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Encuesta del Frente Cívico: si se votara el domingo ganan por 5,4 puntos

Una encuesta propia de 440 casos en el Gran Mendoza encargada por el Frente Cívico Federal a Alberto Isuani, asegura que se impone en la provincia, aunque por un margen menor a los diez puntos. Además, los frentistas han medido la imagen de sus candidatos, la de sus rivales y la opinión sobre las gestiones de Celso Jaque y Cristina Fernández de Kirchner. Candidato por candidato, la diferencia se estira en favor de los cobistas y radicales.
El Frente, y una encuesta fresca.
El Frente, y una encuesta fresca.
El período preelectoral constituye una batalla que no sólo se libra en el cuarto oscuro. El universo propagandístico y cualquier bombardeo capaz de influir en las percepciones o las decisiones de los votantes son instancias que ningún partido desaprovecha.

En ese contexto, las encuestas son también un campo propicio para comunicar el afianzamiento de tendencias o la interpretación de datos que de otra manera sería muy difícil de dar a conocer. Todo ello, sin dejar de lado su casi sacralizado rol como brújula infalible de la clase política.

Bajo esa impronta, el Frente Cívico Federal (FCF), construcción política que nuclea a la Unión Cívica Radical, Consenso Federal, Unión Popular, el ARI y Fiscal, ha difundido por diversos canales un estudio de opinión reciente, de 440 casos realizado en el Gran Mendoza (Capital, Guaymallén, Las Heras, Godoy Cruz, Luján y Maipú) en el que sus chances se ven favorecidas, aunque por un margen que parece escaso si se tiene en cuenta el contraste entre la mala imagen de Celso Jaque, y la buena de Cobos, o la mejor imagen de sus candidatos versus los del PJ, siempre según su propio sondeo.

El Frente va al frente. El trabajo, plasmado en un documento de casi 50 páginas elaborado por Alberto Isuani al que MDZ tuvo acceso, pregunta puntualmente a qué partido votaría “si las elecciones fueran el próximo domingo”, por pasado mañana. La respuesta de los encuestados observa que el 26,1% lo haría por el Frente Cívico Federal y el 20,7% por el PJ. La opción de los indecisos trepa al 19,5%, mientras que el 14,1% dice que no votaría a “ninguno”.

Por su parte, el PD tiene una intención de voto del 12%, la Coalición-Partido Socialista 3,2%, “otro” 2,5% y Mendoza Merece Más 1,8%.

La diferencia de 5,4% respecto del oficialismo parece exigua si se pone en consideración que se trata sólo del  Gran Mendoza (un conglomerado donde reside aproximadamente el 70% del padrón electoral) y si además se evalúa un nivel de indecisos del casi 20%. Sin embargo, fuentes del Frente aseguran que en un hipotético escenario de proyección de indecisos, esa brecha, lejos de achicarse, se agranda a favor de la lista de Julio Cobos.

También esa ventajosa diferencia se estira en la pregunta no sobre partidos, si no sobre candidatos específicamente. Allí, en el caso de senadores y diputados nacionales, la dupla Ernesto Sanz-Ricardo Mansur (FCF) alcanza el 28,2%, seguido por 21,8% del binomio Adolfo Bermejo-Omar Félix (PJ).

Luego se ubica la opción de los indecisos que no saben/no contestan (15,9%) y luego, la fórmula del PD: Juan Carlos Aguinaga-Omar De Marchi, con un 15,7%. Detrás de ellos, la opción “ninguno” con el 10,2%; “otro” con el 4,3%; Oscar Santarelli-Luis Leiva (Coalición-Socialismo) 2,5% y finalmente, Graciela Cousinet-Ernesto Mancinelli (Mendoza Merece Más) 1,4%.

Todo parecería indicar que la personalización de las candidaturas y al momento del traspaso de las estructuras partidarias a dirigentes concretos, supone un plus para el Frente Cívico, ya que no sólo mantiene su diferencia a favor, sino que también la amplía: de aquel 5,4% llega al 6,4%, es decir un 1% más. Sin embargo, este no es el único dato significativo, ya que en el afinamiento de las preferencias del partido al candidato, el índice de indecisos se achica del 19,5% al 15,9% lo que también acota el margen de error.

Aún así, ese 6,4% sigue siendo exiguo, en especial si se toma en consideración el grado de aceptación que el electorado mendocino tiene tanto de la gestión de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner y del gobernador Celso Jaque. Según la encuesta, la impronta del oficialismo que debería actuar como un poderoso viento a favor del Frente, apenas alcanza para sacar alguna ventaja considerable.

