Notas
Las bancas que alivian al justicialismo
Mientras Celso Jaque se deja encandilar por los flashes de las cámaras en Chile o Francia, el gobierno y el justicialismo, se siguen agitando ante inocultables tensiones. Sufren ante problemas que se vienen encima, como la necesidad de que la Legislatura le apruebe un endeudamiento todavía difuso para pagar los sueldos de los estatales hasta fin de año. Continúa trenzado entre los que “defienden a Mendoza” y los que a primera vista no, en el tema polémico de la promoción industrial.
Hasta Roberto Iglesias, un potencial “socio” de Jaque por su enfrentamiento con el cobismo en el seno de la UCR, salió a reclamar en estos días que el gobernador ordene la tropa: “el dislate del PJ le hace mal”, dijo Iglesias en una entrevista de MDZ.
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Otros popes justicialistas, en cambio, prefirieron hacer silencio absoluto en esta coyuntura. Aunque Adolfo Bermejo y Omar Félix indudablemente preparan las maletas para irse al Congreso (Mendoza no toleraría la confirmación de que fueron candidatos testimoniales), ninguno de los dos quiso explicar qué van a hacer en temas como la promoción dentro de un mes, cuando asuman sus bancas de senador y diputado nacional.
MDZ buscó a ambos legisladores electos durante dos días. Félix no respondió y Bermejo adujo que estuvo ocupado en el presupuesto 2010. Ninguno de los dos quiere quedar envuelto, quizás, en la pelea de la promoción. Demasiado tienen, tal vez, con el desafío de preparar sus comunas para que asuman al frente sus hermanos, una decisión que de por sí es polémica, como para meterse con los conflictos que van a tener que enfrentar en el futuro.
Jaque, por su lado, nunca intentó ordenar el berenjenal peronista y no hay por qué pensar que esto vaya a cambiar ahora. El gobernador se oxigena con viajes internacionales y la renovación de anhelos históricos e incumplidos, como el tren Trasandino, de la mano de Cristina. Y el resto hace lo que puede.
Una victoria justicialista. Tantos problemas políticos para el oficialismo en la provincia hicieron que un triunfo importante para el PJ casi no se notara.
La Junta Electoral de la provincia confirmó esta semana su rechazo a un reclamo del ARI, uno de los socios del cobismo, respecto de las elecciones del 28 de junio. La Junta, que está constituida por los miembros de la Corte, el vicegobernador y el presidente de la Cámara de Diputados, aprobó los sufragios de las colectoras peronistas y confirmó el mapa legislativo que con sudor había obtenido el PJ.
El ARI había reclamado que no fueran computados los votos de las colectoras justicialistas (los partidos chicos que llevaron en sus listas a los candidatos del PJ) que no sumaran más del 3 por ciento. Pero la Junta, después de mucho deliberar, decidió respetar “la voluntad del electorado” y no quitarle ese caudal de votos al peronismo.
De esta manera, los peronistas se aseguraron en el Senado un bloque de 17 legisladores, cuando, en caso contrario, la bancada oficial hubiera quedado sólo con 14. Esto hubiese sido, en perspectiva, un grave problema para el oficialismo: los tres senadores en disputa habrían sido para el Frente Cívico, que habría llegado así a los 20 integrantes a partir de mayo, consiguiendo mayoría propia para imponer sus leyes o desechar las del gobierno. “Eso hubiera sido catastrófico”, se sinceró un legislador.
Además, el peronismo consiguió fortalecer los concejos deliberantes de varios departamentos con siete ediles que, en caso contrario, también habrían engrosado las filas de la oposición.
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Las divisiones en el seno de la Corte son para algunos la evidencia de otra puja que se viene: a fines de noviembre, los ministros deberán elegir quién continúa al frente de la Justicia provincial.
