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Notas
(AL FILO DE LA SEMANA) Las candidaturas levantan vuelo
El gobierno de Jaque terminó el año pidiendo otra vez perdón, victimizándose e inaugurando una nueva etapa comunicacional presidida por el slogan “Mendoza levantando vuelo”. Mientras tanto, la realidad no cede la iniciativa y ante la ausencia de gestión, lo que único que reluce es la ambición. ¿Qué pasa con los opositores?
Entre brindis y saludos de ocasión, en el gobierno comenzó a sobrevolar el fantasma de Judas. Al inicial acuerdo entre el gobernador Celso Jaque, Juan Carlos Mazzón y el sector de los azules para impulsar la candidatura a senador nacional de Adolfo Bermejo, se sumaron muevas complicaciones para el PJ.
Es que esa movida pretendía incluir a Rubén Miranda (primero como candidato a diputado nacional y luego como presidente del PJ) en un esquema de poder que además cerraba con dos departamentos importantes para el peronismo: Maipú y Las Heras. Sin embargo, esos disconformes que nunca faltan, es decir los que se quedaban afuera del acuerdo, empezaron a tallar.
Así, otros dos intendentes de los “grandes” como Omar Félix de San Rafael y Alejandro Abraham de Guaymallén, decidieron sentar sus reales y romper la armonía, postulando además a un histórico maipucino y también azul a la diputación nacional: Miguel Serralta. Así, Félix sería senador, Serralta, diputado y Abraham, presidente del partido.
El desafío está planteado y con él la interna, que a fuerza de ser sinceros, es lo que menos necesita un gobierno ya de por sí conflictuado. Sin embargo, en la misma Casa de Gobierno reconocen que estos son aprontes que no necesariamente se pueden traducir en batalla, es decir, en una elección interna para dirimir cargos.
No solo porque en política todo puede arreglarse, sino porque en su estrategia de articulación con la Nación, el gobierno provincial cree que a medida que se endurezca la pelea nacional, las listas de candidatos deberán pasar –sí o sí- por la birome implacable de Néstor Kirchner, quien será el que en cada distrito coloque leales y obedientes más que meritorios y capaces, ya que bajo su mando, el PJ mendocino bajará la mirada y también la cabeza.
En la UCR las cosas tampoco están fáciles. Así como en el PJ, el factor K puede romper cualquier equilibrio o acuerdo interno en cuanto a candidaturas, entre los radicales la figura de Julio Cobos va adquiriendo el mismo peso. Sin embargo, no todos admiten públicamente que hoy por hoy la carta de triunfo en las legislativas de octubre parece estar reservada a aquel a quien el vicepresidente respalde.
Las negociaciones por la reunificación van a fuego más que lento, ante la obstinación de algunos de ambos bandos que prefieren –una vez más- perder una elección antes que convalidar a un rival de la interna partidaria. En ese sentido, Roberto Iglesias y Juan Carlos Jaliff tienen las posturas más duras ante una especie de preacuerdo que gira en torno de las figuras (y las candidaturas) de Ernesto Sanz y César Biffi.
Sanz no tiene demasiados cuestionamientos para seguir en el Senado, salvo al parecer, algunos que surgen de su propio ejido territorial. Los que por otra parte intentan convencer a Raúl Baglini para disputar esa misma senaduría dicen que el sanrafaelino impulsa este armado, casi de cúpulas, para no tener que someterse a una interna que creen, el ex intendente perdería.
Pero lo cierto, y más allá de la especulación, el nombre de Sanz es recurrente entre los que arman la rosca radical y sus variantes, aunque con diversos acompañantes en la diputación nacional: el apuntado Biffi, Juan Carlos Jaliff, el interventor Carlos Le Donne, y hasta Enrique Thomas (en caso de haber un acuerdo total con Cobos), son algunas de las alternativas que se barajan.
En ese esquema, los intendentes no tienen una postura unificada. Alfredo Cornejo quiere una interna que legitime y regularice la situación partidaria; Víctor Fayad prefiere concentrarse en la gestión y poner sus ambiciones para pelear la gobernación en el 2011; los territoriales Mario Abed, Gerardo del Río y Gustavo Pinto muestran un juego propio cercano a Cobos aunque autónomos y Eduardo Giner quien fue candidato de la Concertación pero volvió a la estructura del partido, buscará acatar los caminos que se indiquen desde la orgánica.
Como se ve, y ya se ha dicho, los casilleros no alcanzan para conformar a todos los nombres que andan dando vueltas. Así, y mientras que desde los “ortodoxos” pretenden cobrarle muy caro al cobismo su regreso a las fuentes, desde el entorno del vicepresidente lanzan frases más que contundentes y desafiantes: “el que quiera ganar, debe ir con los hombres bancan a Cobos. Además, no se puede querer discutir candidaturas de igual a igual con el hombre más popular del país”.
