Notas
No avanza la ayuda del Gobierno para la producción frutícola
El precio sostén para la fruta, anunciado hace dos semanas por el gobernador Celso Jaque, no está funcionando como medida para ayudar a los productores. La industria no está interesada en un crédito blando (tasa cero) a cambio de pagar casi el doble por una fruta que luego no vende. La situación en Valle de Uco.
Las medidas que hace dos semanas el gobierno anunció para beneficiar a los productores primarios de la fruta no están funcionando. Las industrias que compran frutas no están interesadas en tomar un crédito blando (tasa cero) a cambio de pagar casi el doble por una fruta que luego tienen problemas para vender.
El 29 de diciembre pasado, el gobernador Celso Jaque anunció una serie de medidas entre las que sobresalía la oferta de crédito a tasa cero, del Fondo para la Transformación, para aquellas industrias que aceptaran comprar fruta a un precio sostén, muy por encima del precio del mercado. De esta forma, se pensaba, el beneficio llegaría a los productores primarios.
Sin embargo, esto no está funcionando. Las industrias no parecen interesadas en tomar crédito blando en el actual contexto y sí en comprar más barato una fruta que les está costando vender.
De la fruta que se produce en el Valle de Uco, la única que hasta ahora se ha puesto a prueba es el durazno (la pera y la manzana aún no empiezan a cosecharse). De acuerdo con las medidas del gobierno, el precio sostén para el durazno de primera es de $0,80 por kilo y el de menor calidad, para pulpa, de $0,50 por kilo.
Los precios en el mercado son otros. Las empresas que procesan durazno están pagando entre $0,50 y $0,55 el kilo de durazno de primera y $0,25 el kilo de durazno para pulpa. Es decir, 35% y 50%, respectivamente, más barato del precio fijado por el gobierno como condición para acceder al crédito.
“El efecto de las medidas, obviamente, está lejos de las expectativas del gobierno y de los productores”, señaló Alejando Fadel, miembro de la Cámara de Comercio, Industria y Agricultura de Tunuyán y especialista en temas frutícolas. “La verdad es que no soy muy optimista. Las fábricas no están tomando el financiamiento que ofreció el gobierno”, añadió Fadel.
Para entender por qué no funcionan las medidas, basta con conocer cómo se forma el precio que las industrias ofrecen pagar por la fruta al productor:
Precio final del producto - Costos fijos = Precio para el productor
Algunas industrias están teniendo hoy problemas para vender sus productos, porque no hay compradores (efecto crisis mundial). Entonces, bajan el precio del producto final con el objetivo de hacerse de un poco de liquidez. El resultado: la única variable de ajuste es el precio que se le paga al productor.
En este contexto, las empresas prefieren comprar la fruta que necesitan al precio de mercado –más barato que el precio sostén- y dejar pasar la oportunidad de un crédito blando.
En lo que hace al durazno, lo único que está funcionando es la fruta que se destina al mercado en fresco y que, obviamente, no pasa por la industria. Aunque se trata de volúmenes muy pequeños –respecto del total de la producción-, el durazno está llegando a los mercados concentradores, verdulerías y supermercados a un valor aproximado de $1 el kilo, lo cual es considerado un valor razonable, más si se tiene en cuenta el contexto de crisis actual.
Pera y manzana
En cuanto a cómo funcionarán las medidas oficiales, cuando en pocas semanas más se comience a cosechar la pera y la manzana, sólo hay incertidumbre.
En pera y manzana, el rumbo lo marca Río Negro, que produce poco más del 80% del volumen nacional. “Si Río Negro no logra colocar una parte importante de su producción en Europa y Rusia, se va a volcar hacia Brasil, que es el mercado al que va dirigida la fruta de Mendoza”, explicó Fadel.
Si Río Negro logra vender al hemisferio norte, la pera y la manzana de Mendoza tienen una oportunidad de conseguir un valor digno en Brasil. Luego de una fuerte devaluación de casi 40%, el real brasilero se ha estado apreciando lentamente en las últimas semanas, mientras que el peso argentino sigue, despacio, su camino de devaluación. La resultante es que la gran diferencia que había entre ambas monedas hace dos meses atrás, -y que perjudicaba a los productores mendocinos-, hoy es mucho menor, lo que no deja de representar una esperanza de buenos negocios.
Pero si Rusia decide reducir sus compras y Río Negro termina ofreciendo su fruta a Brasil, entonces el panorama para los fruticultores mendocinos será malo. Habrá precios bajos y escases de compradores, con lo que no se podrá esperar mucho de la eficacia del precio sostén dispuesto por el gobierno.
Propuesta alternativa
Ante la ineficacia de las medidas oficiales, los productores de durazno pidieron esta semana una audiencia con el propio gobernador Celso Jaque, con quien esperan reunirse, en breve, para plantearle una solución alternativa.
La propuesta que llevarán los productores es similar a la que, en su momento, se le planteó al Comité de Crisis: La creación de un fideicomiso –previo acuerdo entre industriales, productores y gobierno- que permita al Estado comprar la producción (constituirse en dueño del producto) y luego comercializarla. De este modo, los productores recibirían el dinero, la industria podría comprar al Estado la fruta que necesite y el gobierno resolvería un problema sin necesidad de dar un subsidio.
Las críticas al precio sostén
Las medidas anunciadas por el gobierno, hay que decirlo, no fueron improvisadas. Los ministros que forman parte del Comité de Crisis se tomaron varias semanas para analizar junto con productores e industriales la mejor respuesta para encarar la crisis. Sin embargo, el resultado no ha sido el esperado.
