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Notas

Vid en Latinoamérica: Un año de fuertes lluvias, sequías, granizo y heladas

Una publicación inglesa de vinos estuvo analizando el fenómeno. La zona productora menos afectada de todas, es Argentina. Debido a las inclemencias, dicen, "los indicadores positivos aún son bajos". Y completan: "El Flujo de caja y la morosidad en los pagos de los EE.UU. y el Reino Unido son un problema". Enterate en esta nota de la situación.

Es así: lluvias, sequías, granizo y heladas, todos con diferentes resultados, golpearon a América Latina. Esto ha sido analizado por la prestigiosa publicación inglesa de vinos Decanter. Vamos a los datos.


Cosechas


Uruguay se vio afectado por la sequía y, pese a que mejoró la calidad de su uva, los volúmenes cayeron hasta en un 35%, según el enólogo Ricardo Calvo.

En Perú, Pedro Olaechea, dueño de la viña Tacama, dijo que los vinos blancos y tintos registraron buenos niveles de acidez y que se beneficiaron de las escasa lluvias, el calor y las condiciones climáticas más secas.

Dejando de lado las mediocres condiciones económicas, en los mercados locales y extranjeros -así como la pérdida de cerca del 30% de su cosecha, por el calor y el granizo- la temporada produjo uno de los mejores años para los tintos en Argentina. Los vinos torrontés en el norte, también mostraron buena calidad, opinó Jorge Lucki.

Por el contrario, el sur de Brasil, donde tradicionalmente se cultiva uva para la elaboración de vino, registró mayores niveles de humedad y con ello, la calidad fue menor. " No fue un buen año para los tintos o los blancos en Brasil", señaló Lucki. Las perspectivas para los vinos espumantes de ese país, agrega, es más positiva y con cultivos ligeramente menos maduros de Pinot Noir y Chardonnay, que ofrecen mejor potencial que Chile o Argentina.

En tanto Bolivia, que ha incrementado su prestigio con buenos tintos, también se vio afectado por un clima más húmedo. A juicio de David Castellanos del Centro Nacional Vitivinícola de Bolivia (Cenavit), cerca del 50% de la producción de Syrah y otras variedades nuevas como el Tanat, produjeron buenas uvas.

En Chile, los volúmenes de cosecha estuvieron cercanos al 15% arriba y, en el caso de los blancos, en un 25%. Las condiciones climáticas extremadamente cálidas en enero, significaron que los blancos -cultivados tradicionalmente en las zonas del valle central- corrían el riesgo de evidenciar menores niveles de acidez.

Los cultivos más nuevos, que se desarrollan en áreas costeras más frías, incluyendo Leyda, Limarí y San Antonio se comportaron mejor, dijo el consultor Max Morales.


Fuente: Decanter