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Notas

Jaque, ahora en peligro por la rebelión sureña

El intendente de San Rafael y sus legisladores se alejan del gobernador y lo asustan con bolillas negras para su candidato a director General de Escuelas. Las agendas legislativas opuestas de Celso y del cobismo.

El viernes, el ministro de Gobierno levantó el teléfono y habló con un senador peronista de San Rafael. Mario Adaro se ha tomado unas minivaciones, pero antes de irse debía ocuparse de un problema que preocupa a Celso Jaque: la rebelión de Omar Félix, un conflicto que podría agravarse y tener mayor impacto cuando la Legislatura vuelva a sesionar.

Adaro planteó la necesidad de que exista un acercamiento. Del otro lado, le hicieron un pedido concreto. Que Jaque acepte tener una reunión a solas con el caudillo de San Rafael. Félix quiere plantear en privado y cara a cara algunos reproches políticos que alcanzan, por supuesto, los nombramientos de los nuevos ministros de esta semana, para los que no fue consultado.

Félix, en realidad, es el símbolo de otro foco de poder que se cierne sobre un gobierno que padece una fragilidad infinita. Insistentes son las versiones que lo reflejan como el símbolo de la nueva aventura política del empresario José Luis Manzano.

Los legisladores de Félix saben cuál es el talón de Aquiles de Jaque por estos días: Carlos López Puelles, el elegido de Jaque para ocupar el sillón de director General de Escuelas. Sin los tres votos de los senadores que responden al sanrafaelino, la ratificación de la Cámara Alta para López Puelles podría estar seriamente en peligro.

Pero el Gobierno de Jaque, debilitado por el resultado de las últimas elecciones, tampoco puede perder de vista la oposición de cobistas y radicales, que lo sobran  en bancas legislativas. Aunque para que esto ocurra, debería solucionarse primero la interna del propio radicalismo, quizás el único impedimento para que los temores del oficialismo para los últimos meses del año se hagan realidad.

Los fracasos de Jaque en su intento de juntar la tropa

El gobernador hizo agua dos veces esta semana en su pretensión de unificar al oficialismo detrás de su figura. El lunes, en secreto, el mandatario mandó a llamar a los legisladores del PJ, pero en la reunión que se hizo en la Casa de Gobierno finalmente hubo muchas sillas vacías.

Los tres senadores de Félix (Emir Félix, Ricardo Petignano y Germán Gómez) no estuvieron. Pero tampoco contó el gobernador con la asistencia de Cristina Pérez (ex candidata a diputada nacional), Luis Orbelli y el siempre distante Daniel Cassia. Malas señales para un gobernador apretado con los números, que necesita a todos los suyos para enfrentar a la oposición.

Sin embargo, el martes, Jaque volvió a intentarlo con los intendentes de su partido. Y volvió a fracasar. En este caso, no asistieron Félix ni Jorge Omar Giménez, el intendente azul de San Martín. Es extraña a esta altura la postura de los justicialistas de San Martín: también es de este departamento la diputada provincial Pérez, ex esposa del intendente que tampoco acudió al llamado del mandatario del lunes.

Lo cierto es que la cosecha política del gobernador fue muy magra, 15 días después de la derrota en las urnas y a pocos horas de que se conocieran las designaciones en el Poder Ejecutivo. Está claro que algunos le dieron la espalda a Jaque por su solitario cambio de ministros, que fue dada a conocer a algunos el domingo pasado, a través de mensajes de texto.

Los peronistas sureños son los que menos esconden sus resquemores por las actitudes de Jaque. “Hemos dicho que en la decisión de los ministros no fuimos consultados. Me parece que cuando se necesita acuerdo de Senado, tiene que haber un marco de consulta más amplio”, expresó a MDZ Ricardo Pettignano, uno de los senadores rebeldes de Félix, para dejar claro que quien está en la parrilla es el ignoto contador López Puelles, posible director general de Escuelas.

En cambio, casi no hubo “bolillas negras” del sur para Mercau. “Lo conocemos hace muchos años al Raúl, ha tenido mucha militancia y fue una buena decisión”, agregó Pettignano, levantándole el pulgar al nuevo ministro de la Producción.

La agenda de Celso 

El encuentro del lunes entre Jaque y sus legisladores permitió al menos avanzar en el planteo de las leyes que necesitará sacar  el oficialismo cuando la Legislatura vuelva a la actividad a fines de este mes. “Busquen los consensos necesarios”, repitió Jaque varias veces a lo largo de la reunión. A pesar de que había arrancado mal en casa: la tropa propia faltó a la reunión en buena medida.