Desde el principio, las medidas del gobierno lucieron poco eficaces y recibieron críticas desde distintos ámbitos. Por un lado, las entidades que agrupan a los productores primarios señalaron que las medidas anunciadas no eran la solución que habían propuesto al gobierno. Durante las reuniones con el Comité de Crisis, los representantes de los productores habían reclamado una ayuda “desacoplada”, es decir, que el beneficio no estuviera atado al de la industria.
Por otro, más de un economista señaló que fijar precios sostén no es –técnicamente hablando- la solución para el escenario económico que hoy tiene la provincia. La medida de fijar precios mínimos se utiliza para sostener una oferta; situación que hoy la provincia no necesita (justo esta temporada, Mendoza tiene una gran producción en casi todos sus cultivos).
“El efecto de las medidas, obviamente, está lejos de las expectativas del gobierno y de los productores”, señaló Alejando Fadel, miembro de la Cámara de Comercio, Industria y Agricultura de Tunuyán y especialista en temas frutícolas. “La verdad es que no soy muy optimista. Las fábricas no están tomando el financiamiento que ofreció el gobierno”, añadió Fadel.
Para entender por qué no funcionan las medidas, basta con conocer cómo se forma el precio que las industrias ofrecen pagar por la fruta al productor:
Precio final del producto - Costos fijos = Precio para el productor
Algunas industrias están teniendo hoy problemas para vender sus productos, porque no hay compradores (efecto crisis mundial). Entonces, bajan el precio del producto final con el objetivo de hacerse de un poco de liquidez. El resultado: la única variable de ajuste es el precio que se le paga al productor.
En este contexto, las empresas prefieren comprar la fruta que necesitan al precio de mercado –más barato que el precio sostén- y dejar pasar la oportunidad de un crédito blando.
En lo que hace al durazno, lo único que está funcionando es la fruta que se destina al mercado en fresco y que, obviamente, no pasa por la industria. Aunque se trata de volúmenes muy pequeños –respecto del total de la producción-, el durazno está llegando a los mercados concentradores, verdulerías y supermercados a un valor aproximado de $1 el kilo, lo cual es considerado un valor razonable, más si se tiene en cuenta el contexto de crisis actual.
Pera y manzana
En cuanto a cómo funcionarán las medidas oficiales, cuando en pocas semanas más se comience a cosechar la pera y la manzana, sólo hay incertidumbre.
En pera y manzana, el rumbo lo marca Río Negro, que produce poco más del 80% del volumen nacional. “Si Río Negro no logra colocar una parte importante de su producción en Europa y Rusia, se va a volcar hacia Brasil, que es el mercado al que va dirigida la fruta de Mendoza”, explicó Fadel.
Si Río Negro logra vender al hemisferio norte, la pera y la manzana de Mendoza tienen una oportunidad de conseguir un valor digno en Brasil. Luego de una fuerte devaluación de casi 40%, el real brasilero se ha estado apreciando lentamente en las últimas semanas, mientras que el peso argentino sigue, despacio, su camino de devaluación. La resultante es que la gran diferencia que había entre ambas monedas hace dos meses atrás, -y que perjudicaba a los productores mendocinos-, hoy es mucho menor, lo que no deja de representar una esperanza de buenos negocios.
Pero si Rusia decide reducir sus compras y Río Negro termina ofreciendo su fruta a Brasil, entonces el panorama para los fruticultores mendocinos será malo. Habrá precios bajos y escases de compradores, con lo que no se podrá esperar mucho de la eficacia del precio sostén dispuesto por el gobierno.
Propuesta alternativa
Ante la ineficacia de las medidas oficiales, los productores de durazno pidieron esta semana una audiencia con el propio gobernador Celso Jaque, con quien esperan reunirse, en breve, para plantearle una solución alternativa.
La propuesta que llevarán los productores es similar a la que, en su momento, se le planteó al Comité de Crisis: La creación de un fideicomiso –previo acuerdo entre industriales, productores y gobierno- que permita al Estado comprar la producción (constituirse en dueño del producto) y luego comercializarla. De este modo, los productores recibirían el dinero, la industria podría comprar al Estado la fruta que necesite y el gobierno resolvería un problema sin necesidad de dar un subsidio.
Las críticas al precio sostén
Las medidas anunciadas por el gobierno, hay que decirlo, no fueron improvisadas. Los ministros que forman parte del Comité de Crisis se tomaron varias semanas para analizar junto con productores e industriales la mejor respuesta para encarar la crisis. Sin embargo, el resultado no ha sido el esperado.
Desde el principio, las medidas del gobierno lucieron poco eficaces y recibieron críticas desde distintos ámbitos. Por un lado, las entidades que agrupan a los productores primarios señalaron que las medidas anunciadas no eran la solución que habían propuesto al gobierno. Durante las reuniones con el Comité de Crisis, los representantes de los productores habían reclamado una ayuda “desacoplada”, es decir, que el beneficio no estuviera atado al de la industria.
Por otro, más de un economista señaló que fijar precios sostén no es –técnicamente hablando- la solución para el escenario económico que hoy tiene la provincia. La medida de fijar precios mínimos se utiliza para sostener una oferta; situación que hoy la provincia no necesita (justo esta temporada, Mendoza tiene una gran producción en casi todos sus cultivos).