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Notas

Recién al mediodía fue rescatado el camionero que volcó en el Acceso Este

A las 4.30 un camión térmico proveniente de Córdoba perdió el control y volcó sobre la variante que descarga desde el Acceso Este a San Roque, Maipú. El conductor  recién al mediodía fue rescatado. Luis Pereyra no se quiso mover del lugar pese a las heridas que lucía. Mirá los videos.

Aún con la adrenalina circulando por el cuerpo, Luis Pereyra, con un corte importante en su mentón y con distintos raspones a la vista en brazos y manos, antes del mediodía hablaba por su radio Nextel tratando de orientar el rescate que a las 10.30 de la mañana aún no llegaba.


A esa hora de la mañana Pereyra sólo se hallaba acompañado por tres efectivos policiales que habían quedado en el lugar del accidente para completar el procedimiento y con el fin de ahuyentar a los vecinos que a primera hora se habían acercado ante la posibilidad de hacerse de un humilde botín.

Hormas de quesos y otros productos lácteos viajaban ya en el territorio provincial con normalidad hasta que a “las cuatro y media de la mañana”, según Pereyra, el pesado transporte trató de esquivar “a otro camión que me encerró” y por la maniobra ingresó muy rápido al desvío hacia San Roque, antes de la calle Las Margaritas, y volcó justo en la contra curva donde los conductores obligadamente deben reducir la velocidad.


El camión trató de desviarse hacia la derecha bruscamente y la inercia siguió empujando el masa del camión hacia delante. Por ese motivo se inclinó sobre su lado izquierdo y el balance terminó por quebrarse y el equilibrio de deshizo. Volcó sobre su lado izquierdo con tanta fuerza que traspasó el guard rail y derrapó, primero sobre el cemento y luego sobre la tierra. A los pocos metros del lugar donde murió la máquina corre un profundo canal de riego que podría haber agravado la escena.


El chasis al descubierto del camión térmico lucía mal. La contorsión que mostraba daba cuentas de que el equipo de transporte no servía más. La caja térmica además había quedado completamente descuadrada y en su interior los restos de los palets se habían mezclado con los preciados lácteos.

 
Cerca de las once de la mañana, al lugar arribó un Volkswagen Bora, negro, y de su interior descendió quien se suponía un representante de la empresa para la que prestaba servicios Pereyra.

Al descender del hombre del Bora, se escuchó: “Mirá cómo me dejaste el camión. No sirve más”.

Pereyra, con su barbilla ensangrentada y cubierta con una improvisada venda que rodeaba su cabeza, sólo se limitó a explicar lo sucedido, sin abandonar la radio Nextel de su mano izquierda.