Notas
Ganado: sanidad animal, salud humana y medio ambiente
El ganado es importante para sostener los medios de vida de los ganaderos pobres, los comerciantes y los labradores en todo el mundo en desarrollo. Las enfermedades que afectan al ganado pueden tener un efecto devastador sobre la productividad y la producción de los animales, sobre el comercio de animales vivos, la carne y otros productos del sector, sobre la salud humana y, por tanto, en el proceso general del desarrollo económico.
La transmisión de enfermedades entre los animales y el hombre (zoonosis) se produce a diario por todo el mundo, bien a través de prácticas agrícolas, bien a través de las actividades cotidianas. Las zoonosis comprenden un amplio conjunto de enfermedades.
En muchos casos, educar a las comunidades sobre las zoonosis y las formas de prevenirlas es esencial para la aplicación de estrategias que disminuyan su transmisión.
Por tanto, es preciso que las iniciativas de salud pública veterinaria en los países en desarrollo se centren especialmente en el plano comunitario y elijan programas cuyas prioridades se determinen sobre la base de la carga que suponga la enfermedad y estén basados en el riesgo.
El éxito de estos programas es más probable si los veterinarios unen sus fuerzas en un equipo multidisciplinario y cuando están bien adaptados a las circunstancias del momento. Debería igualmente prestarse atención a los aspectos ecológicos, culturales, sociales y éticos que afectan a la realización de programas de control.
El Servicio de Sanidad Animal, en el seno de la División AGA de la FAO, se ocupa de cuatro aspectos relacionados con la sanidad animal: enfermedades transfronterizas, enfermedades vectoriales, sanidad pública veterinaria (incluida la inocuidad de los alimentos) y servicios veterinarios. Estos últimos deben unir sus fuerzas y alentar una participación más activa del sector privado definiendo funciones complementarias de una y otra parte con responsabilidades específicas a fin de mejorar o mantener la situación sanitaria general de un país.
Ganado y medio ambiente
En décadas recientes, la producción ganadera ha crecido con rapidez, particularmente en el mundo en desarrollo. Esta expansión del sector ganadero está ejerciendo una presión cada vez mayor sobre los recursos naturales mundiales: los pastizales se ven amenazados por el deterioro; se están destruyendo bosques para plantar piensos, los recursos hídricos se están volviendo escasos; la contaminación del aire, el suelo y el agua están aumentando y se están perdiendo los recursos zoogenéticos adaptados a cada lugar.
Alrededor de un 20 % de los pastos del mundo y un más de un 70 % de los que se encuentran en zonas secas se han deteriorado en cierta medida, casi siempre por pastoreo excesivo, compactación y erosión generados por la cría de ganado. Las tierras secas se ven especialmente afectadas por estas tendencias, ya que el ganado es a menudo la única fuente de medios de vida para las poblaciones que viven en ellas.
La roturación de tierras para el cultivo de piensos y la expansión de los pastizales destinados a la producción ganadera han constituido una de las fuerzas impulsoras de la deforestación. La deforestación da lugar a importantes daños ambientales, liberando enormes cantidades de dióxido de carbono en la atmósfera y ocasionando la extinción de muchas especies animales y vegetales cada año.
El agua dulce escasea cada vez más, suponiendo la ganadería casi la décima parte de la utilización de agua por el hombre en el mundo. El sector ganadero es probablemente la mayor causa de contaminación del agua, contribuyendo a la eutroficación, a generar ‘zonas muertas en las áreas costeras y al deterioro de los arrecifes de coral.
Gran parte del incremento de la producción procede de granjas industriales agrupadas alrededor de los principales centros urbanos. Este tipo de grandes concentraciones de animales cercanos a una densa población humana ocasiona a menudo importantes problemas de contaminación. Las fuentes principales de contaminación son los residuos animales, los antibióticos y las hormonas, las sustancias químicas de los curtidos, los fertilizantes, los plaguicidas utilizados para los cultivos de piensos y los sedimentos de los pastizales erosionados.
El sector ganadero y el camino de desarrollo que vaya a tomar tendrán, por tanto, grandes repercusiones ambientales que es preciso abordar urgentemente.