En el Partido Demócrata las cosas parecen no estar tampoco sencillas, pese al publicitado romance nacional con el PRO de Mauricio Macri. En la profundización de esa relación, el diputado nacional Omar De Marchi pretende revalidar sus laureles para aspirar a liderar un interbloque federal que en algún momento le ayude a compartir una futura e hipotética fórmula con el ex presidente de Boca.
Ese sería el sueño de De Marchi que sin embargo sabe que el camino no es simple. Sus elucubraciones nacionales chocan contra la realidad de un partido cada vez más diezmado, que perdió una intendencia como Santa Rosa, pero que en un extraño y más que diverso acuerdo electoral logró recuperar otra (San Carlos), manteniendo su clásico y único bastión: Luján.
Cualquier demócrata con el que uno hable, sea opositor u oficialista a la conducción del partido, expresa que si el PD pierde Luján, la sobrevivencia partidaria es la que está en juego. Por ello, tanto Omar Parisi como el propio Jorge Difonso pretenden dejar para otro momento la lucha por las candidaturas para dar pelea a sus necesidades cotidianas.
En ese íntimo juego entre problemas o de mirada hacia el futuro, es Gabriel Llano quien parece articular una oposición partidaria capaz de traducirse en una candidatura. Pero no son pocos los que también creen que si a nivel nacional se forma un gran frente antikirchnerista que incluya a Macri, en Mendoza el PD hasta puede terminar compartiendo espacios con Cobos y su gente. O que, por otra parte y siguiendo la estrategia PRO de tener necesariamente una pata peronista como en su momento fue Francisco De Narváez, se busque a alguien de esa fuerza para tentar y llevar en la boleta. Algunos observadores hasta indican el nombre del dirigente peronista que recibirá el ofrecimiento: Daniel Cassia. Un legislador provincial de pasado menemista (como Macri) y de presente crítico al gobierno de Jaque (como De Marchi).
Mientras esto sucede, y en todas partes se cuecen habas, opositores y oficialistas afinan estrategias para el éxito bajo las improntas tutelares de Kirchner y Cobos que –parece, en el orden nacional- todo lo pueden. A ello hay que sumarle las complicaciones que siempre para el armado de las listas implica el cumplimiento del cupo femenino, y que si bien ha potenciado a mujeres de talento y pensamiento propio, también ha impulsado a dirigentes no del todo fogueadas para estas lides.
Así, y convencidos que con la única vara por la que se medirá sus chances es la gestión, en el núcleo del gobernador que se referencia en el secretario general Alejandro Cazabán, creen que es hora de dar un cambio de timón, de ponerse el gobierno al hombro y salvar un barco averiado pero que no está hundido. No quieren cometer el error de hacer lo que los intendentes del PJ quisieron y no se les permitió: intentar vaciar de poder al propio Jaque para que una liga de caciques condujera la provincia. Las espadas del jaquismo dicen en confianza: “podremos no defender al gobernador, pero sí al gobierno del que somos parte”.
Para ello creen que revertir la imagen de la gestión es tan importante como reafirmar vínculos con la Nación. Son ellos los que imaginan al gobierno levantando vuelo, pues saben que incluso pueden ser los primeros beneficiados con un lugar en las listas de octubre, pero lo cierto es que ante el imperio de la urgencia por la carrera electoral, los únicos aleteos que están tomando altura son los de las especulaciones y las candidaturas de un año que recién empieza y ya es apasionante.
En la UCR las cosas tampoco están fáciles. Así como en el PJ, el factor K puede romper cualquier equilibrio o acuerdo interno en cuanto a candidaturas, entre los radicales la figura de Julio Cobos va adquiriendo el mismo peso. Sin embargo, no todos admiten públicamente que hoy por hoy la carta de triunfo en las legislativas de octubre parece estar reservada a aquel a quien el vicepresidente respalde.
Las negociaciones por la reunificación van a fuego más que lento, ante la obstinación de algunos de ambos bandos que prefieren –una vez más- perder una elección antes que convalidar a un rival de la interna partidaria. En ese sentido, Roberto Iglesias y Juan Carlos Jaliff tienen las posturas más duras ante una especie de preacuerdo que gira en torno de las figuras (y las candidaturas) de Ernesto Sanz y César Biffi.
Sanz no tiene demasiados cuestionamientos para seguir en el Senado, salvo al parecer, algunos que surgen de su propio ejido territorial. Los que por otra parte intentan convencer a Raúl Baglini para disputar esa misma senaduría dicen que el sanrafaelino impulsa este armado, casi de cúpulas, para no tener que someterse a una interna que creen, el ex intendente perdería.
