cepas y hasta se está dando el contagio de la enfermedad desde humanos hacia porcinos. Esos son aspectos que deben ser estudiados de manera urgente y no esperar a que se resuelven en otros lugares del mundo”, señala Calletti.
De todas maneras, y más allá de los errores o aciertos gubernamentales, toda la comunidad científica sanitaria coincide en que el contagio y propagación de la enfermedad en nuestra provincia era inevitable.
Por los pronósticos de las organizaciones sanitarias internacionales sobre la proliferación mundial del virus A H1N1, por ser nuestra provincia un centro neurálgico de conexión fronteriza y, obviamente, porque la llegada del invierno en nuestro territorio era posterior a la declaración de pandemia.
“No creo que se haya procedido de forma totalmente incorrecta. En un primer momento, y atendiendo a cómo fue presentándose la curva epidemiológica, la decisión de adelantar las vacaciones escolares fue bastante acertada. Pero, la responsabilidad recayó en los padres y sin embargo no entendieron la gravedad de la situación. Permitieron que sus hijos siguieran yendo a los shoppings, a restaurantes, a cines o al centro tal como si nada estuviese pasando. Por eso fue necesario profundizar las medidas”, resume Morales.
De todas maneras, y aunque no ve tan desacertada esta profundización de las restricciones, la especialista en Pediatría y Neonatología Elisa Felhman cree que podría haber sido más atinado tomarlas mucho antes. La profesional considera que “quizás por desconocimiento de cómo manejar este tipo de situaciones, creo que el Estado se demoró tanto en informar a la población cómo en consultar a los especialistas. Lo que se está haciendo hoy se tendría que haber hecho en junio. No se si tan drástico como en México, como afirman algunos, pero con siete días de paralización de las actividades la gente hubiese entendido de entrada cómo manejarse y no seguir haciendo su vida con tanta normalidad”.
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“Si bien, la evolución era y es impredecible no se tomaron medidas específicas desde un primer momento, no se produjo una comunicación fluida entre los ministros de la provincias con la Nación y quedó claro, hasta que asumió Manzur, que no existía un Protocolo”, señala.
Otro de los aspectos en que la mayoría de los facultativos coincide es en la metodología de comunicación utilizada para dar a conocer la información una vez que las autoridades se vieron mejor “paradas” frente a la población.
Muchas son las voces que se levantan en contrario a dar a conocer sólo cantidad de casos -positivos, negativos, en estudio, internados o fallecidos- como simples números. En lugar de desviar la atención al conteo cuantitativo, se tendría que redoblar esfuerzos en ver el aspecto cualitativo de la situación, señalan.
“Hoy se ha generado resistencia a los retrovirales en algunos países, se están propagando nuevas cepas y hasta se está dando el contagio de la enfermedad desde humanos hacia porcinos. Esos son aspectos que deben ser estudiados de manera urgente y no esperar a que se resuelven en otros lugares del mundo”, señala Calletti.
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Por los pronósticos de las organizaciones sanitarias internacionales sobre la proliferación mundial del virus A H1N1, por ser nuestra provincia un centro neurálgico de conexión fronteriza y, obviamente, porque la llegada del invierno en nuestro territorio era posterior a la declaración de pandemia.



