Notas
A dos semanas: Sólo los radicales pueden hacer perder a los radicales
Las encuestas siguen vaticinando un triunfo del Frente Cívico. Pero las audacias de Cobos y los enojos de Fayad le ponen dramatismo a la elección. El PJ rema a toda velocidad, pero las luces de alerta ya se encendieron.
Tras la difusión de un grupo de encuestas que hace una semana situaban al Frente Cívico Federal al tope de las preferencias de los mendocinos para el próximo 28 de junio, el PJ apareció en público como haciendo caso omiso de esa ventaja que los sondeos estarían reflejando.
Sin embargo, y puertas adentro del oficialismo, comenzó a gestarse un movimiento subterráneo de insospechadas derivaciones, todas, claramente políticas. Una de ellas, la más que oportuna aparición del encuestador sanjuanino Antonio De Tomasso, quien ya había trabajado para Celso Jaque en el 2007.
De Tomasso, que hace una semana atrás le daba al Frente Cívico Federal 3,5% de ventaja sobre el PJ, ahora achicó esa brecha a 2,3%. Su tesis apunta a demostrar que la figura de Julio Cobos seguirá bajando –tal como promueve su trabajo- y que el impacto de la por lo menos polémica campaña “Dicho y hecho” del gobierno provincial seguirá inclinando votos hacia el PJ. Así, se prepara para anunciar la próxima semana un empate, y la siguiente, sobre el filo del comicio, la victoria del PJ.
Pero al margen del siempre infinito debate estadístico, en el que las apreciaciones de los profesionales siempre terminan atravesados por la lógica político-partidaria, la campaña no ha mostrado el necesario debate que la sociedad necesita. Incluso esta semana ha sido paradigmática en ese sentido.
Traidores, vándalos y decadentes: nuestra política al dente. Palabras cruzadas entre el ministro Mario Adaro y César Biffi, denuncias de vandalizaciones hacia la cartelería, agresiones a militantes, acusaciones de plagio en el jingle de campaña frentista y otros pasos de comedia han reducido el proceso preelectoral a un intercambio de sospechas y desconfianzas.
Sin embargo, dos hechos dominaron el necesario revuelo de avispero que toda campaña siempre garantiza casi como si se tratara de una voluntad divina. Ambos, tienen como protagonista la figura de Cobos, a esta hora el rey de los amores y enconos de la política nacional.
Su fallida “instantánea” con Francisco De Narváez, parece haber desnudado la estrategia de construcción a dos puntas que el vicepresidente ha trazado. Por un lado, con la UCR y sus socios, la Coalición Cívica y el Socialismo; por el otro, con la Unidad Popular de Felipe Solá (ahora socio de De Narváez) y en la que se encolumnan Enrique Thomas y Guillermo Amstuzt, la pata peronista del cobismo.
Sin embargo, y pese a las quejas públicas de Gerardo Morales y Elisa Carrió, la bomba la sembró el intendente capitalino Víctor Fayad, al poner bajo un manto de sospecha el financiamiento de la campaña del Frente Cívico Federal.
Un candidato frentista, todavía desorientado por la movida del Viti, reconoce que el arreglo tácito con el intendente era que pese a sus críticas al acuerdo partidario, al menos contribuyera con su silencio hasta el 28 de junio.
Por ello, no duda en atribuir otra intencionalidad a sus declaraciones. La principal, esbozada públicamente, las ventajas extras que Fayad recibe del gobierno de Jaque. Una especulación que el propio Omar Félix ratificó al mencionar expresamente a Fayad y al demócrata Omar Parisi en el acto peronista del Bustelo.
Así, dos jefes comunales supuestamente “opositores” quedaron pegados al peronismo en un toma y daca perverso que parece poner en crisis la gestión de un opositor si no cuenta – casi imprescindiblemente- con el guiño del oficialismo de turno.
“Fayad guardó silencio público cuando el partido llevó como candidato a un ex ministro de Néstor Kirchner, pese a que sus militantes repartían en Capital la boleta de Carrió. Asimismo, tampoco preguntó por los medios quién le pagaba la campaña a Roberto Iglesias…”, se quejó con un dejo de maldad un operador frentista que echa fuego contra el Viti.
