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Notas
Cobos: la estrategia de quien va por la revancha
La campaña está mostrando un dirigente distinto al que los mendocinos conocen. Más audaz y provocador, el vicepresidente parece tanto querer escapar de la parodia televisiva de Show Match, como no repetir la derrota en la provincia. Es conciente que ya sea que su imagen se deteriore o que pierda la elección, eso sería su final.
Julio Cobos ha blanqueado que de su suerte en las próximas elecciones en Mendoza depende su futuro político. El vicepresidente, que se autoexcluyó de la campaña nacional, sí está dispuesto a jugar un rol clave en la provincia, donde el armado del Frente Cívico Federal, en el que logró disciplinar a su propia tropa y también a la UCR ortodoxa para luego sumar al ARI, es la gran apuesta electoral opositora.
Asimismo, la experiencia es un laboratorio político para otros distritos en el que ya sea por la negativa de la Coalición Cívica, el Partido Socialista o el mismo cobismo, alguna pata quedó fuera del acuerdo. De cara al futuro y en un escenario post-elecciones, Ernesto Sanz, ex ortodoxo y hoy cabeza de lista del acuerdo asegura que “yo voy a trabajar muy duro para que esto no se rompa y creo ser un protagonista importante: vengo con el antecedente del acuerdo con Cobos en Mendoza, a la vez tengo muy buena relación con Carrió y con los socialistas”.
Pero para llegar a esa instancia, primero hay que sortear con éxito el desafío del 28 de junio, en un esquema donde el PJ ha cerrado filas en torno de sus candidatos y hasta el propio Celso Jaque se da el lujo de generar intervenciones públicas en el marco de la campaña. El gobernador actúa como si su liderazgo estuviera en sintonía con la opinión pública y como si además su devaluada palabra estuviera acompañada de predicamento social.
Pegarle a Sanz para que conteste Cobos. Pese a estas extrañezas de la política local, y solidificado ese frente interno, que además cuenta con el aval de la Casa Rosada que esta semana desembarcó con Cristina Fernández a la cabeza en San Rafael para anunciar las obras del tendido eléctrico Comahue-Cuyo, el oficialismo parece haber variado la estrategia del inicio de la gestión. En vez de Cobos, el blanco elegido para los ataques de campaña es Sanz.
Al tenor polémico de las denuncias reflotadas por el secretario general de la Gobernación, Alejandro Cazabán sobre créditos para empresas conserveras de San Rafael cuando Sanz era intendente, se sumó el senador Luis Ruzo. Al parecer, en Casa de Gobierno están convencidos que “pegarle” a Cobos no suma, sino que por el contrario, resta. Entonces, los misiles van dirigidos al candidato más fuerte y emblemático de la oposición.
Sin embargo, desde el otro lado, también ha variado la estrategia: el que absorberá esos embates será Julio Cobos. Con él como eje y principal argumento de campaña, y con su nombre (y su imagen) inscripto en los afiches, las gigantografías, los spots y hasta los jingles, la responsabilidad discursiva de la respuesta también confluye en el vicepresidente.
Fue él quien el viernes despuntó la frase-estigma que más duele en el peronismo: “Jaque miente”. No conforme con eso, enumeró obras significativas y lanzó el desafío de comparar gestión con gestión. Un ítem donde la ciudadanía percibe que Jaque ha tenido serias dificultades.
En el entorno del comité de campaña del cobo-radicalismo admiten que la idea es jugar fuerte hasta el final con la figura de Julio Cobos. “Seríamos unos boludos si no lo hiciéramos, es el dirigente con mayor imagen positiva de la provincia, que en comparación con Jaque parece un estadista europeo”, se sincera un dirigente radical de los que nunca abandonaron el barco partidario.
Estilo Cleto a full (pero recargado). En esa misma línea de razonamiento, un candidato importante se muestra sorprendido por la llegada del vicepresidente a la gente, durante los actos y las caminatas de estos días. “Cualquiera de nosotros es visto como un político, como parte de la corporación: nos saludan o nos putean como a cualquier político. A él, todos le piden fotos, autógrafos o a lo sumo, lo saludan con respeto. ¡¡Hasta se paró a saludarlo una cuadrilla de municipales en Las Heras!!”, dice exultante.
Ciertamente, la dinámica de la campaña también ha impulsado al mismo Cobos a buscar un nuevo perfil para sus intervenciones, mucho más protagonista y decidido, hasta picudo para un hombre que hizo de la mesura un estilo. Abrumado por la caricatura que de él traza el segmento televisivo Gran Cuñado, donde lo muestran timorato, aislado y poco proactivo, el ex gobernador redobla la apuesta, al menos en el terreno de las frases.
