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Notas

Polémica por la licitación de un libro turístico para la Vendimia

Se trata de la publicación que el gobierno entregará a sus invitados especiales. Según el pliego, el ganador de la licitación debería entregar 500 ejemplares de terminación fina en cinco días. Los especialistas dicen que es imposible.
Facsímil de la convocatoria.
Facsímil de la convocatoria.

El gobierno de Mendoza enmascaró una compra directa con un llamado a licitación que, según especialistas, es inviable y no hay ninguna posibilidad de que se concrete. Se trata de un servicio de impresión del libro “Mendoza de Pura Cepa”, de la editorial Caviar Bleu, y que fue elegido entre varias publicaciones para ser el regalo con que la Secretaría de Turismo quiere agasajar a sus invitados para Vendimia.

El objetivo del gobierno es que el ganador de la licitación pueda entregar en sólo cuatro días y medio 500 ejemplares, con terminación fina, tapas de tela negra y una solapa que lleve la foto de Celso Jaque suministrada junto con el pliego (abajo). El inconveniente es que, al menos en Mendoza, no existe ninguna imprenta que esté en condiciones de cumplir con ese trato.

“Por lo tanto, es una tomada de pelo. Todavía no entiendo por qué mandaron la invitación”, aseguró un proveedor del gobierno que, enojado, se animó a afirmar que “esos libro ya están impresos y ahora quieren hacernos creer esto”.

Las carpetas de quienes decidan hacer una oferta se abrirán el 2 de marzo a las once de la mañana. Y, según el pliego, el 7 de marzo los libros deberán estar entregados y listos para ser distribuidos.

“Es imposible”, aseveró Javier Corsino, de Corsino Impresiones, apenas escuchó las características que pide Turismo para los libros. “No hay manera. Si piden encuadernación fina, no tenemos cómo hacerlo en tan poco tiempo. En un supuesto caso, de tener que imprimir esa cantidad, y poniendo mucho entusiasmo, podríamos entregarlos en 25 ó 30 días”.

Exactamente lo mismo opina María Teresa Bruno, titular de la cátedra Tipografía 2-Editorial de la carrera de Diseño de la Universidad Nacional de Cuyo: “Un libro con esa cantidad de páginas (212) y con los detalles que se piden, no se puede hacer en cinco días. Nosotros hemos editado libros de artes, con terminación fina, y aún haciéndolos imprimir en Buenos Aires y con una persona enviada para controlar que todo salga perfecto, nos llevó casi un mes”.

Luis Böhm, secretario de Turismo, intentó bajar los decibeles, y salió al cruce de los imprenteros y diseñadores: “Sabemos que es imposible. Pero, en realidad, no se trata de la impresión, sino que son libros que ya están hechos y a los que hay que cambiarles sólo la tapa. Cómo vamos a pedir a otra imprenta que los haga, si los libros son de Caviar Bleu”.

Sin embargo, en Caviar Bleu poco saben del tema. Celeste Acosta, su coordinadora editorial, fue tajante al decir que “el Gobierno no ha comprado a Caviar ningún libro. Sí han manifestado interés, y la verdad es que estamos muy contentos de que le hayan prestado atención al estilo de uno de nuestros productos para representar a la Provincia”.

A partir de este punto, no queda claro si el gobierno tiene o no los libros, si los compró, si los mandó a imprimir a otro lado, si los adquirió o si lo hará a través de una compra directa una vez que, como se sospecha, se declare desierta la licitación.

Para Böhm, el llamado a la licitación nunca se tendría que haber hecho. Si se publicó, fue exclusivamente para cumplir con la ley de contabilidad.

“Si el libro es de Caviar Bleu, a quién se le puede ocurrir que lo podamos hacerlo imprimir en otro lado. Es como si quisiéramos comprar el cuadro de un pintor: obviamente, tiene que ser de ese pintor”, cuestionó el funcionario, e insistió con que se trata de “comprar un libro y no mandarlo a imprimir”, a pesar de que el pliego del llamado a licitación es claro en este asunto y se especifica que “se requieren 500 ejemplares de idénticas característica a la última edición de 2008”, y a continuación enumera las características de diseño e impresión con que debe contar.

Además, se aclara cuáles serán los cambios: “Deberá incluirse en la solapa de la sobrecubierta la foto del Gobernador, una carta en sus versiones castellano e inglés del Gobernador, y el logo del Gobierno de Mendoza, todos diseños y textos suministrados por la Secretaría”.

En ningún lugar del pliego está publicado el importe estimado de dicha contratación. Es un dato que suele acompañar el resto de las condiciones impuestas por el gobierno, pero, si bien no es habitual que no se de a conocer este número, tampoco es una anormalidad dentro del contexto general.

Para tener en cuenta, en una librería, "Mendoza de Pura Cepa" cuesta alrededor de doscientos pesos. En su sitio en Internet, la editorial Caviar Bleu lo cotiza a treinta pesos.

La diseñadora mendocina Graciela Rondelli cree que existen instalaciones para hacer un libro como el que solicita el gobierno, pero que hay pocos lugares en Argentina, y no se anima a asegurar si puede concretarse en tan poco tiempo. Uno de ellos, es la imprenta de la familia de Diego Bossio, ex subsecretario de la Gestión Pública y hombre de confianza de Jaque. Está ubicada en Tandil y este gobierno ya contrató allí algunos trabajos que puso en estado de alerta a los imprenteros locales.

Por todo esto, hay dos cuestiones que no dejan de llamar la atención: primero, el llamado a licitación; segundo, la confesión de Böhm sobre este llamado a licitación que sólo tiene por objeto cumplir con el protocolo y con la ley de Contabilidad.

El tema que resta determinar es si los libros ya fueron pedidos para sus modificaciones. En todo caso, quién estará a cargo de eso; hasta qué punto aquellos que hubiesen querido participar de la licitación lo pueden hacer con chances claras de ganar, y qué responsabilidad cabe al Estado si, de entrada, se sabía que los requisitos solicitados eran imposible de cumplir.