Rarezas de la política, uno de los principales intendentes radicales ha asestado en plena campaña uno de los golpes más duros a las aspiraciones de la misma oposición.
Bermejo y Félix se juegan algo más que una banca. Al margen de esta observación, una nueva encuesta de Bolatti y Asociados sigue marcando una inclinación hacia las aspiraciones del Frente Cívico Federal. Si bien los números del encuestador hablan de un 32% para los frentistas, un 23% para el PJ y un 18% para el PD, las proyecciones indican una “tendencia favorable al Frente Cívico”.
El sociólogo dice, sin embargo, que “esta es una elección impredecible”, en la que además se advierte al PJ “sin intención de crecimiento” y al PD “estancado”. Eso, de todas formas, no implica necesariamente que se plasme al momento del voto. “Especialmente porque se advierte mucho voto enojado del propio PJ”.
En el mismo sondeo de Bollati sorprende además, casi como una advertencia, una leve disminución de las chances del intendente sanrafaelino Omar Félix, quien incluso estaría perdiendo en su propio distrito, el Cuarto. Esta información habría hecho recluir en su departamento al dirigente sureño para poder revertir esta tendencia.
Sin embargo, y siempre tomando esta información como provisoria, Bollati ve que el PJ también estaría abajo en el Primer distrito, lo que realmente preocupa y complica al oficialismo en sus posibilidades de éxito. Bajo estos llamados de atención, que en el peronismo manejan en absoluta reserva, se espera que en los próximos días tanto Alejandro Abraham como Rubén Miranda salgan personal y públicamente a pedir el voto para la lista 2.
Frente a estas especulaciones y la posibilidad cierta de que el oficialismo pierda las elecciones, el sistema de alertas del peronismo parece haberse activado. Si efectivamente esa posibilidad se concretara, hay por lo menos un intendente peronista del Gran Mendoza que está evaluando la posibilidad de adelantar sus aspiraciones a gobernador.
Asimismo, y ante un eventual revés para el oficialismo, tanto Adolfo Bermejo como el mismo Omar Félix se verían seriamente dañados para el 2011. En ese escenario de hipotética derrota que hasta la fecha todas las encuestas confirman, hasta cabe volver a preguntar si –efectivamente- ambos se dispondrán a asumir en sus seguros nuevos cargos como legisladores nacionales. O si por el contrario, se refugiarán en sus departamentos para intentar salvar sus proyectos personales, tarea para lo cual todavía tienen dos años de gracia.
De locos (y suicidas). A dos semanas del comicio, todo hace prever que nuevamente las variables se encaminan a mostrar un escenario polarizado, con cada vez menos margen entre unos y otros.
A los esfuerzos del PJ por remontar la situación, ya sea por imposición de aparato o por trabajo militante, se suma la imprevisible conducta radical, un factor no del todo considerado, pero que sin embargo puede alterar el resultado de una elección que hace un mes nadie discutía, pero que hoy ha entrado en zona de incertidumbre.
En otras circunstancias, y con la paupérrima gestión de Celso Jaque, la oposición debería estar tranquilamente encaminada a un triunfo sin cuestionamientos. Algo que hoy sólo parece poner en riesgo la misma tendencia suicida del radicalismo.
Sin embargo, dos hechos dominaron el necesario revuelo de avispero que toda campaña siempre garantiza casi como si se tratara de una voluntad divina. Ambos, tienen como protagonista la figura de Cobos, a esta hora el rey de los amores y enconos de la política nacional.
Su fallida “instantánea” con Francisco De Narváez, parece haber desnudado la estrategia de construcción a dos puntas que el vicepresidente ha trazado. Por un lado, con la UCR y sus socios, la Coalición Cívica y el Socialismo; por el otro, con la Unidad Popular de Felipe Solá (ahora socio de De Narváez) y en la que se encolumnan Enrique Thomas y Guillermo Amstuzt, la pata peronista del cobismo.
Sin embargo, y pese a las quejas públicas de Gerardo Morales y Elisa Carrió, la bomba la sembró el intendente capitalino Víctor Fayad, al poner bajo un manto de sospecha el financiamiento de la campaña del Frente Cívico Federal.
Un candidato frentista, todavía desorientado por la movida del Viti, reconoce que el arreglo tácito con el intendente era que pese a sus críticas al acuerdo partidario, al menos contribuyera con su silencio hasta el 28 de junio.
