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Notas
La política en ojotas
Jaque partió de vacaciones, pero con trabajo. Sus asesores le están armando un cronograma de apariciones mediáticas para seguir aportando a la causa. Mientras tanto, aquí la disputa es centímetro a centímetro, y ni siquiera la oposición se salva de los embrollos de verano que anticipan lo que vendrá.
El gobernador Celso Jaque arrancó hacia la Costa Atlántica en plan de vacaciones, pero no lo hizo hasta que Alejandro Cazabán y Mario Adaro confirmaran sus regresos. El recambio, tiene poco de anecdótico y mucho de simbólico en cuanto a los circuitos del poder jaquista en la provincia. Aún, en temporada baja.
Si bien por estos días de calor agobiante, la realidad parece desplazarse lentamente, en política no hay tiempos muertos, ni desenchufes absolutos. Mucho menos cuando la coyuntura no da tregua y los asesinatos y las violaciones se suceden a ritmo diario, duplicando los índices de enero del año pasado. O cuando un fiscal imputa al titular de la Empresa Provincial de Troles por “fraude al Estado”. O cuando se descubren cuentas paralelas, sin registro contable alguno en la órbita de la administración pública para “recaudar”, nada más ni nada menos que los jugosos aportes de las empresas adjudicatarias de las áreas petroleras.
En fin, como se verá, el mundo sigue dando vueltas, y con él sus descarnados giros de cachetadas y caricias. Tal vez por eso, y porque son cada vez más los que en el entorno del gobernador creen que no se puede perder ni un segundo si no se quiere perder la provincia, es que urden –todo el tiempo- estrategias que permitan enfrentar la previa electoral de mejor forma.
La más reciente se propone aprovechar el descanso del gobernador para desplegar una estrategia de posicionamiento nacional que pueda desde allí impactar en Mendoza, teniendo en cuenta que por estos días el país hace foco en las playas del Atlántico. Para ello, y con la excusa de promocionar la Vendimia y la venta de los atractivos turísticos, se ha sondeado a una consultora porteña para que arme una intensiva gira de prensa para el gobernador que ya está en Pinamar.
Los responsables, profesionales vinculados históricamente con el peronismo y que otrora, en el apogeo menemista, han sabido jugar en las grandes ligas, aceitaron sus contactos para que cuanto programa playero, desde Mirtha Legrand hasta el movilero de un canal de noticias, tenga la palabra de Celso Alejandro Jaque, en short, remera y ojotas.
Así, se pretende transformar en ocio productivo las vacaciones del gobernador, cumplir la orden del ex presidente en ejercicio de neutralizar en Mendoza a Julio Cobos, y sentar las bases de lo que el propio Jaque imagina como su futuro político tras cumplir su obligación gubernamental: concretar su aspiración de ser diputado nacional.
Todo ello, en medio de una puja cada vez expuesta, que ya se traslada a las decisiones de la gestión y que tiene que ver con la metodología con la que se encara este tramo de gobierno hasta las elecciones legislativas, y fundamentalmente, lo que se hace luego de ese resultado que –hasta ahora- se aventura como adverso para el justicialismo.
La disputa interna tiene, según algunos habitués de Casa de Gobierno, a jacobinos y también a defensores de este antiguo régimen jaquista, pese a llevar apenas un poco más de un año. Y al parecer, se circunscribe, en gran parte, en torno de la figura de Alejandro Cazabán que –como se sabe- divide aguas. El secretario de la Gobernación es la cabeza de un grupo que constantemente le propone al gobernador nuevas ideas (no siempre realizables, ni correctas, ni convenientes políticamente), el desafío de asumir riesgos y la convicción de gobernar con lo que se tiene, pero gobernar. Allí también se alistan, el secretario de Ambiente, Guillermo Carmona, el citado Adaro y otros que se consideran los herederos naturales del PJ. Entre los conservadores (y también desconfiados de cada movimiento de Cazabán y compañía) están los dirigentes azules de mayor predicamento: el propio Juan Carlos Mazzón, Patricia Fadel, Adolfo Bermejo, quienes creen que no todo lo que reluce es oro, y que ya aseguradas las estructuras partidarias y gubernamentales, el estilo de Jaque por el que llegó a ganar las elecciones es el paso a paso, y no la desesperación que se transforma en reacción ante lo que indican las encuestas.
