Notas
Productores del Este dicen ser víctimas de una "pyme" del juicio laboral
Se reunirán este lunes para buscar una solución, ya que aseguran estar enfrentando causas inventadas por un grupo de abogados que patrocina a sujetos que, afirman, jamás trabajaron para ellos. Esto también fue denunciado ayer durante el almuerzo de Fin de Cosecha por Javier Palau, el titular del Centro de Bodegueros y Viñateros del Este.
Los productores de la zona Este dicen estar acorralados por la Justicia. Aseguran que ya no saben cómo frenar la oleada de demandas laborales presentadas por personas que jamás trabajaron para ellos o que, en todo caso, sólo fueron contratados por algunos meses y luego reclaman indemnizaciones por años de servicio.
Para que esto ocurra y se convierta en un negocio seguro, debe existir una pata fundamental en esta historia: abogados dispuestos a representar a estas personas o que sean precisamente los profesionales quienes hayan creado esta pyme del juicio laboral y sean los autores intelectuales de esta movida.
“Por favor, yo les cuento todo, pero no publiquen mi nombre, porque este tema ya me trajo varios dolores de cabeza”, afirmó uno de los damnificados. Se trata de un productor vitivinícola que está enfrentando seis casos de personas que jamás fueron operarios suyos y que, sin embargo, se presentaron en las dos Cámaras del Trabajo de la Tercera Circunscripción judicial.
Ayer también lo denunció a viva voz Javier Palau, el presidente del Centro de Bodegueros del Este durante su discurso en el Almuerzo de Fin de Cosecha que se realizó en San Martín.
El mismo Celso Jaque apuntó a los magistrados que podrían estar involucrados. “Es una situación que conozco y que he escuchado. Por lo cual les aseguro que si me hacen llegar todas las pruebas que existan yo mismo haré lo necesario para iniciar el jury de enjuiciamiento de aquellos que hagan las cosas mal a propósito. A mi no me va a temblar la mano para llevar a juicio a quienes no cumplen con la misión que los mendocinos les encomendamos”, señaló el gobernador.
Según el relato de los empresarios, frente a este accionar no tienen cómo defenderse, y deben pagar dinero para evitar que la causa avance. “Es que si eso pasa, después encima tenemos que pagar más”, aclaran.
Por ese motivo, quienes se autoproclaman víctimas, se reunirán este lunes bajo el paraguas de la Federación Económica de Mendoza. La idea es que cada uno plantee su caso para ponerse de acuerdo y evaluar la posibilidad de hacer una denuncia penal sobre el tema.
Fuentes de la justicia laboral en Mendoza reconocieron que, tal como está presentado, no suena descabellado que detrás de este movimiento haya una corporación de abogados.
Marcelo Montoya es otro de los empresarios del Este que busca terminar con esta práctica. Por su experiencia, reconoció que lo que más le preocupa no son precisamente las demandas –aunque no le gusta tener que pagarle a gente que jamás trabajó con él-, sino que, a esta altura, también sospecha del accionar judicial.
“El día que se vencía el plazo para presentar un descargo, fui con mi abogado a la Cámara y lo dejamos en mesa de entrada. Cuando volvíamos, nos dimos cuenta de que le habían colocado el sello y estaba fechado un día más tarde. Regresamos para advertir esta situación y nos dijeron que había sido un error y nos pidieron disculpas. Pero uno ya no sabe qué pensar”, comentó.
¿Si es tan sencillo presentar una demanda con estas características? En el caso de la producción agrícola, donde un porcentaje importante de trabajadores son contratados de manera temporaria y en ocasiones en negro, resulta más fácil conseguir testigos que acrediten que tal persona trabajó para tal empresa que para el empresario dejar en claro que el denunciante nunca pasó por sus fincas.
Basta con que un abogado esté dispuesto para que una demanda inicie su curso legal en una Cámara de Trabajo. Y si por algún motivo, al profesional no le gusta el tribunal que le tocó en suerte por sorteo, tiene la posibilidad de retirarla y presentarla nuevamente hasta dar con la Cámara que crea conveniente.
