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Notas

EEUU declarará libre de la mosca a la fruta mendocina

Una auditoría del gobierno norteamericano aprobó el Programa de lucha en Valle de Uco y Sur. Estiman que a fin de 2009 la producción podrá ingresar sin tratamientos.
La temida mosca del Mediterráneo.
La temida mosca del Mediterráneo.
Después de tres años, técnicos del Departamento de Agricultura de Estados Unidos -USDA-Aphis- le dieron el visto bueno al Iscamen respecto a la efectividad del tratamiento contra la mosca del Mediterráneo para la fruta que se produce en Valle de Uco y el Sur de la provincia.

Esto significa que, una vez que el resultado positivo de la auditoría, que terminó el 19 de marzo, se reglamente, toda la manzana, pera, cereza, ciruela y durazno de ese origen podrá ingresar al país del Norte sin la exigencia del tratamiento cuarentenario, algo que, según el Gobierno, podría empezar a materializarse antes de fin de año.

Ayer, Lorenzo Ferratjans, titular del lscamen, puntualizó que la resolución final y su implementación podría llevar unos cinco meses, con lo que “esperamos que la producción sin tratamiento cuarentenario abastezca al mercado estadounidense para fin de año”.

La confirmación de la medida puede resultar clave para el repunte de las exportaciones provinciales de fruta de pepita y carozo, que totalizaron algo más de 300 toneladas durante el primer bimestre de 2009, según datos de Promendoza en base a los registros de la Aduana.

Pero para los operadores significa reducir los costos de comercialización que implica el tratamiento cuarentenario en cámaras de frío -17 días como mínimo- y también de tiempos de envío de los despachos, entre embarque y llegada a destino.

Durante la primer quincena de éste mes, una comisión de cuatro técnicos del USDA encabezados por Wilmer Snell recorrió y auditó la Bioplanta de producción de insectos estériles ubicada en Santa Rosa.

Además, los expertos controlaron las acciones de monitoreo del Programa de erradicación de la plaga en los oasis Norte, Este y Valle de Uco, y los puestos de verificación interna y barreras sanitarias. La auditoría también incluyó una evaluación a campo del Sistema de Mitigación de Riesgos (ver aparte), tendiente a evitar la reinfestación con Mosca del Mediterráneo en las declaradas Áreas Libres, tanto de Mendoza como de la Patagonia.

Precisamente, tanto Ferratjans como el ministro de Producción, Guillermo Migliozzi, destacaron el antecedente de esa región, que logró el reconocimiento del gobierno de Estados Unidos en 2007 “y lleva dos temporadas exportando su producción sin inconvenientes. Esto va a representar una ampliación del límite del área reconocida en la Patagonia hacia el norte e influirá en los costos de comercialización, indudablemente”.

De llegar a tiempo con los trámites internos en EEUU -en base al informe de la comisión se publicará una ley que debe someterse a observaciones públicas durante 60 días- la producción “made in Mendoza” estará en condiciones de cubrir la demanda de los consumidores en contraestación, para las Fiestas.

En el ranking de destinos, es el mercado más importante en volumen y divisas para la provincia, aunque el país experimentó una retracción de U$S 2,5 millones en el primer bimestre.

Impacto potencial

Estimaciones del sector permiten proyectar los beneficios comerciales futuros. Con el ejemplo del Alto Valle de Río Negro, se calcula que los productores de fruta de pepita se ahorran un dólar por cajón de 18 kilos -a un precio promedio U$S 13-, al dejar de lado el tratamiento de la plaga y la coordinación de despachos marítimos.

Sin embargo, para Raúl Aruani, de la Asociación de Productores y Exportadores de Frutas Frescas “habrá que pulir la relación costo-beneficio frente a este nuevo escenario, y ver la disponibilidad de producción para el negocio”.

El panorama muestra a la cereza como la primera en condiciones de arrancar mejor posicionada, ya que es más conocida en la plaza estadounidense.

“En cuanto al durazno, ciruela, pera y manzana, es un camino a iniciar, aunque no sea tan evidente aún la oportunidad comercial”, añadió Aruani.

Para el dirigente empresario, son frutas que requieren adaptarse a los requerimientos externos. “Las variedades clásicas de manzana se enfrentan a una demanda de variedades más nuevas. Durazno y ciruela deben ajustarse a los estándares de forma y color. Y la pera Williams tendrá que competir con Río Negro, además de ver si hay volumen más allá de Brasil”.

Fuente: Los Andes