Notas
Bermejo y Félix: la estrategia del despegue
Muchos observadores de la política provincial se hacen desde hace tiempo una pregunta recurrente: “¿cómo harán campaña los candidatos de Celso Jaque?”. La inquietud no tiene que ver con los ejes o la manera en que llegarán al territorio, sino con la estrategia elegida para vencer tal vez el mayor obstáculo a sortear por los aspirantes del peronismo de cara al 28 de junio: el propio Jaque y su gestión.
Pero a pesar de ello, no deja de ser un preocupante síntoma que los candidatos del PJ han tomado en consideración para redoblar sus esfuerzos proselitistas. Una especie de mochila adicional que cada uno a su estilo, desea llevar con hidalguía.
Y algo de esto se ha visto en estos primeros días de campaña, en la que tanto Adolfo Bermejo, como Omar Félix, Cristina Pérez y Livia Sandes, empezaron a caminar algunos barrios mendocinos.
Sobrellevar la mochila. Como era de esperar, ese clima que el gobernador atribuye a una campaña para mostrar a su gobierno como “bobo”, y que sus funcionarios se encargan de negar en el convencimiento que hacen de ello otro acto militante, afloró en las primeras recorridas.
Puestos en esa encrucijada, el cuarteto peronista, o al menos sus voces cantantes, parecen haber dejado en claro cuál será la estrategia: la sutil diferenciación. Los allegados a los candidatos suponen que se les hace muy difícil golpear puertas como enviados de Jaque. Es por ello que tratarán de evitar hacer recorridas conjuntas, y que en todo caso, se cruzarán en actos oficiales que mezclan la gestión con lo electoral.
Evitar al máximo cualquier foto conjunta parece ser la premisa de los intendentes-candidatos que no saben cómo hacer para ahuyentar al gobernador de su agenda.
Bermejo y Félix se desmarcan. Asimismo, y para que no queden dudas del camino elegido, el sanrafaelino y candidato a diputado nacional Félix declaró que la promesa de disminuir el 30% del delito, “fue de Jaque, no del peronismo”. En una clara maniobra de despegue, que sin embargo no deja de caer en la trampa histórica, pues si bien es cierto que Jaque hizo la famosa promesa, también es cierto que el malargüino era el candidato del PJ (así lo consagró la interna partidaria), por más que las boletas tuvieran la eufemística inscripción del Frente para la Victoria.
Desde el entorno del sureño, incluso se han encargado de remarcar en estos días que Félix fue uno de los principales soportes de la Concertación, que tiene actualmente muchas diferencias con el gobernador y que como confesó un operador del sanrafaelino, “con Jaque tienen cero onda”.
Otro que eligió la vía de la diferenciación, fue su compañero de fórmula y aspirante al Senado Nacional, el maipucino Bermejo. Sólo que en este caso lo hizo partida doble: se diferenció en menos de 48 horas de Jaque y de Néstor Kirchner a la vez.
Bermejo dijo que la “campaña sucia” que muchos atribuyen al secretario general de la Gobernación, Alejandro Cazabán, no era la mejor forma de competir. Incluso a sabiendas que esa acción de ataque hacia la oposición debe haber contado con el aval implícito o explícito del gobernador. Así, Bermejo mandó una señal fortísima hacia la Casa de Gobierno, pero también un necesario gesto reconciliador hacia la UCR-CONFe.
No contento con eso, se permitió también desmarcarse de la sombra que el oficialismo nacional ya comienza a padecer: las particulares interpretaciones de la realidad de Néstor Kirchner. Bermejo desconfió de la convicción del ex presidente del retorno al caos si el PJ pierde las elecciones o si la presidenta Cristina Fernández se queda sin mayoría propia en el Congreso.
No aclares que oscurece. Obligados por las circunstancias, la fórmula peronista tuvo que salir a aclarar los tantos. El viernes por la tarde, apareció un comunicado en el que ratifican su pertenencia al kirchnerismo y valoran esa construcción simbólica que desde la Casa Rosada llaman, “el modelo”: una brillante elaboración discursiva en la que Daniel Scioli y Andrea del Boca pueden convertirse, en un minuto y sin mediar explicaciones, en la vanguardia del progresismo nacional.
Sin embargo, el comunicado que confirmaba la fe partidaria, no da marcha atrás en uno de los aspectos. Pese a que fue escrito casi bajo presión, ratifica que el país no volverá al caos del 2001, tal como predice a cada rato Néstor Kirchner. Otra vez, la estrategia de la diferenciación fue la opción elegida por los candidatos.
Y esos gestos parecen haberse producido en los momentos adecuados. Pues tras la difusión de los porcentajes de aceptación popular del gobernador, volvieron a aparecer los rumores de cambios en el gabinete. Los mismos que se vienen prometiendo desde fines del año pasado.
Aquí el propio Jaque parece haber tomado hace tiempo una decisión que mantendrá salvo casos insostenibles: la de no mover a nadie hasta después de las elecciones, ya que hacerlo antes sería una señal de debilidad, y el gobernador parece querer guardarse esa potestad si las urnas le son adversas y puede usar un remozamiento de sus colaboradores como una señal de comprensión del ánimo popular de cara al tránsito del resto de su mandato.
Política a la llama. En General Alvear, en la populosa Fiesta de la Ganadería, el ministro de Gobierno Mario Adaro no dio abasto para responder sobre estos temas: la imagen del gobernador y los eventuales cambios de gabinete. Ahí, donde las papas quemaban y era necesario poner la cara por la gestión, ni Félix ni Bermejo se dieron una vuelta. Es que la presencia del gobernador estaba confirmada con la suficiente anterioridad, y hoy por hoy y en plena campaña, no resulta negocio unir tales extremos de aceptación.
Pese a la audacia de los candidatos Félix y Bermejo, que han planteado este juego de la diferenciación como estrategia de supervivencia no son pocos en el peronismo los que están que trinan con la dupla. Creen que si intentan profundizar esta estrategia y cortarse solos para no perder puntos en las encuestas, no harán más que resignar aún más las chances del PJ.
Hay quienes creen que cualquier candidato que ponga el peronismo puede salvar la ropa siempre y cuando cuente con la estructura. Si esa estructura, que pese al poder de los intendentes dice todavía responder al gobernador, y ya sea por la razón que sea se pone remisa o esquiva, las posibilidades no hacen más que seguir diluyéndose. Y ponen como ejemplo los casos de Guillermo Amstutz y Jorge Pardal, que cuando eligieron ir por fuera, fracasaron en sus excursiones políticas.
Obviamente, los candidatos no son suicidas y probablemente luego de haber marcado la cancha regularán sus intervenciones y sus opiniones, pero nadie les quita que de ahora en más su marcha será más aliviada al no tener que dar explicaciones a cada tramo de sus vínculos con Jaque, sus promesas y sus gafes, o de lo que plantea Kirchner en tono mesiánico.
En la medida en que sean capaces de regular sus apoyos o sus planteos, y siempre y cuando esa diferenciación no les reste identificación, Félix y Bermejo podrán sobrellevar el peso de la campaña. De lo contario, su pretendida intención de no quedar pegados con la gestión provincial puede convertir sus candidaturas en inconsistentes postulaciones que atrapadas por las dificultades del oficialismo, no les alcanzará tampoco para hacer pie como simples opositores. Una categoría ya de por sí saturada de adhesiones.