Por ello, no duda en atribuir otra intencionalidad a sus declaraciones. La principal, esbozada públicamente, las ventajas extras que Fayad recibe del gobierno de Jaque. Una especulación que el propio Omar Félix ratificó al mencionar expresamente a Fayad y al demócrata Omar Parisi en el acto peronista del Bustelo.
Así, dos jefes comunales supuestamente “opositores” quedaron pegados al peronismo en un toma y daca perverso que parece poner en crisis la gestión de un opositor si no cuenta – casi imprescindiblemente- con el guiño del oficialismo de turno.
“Fayad guardó silencio público cuando el partido llevó como candidato a un ex ministro de Néstor Kirchner, pese a que sus militantes repartían en Capital la boleta de Carrió. Asimismo, tampoco preguntó por los medios quién le pagaba la campaña a Roberto Iglesias…”, se quejó con un dejo de maldad un operador frentista que echa fuego contra el Viti.
Rarezas de la política, uno de los principales intendentes radicales ha asestado en plena campaña uno de los golpes más duros a las aspiraciones de la misma oposición.
Bermejo y Félix se juegan algo más que una banca. Al margen de esta observación, una nueva encuesta de Bolatti y Asociados sigue marcando una inclinación hacia las aspiraciones del Frente Cívico Federal. Si bien los números del encuestador hablan de un 32% para los frentistas, un 23% para el PJ y un 18% para el PD, las proyecciones indican una “tendencia favorable al Frente Cívico”.
El sociólogo dice, sin embargo, que “esta es una elección impredecible”, en la que además se advierte al PJ “sin intención de crecimiento” y al PD “estancado”. Eso, de todas formas, no implica necesariamente que se plasme al momento del voto. “Especialmente porque se advierte mucho voto enojado del propio PJ”.
En el mismo sondeo de Bollati sorprende además, casi como una advertencia, una leve disminución de las chances del intendente sanrafaelino Omar Félix, quien incluso estaría perdiendo en su propio distrito, el Cuarto. Esta información habría hecho recluir en su departamento al dirigente sureño para poder revertir esta tendencia.
Sin embargo, y siempre tomando esta información como provisoria, Bollati ve que el PJ también estaría abajo en el Primer distrito, lo que realmente preocupa y complica al oficialismo en sus posibilidades de éxito. Bajo estos llamados de atención, que en el peronismo manejan en absoluta reserva, se espera que en los próximos días tanto Alejandro Abraham como Rubén Miranda salgan personal y públicamente a pedir el voto para la lista 2.
Frente a estas especulaciones y la posibilidad cierta de que el oficialismo pierda las elecciones, el sistema de alertas del peronismo parece haberse activado. Si efectivamente esa posibilidad se concretara, hay por lo menos un intendente peronista del Gran Mendoza que está evaluando la posibilidad de adelantar sus aspiraciones a gobernador.
Asimismo, y ante un eventual revés para el oficialismo, tanto Adolfo Bermejo como el mismo Omar Félix se verían seriamente dañados para el 2011. En ese escenario de hipotética derrota que hasta la fecha todas las encuestas confirman, hasta cabe volver a preguntar si –efectivamente- ambos se dispondrán a asumir en sus seguros nuevos cargos como legisladores nacionales. O si por el contrario, se refugiarán en sus departamentos para intentar salvar sus proyectos personales, tarea para lo cual todavía tienen dos años de gracia.
De locos (y suicidas). A dos semanas del comicio, todo hace prever que nuevamente las variables se encaminan a mostrar un escenario polarizado, con cada vez menos margen entre unos y otros.
A los esfuerzos del PJ por remontar la situación, ya sea por imposición de aparato o por trabajo militante, se suma la imprevisible conducta radical, un factor no del todo considerado, pero que sin embargo puede alterar el resultado de una elección que hace un mes nadie discutía, pero que hoy ha entrado en zona de incertidumbre.
En otras circunstancias, y con la paupérrima gestión de Celso Jaque, la oposición debería estar tranquilamente encaminada a un triunfo sin cuestionamientos. Algo que hoy sólo parece poner en riesgo la misma tendencia suicida del radicalismo.