La lista de proyectos arranca con uno que es prioritario. Apenas vuelvan a las bancas, el oficialismo arremeterá con una ley para poder financiar un plan de viviendas para la clase media con plata del poderoso Anses, programa que está pendiente desde los albores de la última campaña.

El Gobierno solicitará permiso a la Legislatura para endeudarse en 650 millones de pesos con el organismo previsional, lo cual impone la condición de que la Provincia ponga en garantía los fondos de la coparticipación federal y los del Fonavi (fondo para viviendas).

Los intendentes del peronismo piden a gritos esa norma. Pero el escenario político les dice que ninguna norma será fácil de sacar para el oficialismo después del fatídico 28 de junio. Más aún si comprometen los recursos locales.

Después de las vacaciones forzadas o estiradas por la Gripe A, el jaquismo planea también volver a la carga con un complejo paquete de leyes de reforma judicial que naufragó antes de los comicios y deberá darle un formato legislativo a la emergencia sanitaria (la vigente salió por decreto).

¿Pero estas prioridades son compatibles con las de la oposición? Desde ya hay que decir que no. El propio peronismo en Diputados espera una fuerte embestida del cobismo con un proyecto para cambiar el sistema de coparticipación municipal, en beneficio de las comunas y en desmedro del Ejecutivo. Una norma que empuja el intendente de Godoy Cruz, Alfredo Cornejo, y que llevará al terreno el jefe del bloque cobista en la Cámara Baja, Andrés Marín.

En el oficialismo ya preparan una artillería de argumentos para tratar de frenar al cobismo. “Es inaplicable un cambio en la coparticipación en el presupuesto vigente por el parate generado por la gripe A”, adelantó ante la consulta el presidente de Diputados, Jorge Tanús.

Además, Tanús advirtió sobre un problema de fondo para encarar un debate que lleva años de demora: dice que el esquema actual de la Legislatura no asegura la representación de todos los departamentos, por lo cual en la discusión de la nueva coparticipación no estaría plasmada la opinión de todos los distritos. “Esto es bastante peligroso, puede poner más desigualdad en la provincia”, dice Tanús.

Las divisiones de la alianza cobista

Ahora, el impacto de la embestida opositora se medirá también por la unidad de sus promotores. Unidad que hoy no existe.

Ya pasaron más de 20 días de las elecciones y hasta aquí los ganadores no han conseguido armar el famoso interbloque entre radicales, cobistas y ARI, para replicar en el funcionamiento de la Legislatura el Frente Cívico que ganó las elecciones de junio.

Es más: algunos legisladores incluso señalan que el interbloque no se va a formalizar por lo pronto, más allá de que coordinen algunas acciones en la Casa de las Leyes.

No es menor el dato de que nadie haya promovido hasta aquí una reunión para armar la agenda legislativa opositora, de cara al reinicio de las sesiones. Esto ocurre porque los radicales y cobistas ya se están peleando básicamente por dos liderazgos: el de Juan Carlos Jaliff y el de Cornejo. Hay dos modelos diferentes de explotar la victoria y avanzar hacia los comicios de 2011. Y en este contexto, “hasta ponerle un nombre al frente puede ser un problema”, reconoció un legislador cobista.

De todos modos, como impera la coparticipación el Diputados, en la “alianza” opositora del Senado hay temas que pueden preocupar al oficialismo. Por ejemplo, existe cierto acuerdo para poner en la agenda el problema de las cuentas públicas de la provincia, que van camino al rojo financiero, con la sombra de la crisis de 2001 como precedente temible.

De todos modos, el gran debate acerca del director general de Escuelas se va a imponer en los primeros días, por ser el más urgente: la definición sobre López Puelles no se puede estirar más allá de un mes.

Curioso: en este caso, el cobismo parece más benévolo que algunos miembros del propio oficialismo. Aníbal Rodríguez, jefe del CONFE en el Senado, expresó al respecto que “a diferencia de fiscal de estado y el presidente del tribunal de cuentas, el director general de Escuelas es un ministro más del gobernador. Tiene derecho a seleccionarlo”. De todos modos,  ante ciertas flaquezas y dudas marcadas hasta ahora, los cobistas dicen que quieren “evitar que tengamos problemas a futuro” y no garantizan desde ya las bolillas blancas para el candidato jaquista.

“Va a ser determinante la audiencia pública”, sostiene el senador Rodríguez, en referencia a un requisito previo que deberá sortear López Puelles antes de que se vote su pliego en el recinto de sesiones.

Más allá de la discusión política, un verdadero filtro puede ser, entonces, la audiencia que se realizará dentro de poco en el Senado. Allí,  los especialistas en educación podrían poner al candidato para la DGE ante el gran desafío de revalidar sus dotes y aclarar cuál es el beneficio para Mendoza de que ocupe el puesto.