El hombre de actúa como árbitro, bloqueador y/o nivelador de expectativas es el propio asesor Raúl Perruco Leiva: escudero y alter ego del gobernador. Dueño de un estilo campechano, Leiva se erige en el catalizador de las demandas, pero también en el cancerbero que tiene la llave del último cofre, el que suele guardar la decisión final del gobernador. Tanto para establecer una línea de acción como para bajarle el pulgar a un ministro.
Como se verá, todo esto sucede mientras los aires acondicionados de los despachos gubernamentales funcionan a full, al igual que los teléfonos que –de fondo- dejan escuchar los sonidos del mar y el bullicio de la playa.
Pero no son los únicos, la oposición también está embarcada en las mismas disputas, con un Julio Cobos que además y como una especie de estrella folclórica, recorre los festivales populares de todo el país, para bronca de un kirchnerismo cada vez menos lúcido y que apenas atina a operaciones berretas como la reciente censura televisiva a la imagen del vicepresidente en la transmisión de Canal 7 Argentina en Jesús María, Córdoba.
Ya en la provincia, las especulaciones para intentar acordar una metodología que conforme a todos a fin de que el cobismo y la UCR puedan enfrentar juntos al PJ, no cesan. Bajo el manto de Ernesto Sanz (que implica el aval del presidente partidario Gerardo Morales) y en torno del eje Biffi-Le Donne, los llamados y las reuniones se suceden. Pero la negociación está más que dura y hasta empantanada por exigencias alocadas o aspiraciones personales, que en el mejor de los casos derivaría en un acuerdo entre partidos más que en una expresión electoral unificada. Parecería que la lección del 2007 no ha sido aprendida, y como en aquella ocasión tanto unos como otros siguen repartiéndose un triunfo que todavía no tienen, (y que probablemente no tengan) si repiten vicios, posturas y caprichos.
Desde Chile, un dirigente sin cargo pero con aspiraciones cree que si hay acuerdo radical, será con fórceps; pero que en realidad las próximas elecciones son apenas un ensayo general para las que en verdad importan: las de gobernador del 2011. “Cobos está haciendo lo más difícil, jugar sin la pelota… ¿O cuál es la diferencia entre él y Reutemann, ahora ‘progresista’ y candidato K luego de votar en contra la 125 igual que Cleto? Cobos está en la pelea grande…, al oficialismo partidario nacional lo único que le interesa es que Sanz siga siendo senador… y entonces es complejo imaginar cómo se bajará un hipotético acuerdo a los distritos o las comunas para sus concejales… Una cosa es intentar recuperar la provincia, y otra muy distinta, legitimar candidaturas. Y al parecer, hay más de esto último que de lo anterior. Sin embargo, hay que esperar…”, dice enterrando sus pies en la arena y con la mirada perdida en la puesta del sol en el Pacífico.
Lo cierto es que, como se ve, oficialistas y opositores destinan lo más preciado del año, el descanso, a la continua elaboración de tácticas y estrategias que permitan, al regreso, seguir con los objetivos perfilados hacia fin del año pasado. Es verdad que este no será un año más. Por lo pronto, ni siquiera las vacaciones son las mismas que cuando –como sucede en el horizonte marítimo- no hay naves enemigas que amenacen nuestras costas.
Así, se pretende transformar en ocio productivo las vacaciones del gobernador, cumplir la orden del ex presidente en ejercicio de neutralizar en Mendoza a Julio Cobos, y sentar las bases de lo que el propio Jaque imagina como su futuro político tras cumplir su obligación gubernamental: concretar su aspiración de ser diputado nacional.
Todo ello, en medio de una puja cada vez expuesta, que ya se traslada a las decisiones de la gestión y que tiene que ver con la metodología con la que se encara este tramo de gobierno hasta las elecciones legislativas, y fundamentalmente, lo que se hace luego de ese resultado que –hasta ahora- se aventura como adverso para el justicialismo.
