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Notas

Video: el día en que la Ruta 40 mezcló héroes del Dakar y gente común

Los vehículos del rally recorrieron unos 60 kilómetros de la ruta que une San Juan y Mendoza. Se mezclaron allí con camioneros, micros, autos y camionetas de los chacareros de la zona. Otra vez, el marco y el calor del público fueron sorprendentes.

A la orilla de la ruta 40, bajo un sol agobiante, y en ocasiones con poco o mala información, la gente disfrutó del paso de los vehículos del Dakar.

La postal se repitió: brazos en alto, aplausos, gritos y risas. Y conductores del rally saludando a la gente, quizás sorprendidos por el calor del público.

Muchos chacareros dejaron sus labores para pararse al lado de la ruta con una bandera argentina en la mano, para saludar a los ilustres y heroicos visitantes. Otros fueron al encuentro de la experiencia con heladeras llenas de bebidas frescas, gorritas en la cabeza y radio AM a todo volumen.

Lo raro en la ruta 40, que comunica Mendoza y San Juan, era la mezcla y el anonimato de los personajes. Sin policías que custodiaran el paso de los vehículos (muchos efectivos tenían, en algunos casos, noticias erróneas sobre la marcha de la carrera), fue común esta mañana que la circulación de micros, camiones y autos se intercalara con la pasada de un embarrado motoquero del Dakar, un desconocido de otras tierras que había elegido nuestro paisaje frecuente o cotidiano en el escenario de su aventura internacional. Como se aprecia en el siguiente video:

 

Indudablemente, el espectáculo estaba a la mano. Entremezclando héroes y civiles, al punto que más de un camionero común y corriente disfrutaba cada tanto sus cinco minutos de fama haciendo sonar su bocina donde había grupos, para robarles aplausos al gentío en medio de la confusión. O para confundirse con uno de esos héroes del Dakar.

Pero también cada tanto, una pequeña minicaravana de motos "auténticas" del Dakar le hacía recobrar a la ruta 40 el halo de magia:

 

La aventura de la ruta 40 tenía final sobre la localidad de El Borbollón, unos 60 kilómetros al sur de donde había comenzado, muy cerquita del aeropuerto provincial. El ascenso y descenso de aviones permitía que la gente se distrajera entre el paso de una moto y otra. En ese momento, más de uno enfocaba su camarita al cielo, para matar el tiempo. O quizás para demostrar que había ido hasta allí a hacer videos o fotos, y que los haría a cualquier costa. Incluso del Dakar mismo.

Lo cierto es que en el sitio mencionado, los conductores debían tomar un camino que se abría a su derecha y que los llevaba al oeste, al corazón de la montaña. Los policías señalizaban el camino. Y la gente levantaba el brazo allí por última vez.

Estas son las imágenes de la despedida para quienes disfrutaron el rally más importante del mundo en una de las rutas más comunes del mundo, desde la mañana hasta las primeras horas de la tarde: