Presenta:

Notas

Vecinos del barrio donde bajó la inseguridad se sienten "usados" por el Gobierno

Se trata del barrio que figura en spots televisivos y gráficos como el lugar donde bajó un 60% el delito. Aseguran que la reducción de la que se jacta el Gobierno es un logro suyo y no de medidas oficiales.
Lo único que puso el Gobierno: un efectivos de canes en la plaza. Foto: MDZ
Lo único que puso el Gobierno: un efectivos de canes en la plaza. Foto: MDZ
Un oasis en el desierto.

En la localidad de Carrodilla, dentro del departamento de Luján, hay un barrio que puede tomarse como un perfecto ejemplo de los beneficios del trabajo en conjunto. Se trata del barrio Los Olivos, el lugar donde desde hace un año funciona una unión vecinal con un “plan de seguridad” y presupuesto propio para ejecutarlo. ¿El resultado? Según los vecinos, de perpetrarse dos delitos diarios pasaron a sólo dos por semana en cuestión de meses.

La receta de Los Olivos tiene tres ingredientes esenciales: una fluida comunicación entre los vecinos, un presupuesto que sale del bolsillo de cada uno y la confianza en los efectivos de la zona.

Los vecinos ponen manos a la obra

El método arrancó en enero del 2008 cuando en un intento de asalto un joven del barrio salvó su vida de milagro porque el arma del delincuente se trabó y no efectuó disparo alguno. El hecho indignó a los vecinos y desató la iniciativa de José Ruiz, hoy titular de la unión vecinal. Años antes, este hombre se especializó en seguridad por lo que convocó a los propietarios, se presentaron a elecciones y conformaron un plan de seguridad a medida.

En el mismo, se le solicitó ministro Juan Carlos Aguinaga la disposición de un efectivo policial para el barrio, el demócrata accedió y envió un uniformado de la unidad de canes. A partir de ese momento, cesó la ayuda gubernamental y es cuando entró en acción el esfuerzo de estos lujaninos.

Concretamente, en estos 13 meses los –hoy- 380 socios pusieron dinero de sus bolsillos para el arreglo de un móvil policial modelo Renault 19 que estaba roto y tras una inversión de $7.000 lograron cumplir el sueño del patrullero propio que recorre la zona durante el día. Además, alquilaron una casilla –la que pintaron con las apropiadas consignas policiales- (foto) donde está asentado el efectivo de canes.

Más recientemente, incluso, adquirieron una motocicleta que será conducida por un policía vial que también patrullará la zona. Todos estos avances, gracias a una contribución de tan sólo $10 mensuales que efectúan los propietarios. Al emprendimiento ya se han sumado dos barrios más; el Loyola y el Epas.

La efectividad de esta gesta se puede comprobar al hablar con cualquiera de los dueños de las 320 casas que nuclea el asentamiento. Comentarios como “me siento segura”, “estamos más tranquilos” y “sí la baja en delitos ha sido notoria” son moneda común en este lugar. Una especie de oasis en medio del desierto, un desierto donde los asaltos comandos, las violaciones y los asesinatos conforman voluptuosos medanos de arena que son cada vez más difíciles de  cruzar para los mendocinos.

¿Un punto para el Gobierno?

Ahora, si analizamos los servicios brindados por el Ministerio de Seguridad –un móvil averiado y un efectivo policial- y se los contrasta con los esfuerzos de los vecinos - $7.000 en arreglos mecánicos, el alquiler de una casilla, la compra de una moto y cooperación constante- no es difícil caer en la cuenta de que el verdadero logro yace sobre las espaldas de estos 380 mendocinos y no de la gestión de Celso Jaque.

Sin embargo y - en pleno año electoral- el oficialismo se empeña en contar este éxito como propio. ¿De qué forma? A través de un efectivo spot televisivo y anuncios en varios medios gráficos que dan cuenta del “barrio donde el delito bajó en un 60%”. Este hecho, no ha pasado desapercibido para los vecinos, incluso, fue el propio tesorero de la unión, Héctor Díaz, quien admitió a MDZ: “Convengamos que el Gobierno nos está usando a nosotros”.

Es que tanto Díaz como Susana Paredes –quienes atienden la librería del barrio- reconocen que el esfuerzo es 100% de los vecinos y no de un partido político determinado. “El ministro Ciurca viene siempre que puede a vernos y le agradecemos cuando es honesto con nosotros y reconoce las cosas que no puede darnos, en esos casos sabemos que tenemos que seguir por nuestra cuenta”, confiesa Paredes.

Ante este panorama de publicidad oficial, resta esperar y ver si este esfuerzo conjunto que se ha logrado a través del popular sistema de “alarmas comunitarias” y la iniciativa colectiva, es el primero de varios “logros” que Celso Jaque suma a su gesta contra la inseguridad sin haber, en realidad, formado parte de ella.