Es que el ciclo Show Match de Marcelo Tinelli ha venido a aportar una complicación adicional a la figura de Cobos, que si de algo quiere escapar es del síndrome De la Rúa. Una comparación a la que el sketch (conciente o inconscientemente) apunta y subraya. Por ello, en la mesa de Mirtha Legrand, también recibió una estocada de la diva cuando le dijo –en sintonía con la parodia televisiva- que era “un quedado”.
Frente a esta construcción mediática, que podría tener consecuencias lapidarias, Cobos se seguirá mostrando hiperactivo pero no del todo hipercrítico. O mejor dicho: sí criticará con dureza la situación de la provincia, pero mantendrá equilibrios en el plano nacional, apoyando lo crea que está bien y criticando lo que estime conveniente.
Ni lentos, ni perezosos: radicales. En cuanto a los cuestionamientos sobre el tardío lanzamiento de la campaña, desde el núcleo estratégico del Frente, responden: “Nos perdimos 15 días por falta de plata y por cumplir la ley, si eso va a ser bueno o malo lo vamos a saber el 28 de junio. Aunque estamos convencidos que lo podemos revertir”.
Sin embargo, eso bajo ningún aspecto –aclaran- debe ser entendido como un síntoma de relajamiento: “no absolutamente, de ninguna manera.”, indican. Incluso hasta parece que especialmente los cobistas tienen una espina clavada por lo que pasó en el 2007 y no quieren que les vuelva a pasar. “Están martirizados y sobreactúan el trabajo”, relata un acuerdista no cobista.
En general, tanto ortodoxos como cobistas creen que a menos de un mes para las elecciones, tienen una leve ventaja en las encuestas y en las preferencias de la gente. “Un plus, pero nadie se puede ir a dormir tranquilo”, aseguran. Y apuestan a que en los tramos finales, y con una polarización inevitable, que también recibirá los coletazos de la situación nacional, se pueda ampliar esa brecha que hoy aparece como positiva.
Ante un eventual triunfo, hay quienes (encabezados por el propio Cobos) ya hacen especulaciones. Hacia fuera, será tal como adelantó el propio vice, el punto de partida de su carrera presidencial. Hacia dentro, seguir trabajando en la reunificación radical y la consolidación del espacio común con la Coalición Cívica y el Partido Socialista.
¿Por dentro, por fuera o en ambos? Pero en este último punto hay divergencias. En el cobismo más duro creen que Cobos debe mantener su propio partido y su propia estructura para armar su proyecto presidencial, al margen de otros aliados. Esa herramienta sería el CONFe. Otros, con más pertenencia e historia radical estiman que esto se puede armar tranquilamente desde dentro de la UCR., “aunque dando algunas peleas”, aseguran.
El radicalismo –dicen los que sueñan con un reverdecer- “te trae algunas ventajas, es un partido estructurado a lo largo y a lo ancho del país lo que no es poca cosa”. Especialmente para las aspiraciones presidenciales de Cobos.
Al margen de que la reunificación se profundice o no, en Mendoza parece haber incógnitas que van más allá de la voluntad de los principales dirigentes que sellaron el acuerdo. Se desconoce a ciencia cierta qué actitud tendrán, por ejemplo, Víctor Fayad o el mismo Roberto Iglesias, que pese a convalidar, se ha mostrado disconforme con el resultado final del armado.
Gran parte de este ajedrez empezará a dilucidarse luego del 28. Mientras tanto hay algo que está claro: no solo que Julio Cobos necesita de manera imprescindible una victoria para seguir en carrera, sino que además, esta vez, va por la revancha. Y como tal parece haber tomado la gesta, con actitud y concentración, sabiendo que no tiene margen para el error. Mucho menos para lamentos tardíos de lo que en la campaña se pudo haber hecho o dicho y no se hizo ni dijo.
Sin embargo, desde el otro lado, también ha variado la estrategia: el que absorberá esos embates será Julio Cobos. Con él como eje y principal argumento de campaña, y con su nombre (y su imagen) inscripto en los afiches, las gigantografías, los spots y hasta los jingles, la responsabilidad discursiva de la respuesta también confluye en el vicepresidente.
Fue él quien el viernes despuntó la frase-estigma que más duele en el peronismo: “Jaque miente”. No conforme con eso, enumeró obras significativas y lanzó el desafío de comparar gestión con gestión. Un ítem donde la ciudadanía percibe que Jaque ha tenido serias dificultades.
En el entorno del comité de campaña del cobo-radicalismo admiten que la idea es jugar fuerte hasta el final con la figura de Julio Cobos. “Seríamos unos boludos si no lo hiciéramos, es el dirigente con mayor imagen positiva de la provincia, que en comparación con Jaque parece un estadista europeo”, se sincera un dirigente radical de los que nunca abandonaron el barco partidario.