Los “ministros radicales” (tal como los califican en el Poder Ejecutivo a los magistrados que apoyaron el reclamo del ARI) le hicieron evitar males mayores al oficialismo. Es que el PJ estuvo cerca de perder bancas fundamentales en una cámara que tiene, entre otras tareas, la de aprobar los pliegos de los jueces (el Gobierno quiere que muchos magistrados se jubilen para promover la “renovación” de la Justicia) y de cierto tipo de funcionarios, como el fiscal de Estado, cargo que sigue vacante en la gestión de Jaque.
Aunque la paradoja que aporta la interna peronista es que ese Senado que el PJ busca retener está bajo el ala de Racconto. El vice está cada vez más alejado del resto del Poder Ejecutivo y de casi todo el oficialismo. Es visto por muchos como un enemigo político y el viernes reavivó el conflicto al anunciar su próxima movida: generará esta semana un ámbito en la provincia para que el empresariado y los legisladores discutan acerca de la promoción industrial, un tema que el Gobierno busca dejar atrás.
No tiene intenciones Racconto de abandonar su caballito de batalla y va por más.
Un poco de paz para Adaro. El activo rol del ministro de Gobierno, Mario Adaro, en el fallo para que el justicialismo retenga bancas, le hizo sumar algunos puntos en su constante pelea por retener el puesto, ante los habituales ataques del Cuarto Piso, que desde hace tiempo lo empuja a la renuncia.
“Fue un triunfo de los palomos”, dijeron en su entorno, que busca un poco de paz, en ese sube y baja de los pasillos oficiales. Gobierno habría "operado" en la Justicia para obtener el apoyo de varios ministros de la Corte, aunque tampoco fue menor el trabajo de la apoderada del partido, la senadora Miriam Gallardo; y el presidente de Diputados, Jorge Tanús, para evitar una decisión que habría profundizado la derrota electoral de junio.
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El ministro escuchó respetuosamente los cuestionamientos a la política de comunicación oficial y sobre la imposibilidad que tiene Jaque de marcar presencia en la agenda pública, a diferencia del matrimonio presidencial. Con gestos así, Adaro cuida su imagen. Como cuando convocó a una charla para discutir sobre la necesidad del acceso a la información pública, un proyecto que esta semana se aprobó en la Cámara de Diputados.
El ministro siente que cumple un rol de nexo con la sociedad que nadie más puede desempeñar en este gobierno y que, por otra parte, se ha vuelto de alguna manera influyente frente a la cúpula de la Justicia mendocina. Con estos datos a favor defiende su anhelo más fuerte: que Carlos Ciurca, el ministro de Seguridad en fuga, enfile finalmente hacia la cartera de Desarrollo Social, en vez de hacer pie en el ministerio político que él conduce
El panorama en 2011. Espiar el escenario del 2011 sirve también en el justicialismo para olvidarse un rato de los penurias cotidianas.
Néstor Kirchner ha gatillado en el Congreso una reforma electoral que ya permite sacar algunas conclusiones en Mendoza, suponiendo que logre, como hasta ahora ocurrió con otras iniciativa suyas, imponer el proyecto.
Primero y principal, el PJ local empieza a olvidarse de la estrategia de las colectoras, esos partidos fantasmas que arrimaron votos para que la derrota de junio no fuera tan desastrosa.
Las colectoras no van a poder “competir” en un escenario reservado sólo para los grandes partidos. Pero un poco más allá: ¿qué pasará con partidos provinciales como el Demócrata, a la que la reforma electoral tampoco le haría lugar fácilmente en las futuras disputas? Algunos interrogantes hay en este sentido.
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Y finalmente, un condimento local también aporta suspenso hacia 2011. El desdoblamiento electoral que impulsó Víctor Fayad en la Capital (recién se elegirán concejales a fines de marzo) confirmó que no hay trabas para hacer esto y ahora nadie puede pensar en que repetir la experiencia sea una locura.
¿En 2011, separarán también las elecciones varias intendencias peronistas, para evitar que una batalla nacional entre Kirchner y Cobos y la mala gestión de Jaque los arrastre a la derrota? En el gobierno ya hay quienes no dudan en apostar que así será.