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Notas

Peligro: Las obras nocturnas en Santa Rosa carecen de controles viales

Las tragedias que no se producen no son noticia. Sin embargo, hay lugares que parecen diseñados para que algo terrible ocurra. Uno de ellos es la Ruta 7, a la altura del kilómetro 930. Allí se desarrolla la continuación de la doble vía que unirá a Mendoza con Desagüadero y que, hasta ahora, llega solamente hasta Santa Rosa.
La ruta, en Santa Rosa, de noche es un doble peligro. Foto: MDZ
La ruta, en Santa Rosa, de noche es un doble peligro. Foto: MDZ
MDZ estuvo allí por la noche, durante el recambio turístico de la quincena y vio no sólo cómo se realiza un esfuerzo por trabajar sin el auxilio de la luz solar, sino cómo se pudieron haber producido decenas de accidentes de tránsito en virtud de una conjunción de situaciones.

La primera de ella es que la señalización que indica que allí se está trabajando es sólo formal: unos carteles reglamentarios lo anuncian, pero no se detecta una  real voluntad de evitar una tragedia.

De hecho, se trata de una obra que coordina el Estado (nacional) y no hay acompañamiento en los controles ni propios ni de las fuerzas de seguridad  (nacionales o provinciales).

Por la noche, se transita por un tramo con tierra en suspensión que impide ver con nitidez quién viene de frente y hasta quién va delante. No es suficiente el  trabajo de los camiones cisterna y es más: su lenta circulación por la misma ruta llevando agua al costado norte representa un escollo difícil de salvar.

El frenesí de quienes conducen apurados por llegar a casa después de las vacaciones o bien, urgidos por la necesidad de desconectarse y viajan rumbo al descanso reparador, dan un marco fellinesco al panorama.

Sólo quienes conocen de memoria la ruta parecen moverse como peces en el agua y transitan, peligrosamente, como a control remoto.

Vehículos supercargados, con la visibilidad reducida por paquetes y bolsos en las lunetas; camionetas y automóviles que arrastran cuatriciclos, carritos, casillas rodante; repletos de bicicletas y hasta con toallas y géneros colgando de las ventanillas se cruzan por la zona a velocidades descontroladas y en un marco que representa una bomba de tiempo.

Es cierto que aun no ha pasado nada y por lo tanto alguien podrá decir que esta es una “no noticia”.

Pero en una provincia que está entre las que lideran las estadísticas de inseguridad y de muertes en accidentes de tránsito, hay que empezar a pensar que la falta de previsión, la insolvencia en la gestión del Estado y la imprudencia de los automovilistas son noticia. Mejor así, antes que terminar hablando de la estadística de muertos y lesionados.