Notas
El público demostró que el Dakar no se equivocó al venir a Mendoza
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Asado mediante, familias enteras se dispusieron a transitar las horas previas al inicio de la competencia. Ya en las primeras horas del día, las tortitas y el mate se convirtieron en la mejor previa. Aunque no faltó quienes desayunaran con choripanes.
Los amantes del rally llegaron con todos los elementos necesarios para armar un verdadero campamento. Los más sofisticados llevaron su equipo electrógeno y otros dieron muestra de su glamour celebrando con champán la posibilidad de ser testigos de una de las competencias emblemáticas del automovilismo mundial.
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Pero eso fue sólo el prólogo de lo que sería otra jornada vibrante del Dakar en Mendoza. En el sector noroeste del barrio Municipal, la ruta 40 y el área de llegada, camino a la laguna del Rosario a poco más de 70 kilómetros de la ciudad, varios miles de personas acompañaron el paso de los pilotos.
La cercanía y comodidad de acceso al Municipal permitió que la gran masa de público se congregara en ese lugar, aunque el hecho de ser tránsito de enlace bajó un poco los ánimos. De todos modos, cada piloto que hacía paso fue vitoreado con gran algarabía.
En el sector dispuesto para la llegada, el ambiente fue muy similar a lo visto en Nueva California. Adentrándose varios kilómetros desde la ruta 40 por el camino a la Laguna del Rosario, las carpas y el olor asado fueron la postal ideal para una tarde de automovilismo.
Párrafo aparte merece el tramo entre la llegada y el barrio lasherino. Otros miles de mendocinos acompañaron el avance de los competidores por la ruta 40. Banderas argentinas, cánticos, gritos de aliento y la sonrisa de los niños no pudieron decorar de mejor manera la séptima etapa y dejan claro que realizar el Rally Dakar en esta parte del mundo fue una decisión más que acertada.


