Notas
Clericó, una variante fresca para disfrutar en Vendimia
Hoy en día la mayoría de los paradores en las playas cuentan con un lugarcito divertido donde ir a energizarse con la caída de sol para preparar esos cuerpos para la noche.
Por ejemplo, en Estados Unidos esta fue la causa por la que las bebidas combinadas florecieron durante el interdicto de los años 20 y 30. Otro caso fue en Europa luego de la Segunda Guerra Mundial donde se producía una gran proporción del alcohol casero ilegal para ser mezclado con otras bebidas de intensa personalidad, como jugos de frutas o refrescos, para mejorar su sabor.
Cómo se hace un clericó perfecto
Existen tantas recetas de clericó como fanáticos de esta refrescante bebida. Pero todo clericó que se precie de tal deberá contener al menos tres ingredientes básicos: frutas cortadas en cubos y previamente maceradas en su propio jugo, azúcar y vino. Este último debe ser blanco, o puede reemplazarse por sidra o espumante según el gusto y el bolsillo de los bebedores. Está la opción de agregar una hojitas de menta que le darán un toque refrescante, además de hielo o un touch de soda.
Por otro lado, si te gusta más el tinto existe la opción del claret cup o la sangría que también se prepara con frutas cortadas y maceradas, azúcar, algún vino joven —como por ejemplo el tempranillo, bonarda o malbec— y un segundo toque alcohólico que aporta un brandy o algún vermouth como el martini rosso. Para los más osados se puede sazonar esta emulsión con canela, clavo de olor y ralladura de nuez moscada. El hielo se agrega en cubos y la soda se sirve aparte.
Lo más divertido es el ruido a hielo que provocan las jarras robustas llenas de frutas, provistas de un cucharón para poder recuperar los trocitos de frutas borrachas y ponerlos en cada copa, aunque pescarlas no resulta fácil. En especial, después del primer vaso.