Estilo Cleto a full (pero recargado). En esa misma línea de razonamiento, un candidato importante se muestra sorprendido por la llegada del vicepresidente a la gente, durante los actos y las caminatas de estos días. “Cualquiera de nosotros es visto como un político, como parte de la corporación: nos saludan o nos putean como a cualquier político. A él, todos le piden fotos, autógrafos o a lo sumo, lo saludan con respeto. ¡¡Hasta se paró a saludarlo una cuadrilla de municipales en Las Heras!!”, dice exultante.
Ciertamente, la dinámica de la campaña también ha impulsado al mismo Cobos a buscar un nuevo perfil para sus intervenciones, mucho más protagonista y decidido, hasta picudo para un hombre que hizo de la mesura un estilo. Abrumado por la caricatura que de él traza el segmento televisivo Gran Cuñado, donde lo muestran timorato, aislado y poco proactivo, el ex gobernador redobla la apuesta, al menos en el terreno de las frases.
Es que el ciclo Show Match de Marcelo Tinelli ha venido a aportar una complicación adicional a la figura de Cobos, que si de algo quiere escapar es del síndrome De la Rúa. Una comparación a la que el sketch (conciente o inconscientemente) apunta y subraya. Por ello, en la mesa de Mirtha Legrand, también recibió una estocada de la diva cuando le dijo –en sintonía con la parodia televisiva- que era “un quedado”.
Frente a esta construcción mediática, que podría tener consecuencias lapidarias, Cobos se seguirá mostrando hiperactivo pero no del todo hipercrítico. O mejor dicho: sí criticará con dureza la situación de la provincia, pero mantendrá equilibrios en el plano nacional, apoyando lo crea que está bien y criticando lo que estime conveniente.
Ni lentos, ni perezosos: radicales. En cuanto a los cuestionamientos sobre el tardío lanzamiento de la campaña, desde el núcleo estratégico del Frente, responden: “Nos perdimos 15 días por falta de plata y por cumplir la ley, si eso va a ser bueno o malo lo vamos a saber el 28 de junio. Aunque estamos convencidos que lo podemos revertir”.
Sin embargo, eso bajo ningún aspecto –aclaran- debe ser entendido como un síntoma de relajamiento: “no absolutamente, de ninguna manera.”, indican. Incluso hasta parece que especialmente los cobistas tienen una espina clavada por lo que pasó en el 2007 y no quieren que les vuelva a pasar. “Están martirizados y sobreactúan el trabajo”, relata un acuerdista no cobista.
En general, tanto ortodoxos como cobistas creen que a menos de un mes para las elecciones, tienen una leve ventaja en las encuestas y en las preferencias de la gente. “Un plus, pero nadie se puede ir a dormir tranquilo”, aseguran. Y apuestan a que en los tramos finales, y con una polarización inevitable, que también recibirá los coletazos de la situación nacional, se pueda ampliar esa brecha que hoy aparece como positiva.
Ante un eventual triunfo, hay quienes (encabezados por el propio Cobos) ya hacen especulaciones. Hacia fuera, será tal como adelantó el propio vice, el punto de partida de su carrera presidencial. Hacia dentro, seguir trabajando en la reunificación radical y la consolidación del espacio común con la Coalición Cívica y el Partido Socialista.
¿Por dentro, por fuera o en ambos? Pero en este último punto hay divergencias. En el cobismo más duro creen que Cobos debe mantener su propio partido y su propia estructura para armar su proyecto presidencial, al margen de otros aliados. Esa herramienta sería el CONFe. Otros, con más pertenencia e historia radical estiman que esto se puede armar tranquilamente desde dentro de la UCR., “aunque dando algunas peleas”, aseguran.
El radicalismo –dicen los que sueñan con un reverdecer- “te trae algunas ventajas, es un partido estructurado a lo largo y a lo ancho del país lo que no es poca cosa”. Especialmente para las aspiraciones presidenciales de Cobos.
Al margen de que la reunificación se profundice o no, en Mendoza parece haber incógnitas que van más allá de la voluntad de los principales dirigentes que sellaron el acuerdo. Se desconoce a ciencia cierta qué actitud tendrán, por ejemplo, Víctor Fayad o el mismo Roberto Iglesias, que pese a convalidar, se ha mostrado disconforme con el resultado final del armado.
Gran parte de este ajedrez empezará a dilucidarse luego del 28. Mientras tanto hay algo que está claro: no solo que Julio Cobos necesita de manera imprescindible una victoria para seguir en carrera, sino que además, esta vez, va por la revancha. Y como tal parece haber tomado la gesta, con actitud y concentración, sabiendo que no tiene margen para el error. Mucho menos para lamentos tardíos de lo que en la campaña se pudo haber hecho o dicho y no se hizo ni dijo.