Pero lo cierto, y más allá de la especulación, el nombre de Sanz es recurrente entre los que arman la rosca radical y sus variantes, aunque con diversos acompañantes en la diputación nacional: el apuntado Biffi, Juan Carlos Jaliff, el interventor Carlos Le Donne, y hasta Enrique Thomas (en caso de haber un acuerdo total con Cobos), son algunas de las alternativas que se barajan.
En ese esquema, los intendentes no tienen una postura unificada. Alfredo Cornejo quiere una interna que legitime y regularice la situación partidaria; Víctor Fayad prefiere concentrarse en la gestión y poner sus ambiciones para pelear la gobernación en el 2011; los territoriales Mario Abed, Gerardo del Río y Gustavo Pinto muestran un juego propio cercano a Cobos aunque autónomos y Eduardo Giner quien fue candidato de la Concertación pero volvió a la estructura del partido, buscará acatar los caminos que se indiquen desde la orgánica.
Como se ve, y ya se ha dicho, los casilleros no alcanzan para conformar a todos los nombres que andan dando vueltas. Así, y mientras que desde los “ortodoxos” pretenden cobrarle muy caro al cobismo su regreso a las fuentes, desde el entorno del vicepresidente lanzan frases más que contundentes y desafiantes: “el que quiera ganar, debe ir con los hombres bancan a Cobos. Además, no se puede querer discutir candidaturas de igual a igual con el hombre más popular del país”.
En el Partido Demócrata las cosas parecen no estar tampoco sencillas, pese al publicitado romance nacional con el PRO de Mauricio Macri. En la profundización de esa relación, el diputado nacional Omar De Marchi pretende revalidar sus laureles para aspirar a liderar un interbloque federal que en algún momento le ayude a compartir una futura e hipotética fórmula con el ex presidente de Boca.
Ese sería el sueño de De Marchi que sin embargo sabe que el camino no es simple. Sus elucubraciones nacionales chocan contra la realidad de un partido cada vez más diezmado, que perdió una intendencia como Santa Rosa, pero que en un extraño y más que diverso acuerdo electoral logró recuperar otra (San Carlos), manteniendo su clásico y único bastión: Luján.
Cualquier demócrata con el que uno hable, sea opositor u oficialista a la conducción del partido, expresa que si el PD pierde Luján, la sobrevivencia partidaria es la que está en juego. Por ello, tanto Omar Parisi como el propio Jorge Difonso pretenden dejar para otro momento la lucha por las candidaturas para dar pelea a sus necesidades cotidianas.
En ese íntimo juego entre problemas o de mirada hacia el futuro, es Gabriel Llano quien parece articular una oposición partidaria capaz de traducirse en una candidatura. Pero no son pocos los que también creen que si a nivel nacional se forma un gran frente antikirchnerista que incluya a Macri, en Mendoza el PD hasta puede terminar compartiendo espacios con Cobos y su gente. O que, por otra parte y siguiendo la estrategia PRO de tener necesariamente una pata peronista como en su momento fue Francisco De Narváez, se busque a alguien de esa fuerza para tentar y llevar en la boleta. Algunos observadores hasta indican el nombre del dirigente peronista que recibirá el ofrecimiento: Daniel Cassia. Un legislador provincial de pasado menemista (como Macri) y de presente crítico al gobierno de Jaque (como De Marchi).
Mientras esto sucede, y en todas partes se cuecen habas, opositores y oficialistas afinan estrategias para el éxito bajo las improntas tutelares de Kirchner y Cobos que –parece, en el orden nacional- todo lo pueden. A ello hay que sumarle las complicaciones que siempre para el armado de las listas implica el cumplimiento del cupo femenino, y que si bien ha potenciado a mujeres de talento y pensamiento propio, también ha impulsado a dirigentes no del todo fogueadas para estas lides.
Así, y convencidos que con la única vara por la que se medirá sus chances es la gestión, en el núcleo del gobernador que se referencia en el secretario general Alejandro Cazabán, creen que es hora de dar un cambio de timón, de ponerse el gobierno al hombro y salvar un barco averiado pero que no está hundido. No quieren cometer el error de hacer lo que los intendentes del PJ quisieron y no se les permitió: intentar vaciar de poder al propio Jaque para que una liga de caciques condujera la provincia. Las espadas del jaquismo dicen en confianza: “podremos no defender al gobernador, pero sí al gobierno del que somos parte”.
Para ello creen que revertir la imagen de la gestión es tan importante como reafirmar vínculos con la Nación. Son ellos los que imaginan al gobierno levantando vuelo, pues saben que incluso pueden ser los primeros beneficiados con un lugar en las listas de octubre, pero lo cierto es que ante el imperio de la urgencia por la carrera electoral, los únicos aleteos que están tomando altura son los de las especulaciones y las candidaturas de un año que recién empieza y ya es apasionante.