La disputa interna tiene, según algunos habitués de Casa de Gobierno, a jacobinos y también a defensores de este antiguo régimen jaquista, pese a llevar apenas un poco más de un año. Y al parecer, se circunscribe, en gran parte, en torno de la figura de Alejandro Cazabán que –como se sabe- divide aguas. El secretario de la Gobernación es la cabeza de un grupo que constantemente le propone al gobernador nuevas ideas (no siempre realizables, ni correctas, ni convenientes políticamente), el desafío de asumir riesgos y la convicción de gobernar con lo que se tiene, pero gobernar. Allí también se alistan, el secretario de Ambiente, Guillermo Carmona, el citado Adaro y otros que se consideran los herederos naturales del PJ. Entre los conservadores (y también desconfiados de cada movimiento de Cazabán y compañía) están los dirigentes azules de mayor predicamento: el propio Juan Carlos Mazzón, Patricia Fadel, Adolfo Bermejo, quienes creen que no todo lo que reluce es oro, y que ya aseguradas las estructuras partidarias y gubernamentales, el estilo de Jaque por el que llegó a ganar las elecciones es el paso a paso, y no la desesperación que se transforma en reacción ante lo que indican las encuestas.
El hombre de actúa como árbitro, bloqueador y/o nivelador de expectativas es el propio asesor Raúl Perruco Leiva: escudero y alter ego del gobernador. Dueño de un estilo campechano, Leiva se erige en el catalizador de las demandas, pero también en el cancerbero que tiene la llave del último cofre, el que suele guardar la decisión final del gobernador. Tanto para establecer una línea de acción como para bajarle el pulgar a un ministro.
Como se verá, todo esto sucede mientras los aires acondicionados de los despachos gubernamentales funcionan a full, al igual que los teléfonos que –de fondo- dejan escuchar los sonidos del mar y el bullicio de la playa.
Pero no son los únicos, la oposición también está embarcada en las mismas disputas, con un Julio Cobos que además y como una especie de estrella folclórica, recorre los festivales populares de todo el país, para bronca de un kirchnerismo cada vez menos lúcido y que apenas atina a operaciones berretas como la reciente censura televisiva a la imagen del vicepresidente en la transmisión de Canal 7 Argentina en Jesús María, Córdoba.
Ya en la provincia, las especulaciones para intentar acordar una metodología que conforme a todos a fin de que el cobismo y la UCR puedan enfrentar juntos al PJ, no cesan. Bajo el manto de Ernesto Sanz (que implica el aval del presidente partidario Gerardo Morales) y en torno del eje Biffi-Le Donne, los llamados y las reuniones se suceden. Pero la negociación está más que dura y hasta empantanada por exigencias alocadas o aspiraciones personales, que en el mejor de los casos derivaría en un acuerdo entre partidos más que en una expresión electoral unificada. Parecería que la lección del 2007 no ha sido aprendida, y como en aquella ocasión tanto unos como otros siguen repartiéndose un triunfo que todavía no tienen, (y que probablemente no tengan) si repiten vicios, posturas y caprichos.
Desde Chile, un dirigente sin cargo pero con aspiraciones cree que si hay acuerdo radical, será con fórceps; pero que en realidad las próximas elecciones son apenas un ensayo general para las que en verdad importan: las de gobernador del 2011. “Cobos está haciendo lo más difícil, jugar sin la pelota… ¿O cuál es la diferencia entre él y Reutemann, ahora ‘progresista’ y candidato K luego de votar en contra la 125 igual que Cleto? Cobos está en la pelea grande…, al oficialismo partidario nacional lo único que le interesa es que Sanz siga siendo senador… y entonces es complejo imaginar cómo se bajará un hipotético acuerdo a los distritos o las comunas para sus concejales… Una cosa es intentar recuperar la provincia, y otra muy distinta, legitimar candidaturas. Y al parecer, hay más de esto último que de lo anterior. Sin embargo, hay que esperar…”, dice enterrando sus pies en la arena y con la mirada perdida en la puesta del sol en el Pacífico.
Lo cierto es que, como se ve, oficialistas y opositores destinan lo más preciado del año, el descanso, a la continua elaboración de tácticas y estrategias que permitan, al regreso, seguir con los objetivos perfilados hacia fin del año pasado. Es verdad que este no será un año más. Por lo pronto, ni siquiera las vacaciones son las mismas que cuando –como sucede en el horizonte marítimo- no hay naves enemigas que amenacen nuestras costas.