Pulgar bajo para Cristina y para Celso. Entre otros aspectos centrales, el documento aborda el grado de conformidad con “la gestión del gobierno nacional” que entre “poco conforme” y “nada conforme” acumula un total del 78,6%, siendo más que llamativo que tanto el ítem “conforme” como “muy conforme” apenas supera el 20,2%. Los indecisos aquí, apenas llegan al 1,1%.

Como se puede observar, hay una marcada desaprobación de la gestión nacional, pero que sin embargo, no es la única. Una manifestación de igual tenor, aunque mucho más pronunciada se observa en el caso del gobernador Celso Jaque.

El gobierno provincial, en las opciones “poco conforme” y “nada conforme” acumula un contundente 86,6%, que confrontado con las opciones “conforme” y muy conforme” apenas totaliza un 11%, compuesto del 10,5% de los que dicen estar conformes y un insignificante 0,5% de los que están muy conformes con Celso Jaque. Los que no tienen opinión sobre el particular son un 2,5%.

Esta consideración, lapidaria tanto del gobierno nacional como del provincial, supone otro nicho de especulación electoral para el FCF. Allegados al núcleo de la campaña frentista estiman que en las próximas semanas estas opiniones seguirán consolidadas en el imaginario social, lo que constituye un plafond ideal para las aspiraciones opositoras. No sólo en Mendoza sino también en otros distritos electorales.

Yo te conozco. En esta elaboración frentista, también se ha evaluado el “conocimiento y opinión de políticos provinciales”. En el ítem de candidatos a diputado nacional, se destaca en el caso de Omar De Marchi, el 35,2% de imagen “regular” que junto a la de “buena” (24,5%) dominan la percepción del candidato demócrata. Su imagen “mala” es del 15,7%.

Luego, en el caso de Adolfo Bermejo (PJ), su imagen “regular” alcanza el 28,2%, la “buena” al 26,6% y la “mala” al 20,9%. Ricardo Mansur (FCF) tiene una imagen “regular” de 24,8%, una “buena” de 19,1% y una “mala” de 10,9%. Laura Montero, alcanza una imagen “regular” de 23,9%, una “buena” de 18% y una “mala” del 13,2%.

Para senadores nacionales, Omar Félix (PJ) tiene una imagen “regular” del 30,7%, una “buena” del 18,6% y una “mala” del 15,7%. Juan Carlos Aguinaga (PD), tiene una “regular” del 29,5%, una “mala” del 19,8% y una “buena” del 18,9%. Finalmente, Ernesto Sanz (FCF) tiene una “regular” del 26,4%, una “buena” del 22% y una “mala” del 11,6%.

En todos los casos se advierte una opinión predominantemente “regular” sobre los candidatos de todos los partidos. Aunque esto puede ser atribuido más que a un juicio de valor específico, a un importante índice de desconocimiento de la dirigencia.

Cobos versus Jaque, la pelea continúa. Asimismo, en el caso de la imagen del gobernador Jaque, su apreciación “regular”, “mala” y “muy mala” suma un inédito 87,3%, que se completa con 10,7% de los que creen que es “buena” y el 0,7% de los que estiman que es “muy buena”.

Estas cifras, contrapuestas con las del vicepresidente Julio Cobos, también resultan concluyentes: sólo el 2,3% cree que su imagen del líder frentista es “muy mala”; el 15% cree que es “mala”; el 25,9% que es “regular”; el 43% que es “buena” y el 13,6%, “muy buena”.

Es decir que un 56,6% estima que la imagen del vicepresidente es positiva (y trepa al 82,5% que al menos no la califica como negativa). Casi el opuesto del gobernador en términos de percepción popular, dice el trabajo del Frente Cívico Federal.

Este duelo entre el gobernador y su antecesor, del cual la campaña ya ha mostrado suficientes cruces mediáticos, parece ser uno de los blancos predilectos de la estrategia frentista. La gente de Cobos, tal como reza su slogan, cree que en la pelea cuerpo a cuerpo el actual vice se impone claramente a su sucesor, al que constantemente machacan sobre las dificultades de su gestión.

Allí, tal vez se pueda encontrar una explicación acabada de la estrategia opositora y el tono de la campaña. Lo que de ninguna manera asegura el devenir de los acontecimientos hasta el 28, ni mucho menos, el resultado electoral final. Para ello, no queda más que esperar y comprobar en qué medida estas presunciones se acercan a la realidad.