“Son muchos los profesionales que hay en el foro, y todos buscan la manera de ganarse la vida, aunque para eso tengan que recurrir a este tipo de maniobras”, reconoció un magistrado.
“No es la primera vez que escucho algo así. De todos modos, son casos que se pueden denunciar, y si existe un delito, se puede comprobar con facilidad. Al estar todo informatizado, sólo hay que ver si hay denominadores comunes en las causas, y quiénes son los abogados que siempre actúan como patrocinantes. El Colegio de Abogados también debería intervenir”, aclaró el mismo juez.
En la Justicia de Trabajo se litiga sin cargo; difícilmente una resolución vaya en contra del empleado y, de ser así, es casi imposible que se establezcan costas a cargo del demandante. Esto no significa que quienes son denunciados en estos tribunales sean los chicos buenos e incomprendidos del sistema. Al contrario: la idea es garantizar los derechos de los trabajadores. Pero, en ese afán, se pueden filtrar hechos que no siempre tienen que ver con la realidad.
Según el relato de los empresarios, frente a este accionar no tienen cómo defenderse, y deben pagar dinero para evitar que la causa avance. “Es que si eso pasa, después encima tenemos que pagar más”, aclaran.
Por ese motivo, quienes se autoproclaman víctimas, se reunirán este lunes bajo el paraguas de la Federación Económica de Mendoza. La idea es que cada uno plantee su caso para ponerse de acuerdo y evaluar la posibilidad de hacer una denuncia penal sobre el tema.
Fuentes de la justicia laboral en Mendoza reconocieron que, tal como está presentado, no suena descabellado que detrás de este movimiento haya una corporación de abogados.
Marcelo Montoya es otro de los empresarios del Este que busca terminar con esta práctica. Por su experiencia, reconoció que lo que más le preocupa no son precisamente las demandas –aunque no le gusta tener que pagarle a gente que jamás trabajó con él-, sino que, a esta altura, también sospecha del accionar judicial.
“El día que se vencía el plazo para presentar un descargo, fui con mi abogado a la Cámara y lo dejamos en mesa de entrada. Cuando volvíamos, nos dimos cuenta de que le habían colocado el sello y estaba fechado un día más tarde. Regresamos para advertir esta situación y nos dijeron que había sido un error y nos pidieron disculpas. Pero uno ya no sabe qué pensar”, comentó.
¿Si es tan sencillo presentar una demanda con estas características? En el caso de la producción agrícola, donde un porcentaje importante de trabajadores son contratados de manera temporaria y en ocasiones en negro, resulta más fácil conseguir testigos que acrediten que tal persona trabajó para tal empresa que para el empresario dejar en claro que el denunciante nunca pasó por sus fincas.
Basta con que un abogado esté dispuesto para que una demanda inicie su curso legal en una Cámara de Trabajo. Y si por algún motivo, al profesional no le gusta el tribunal que le tocó en suerte por sorteo, tiene la posibilidad de retirarla y presentarla nuevamente hasta dar con la Cámara que crea conveniente.
“Son muchos los profesionales que hay en el foro, y todos buscan la manera de ganarse la vida, aunque para eso tengan que recurrir a este tipo de maniobras”, reconoció un magistrado.
“No es la primera vez que escucho algo así. De todos modos, son casos que se pueden denunciar, y si existe un delito, se puede comprobar con facilidad. Al estar todo informatizado, sólo hay que ver si hay denominadores comunes en las causas, y quiénes son los abogados que siempre actúan como patrocinantes. El Colegio de Abogados también debería intervenir”, aclaró el mismo juez.
En la Justicia de Trabajo se litiga sin cargo; difícilmente una resolución vaya en contra del empleado y, de ser así, es casi imposible que se establezcan costas a cargo del demandante. Esto no significa que quienes son denunciados en estos tribunales sean los chicos buenos e incomprendidos del sistema. Al contrario: la idea es garantizar los derechos de los trabajadores. Pero, en ese afán, se pueden filtrar hechos que no siempre tienen que ver con la realidad.