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Notas
La comercialización de plantas de carozo y pepita cayó un 10 por ciento
Esto ha sido revelado por una importante empresa del Valle de Uco. Explican que la alta incertidumbre ha impactado en los cierres de operaciones, donde no se manejan precios fijos. La industria del juicio es otro caro asunto que deben enfrentar.
El sector empresario dedicado a la producción y distribución de plantas de carozo y pepita de Mendoza debe convivir actualmente con dos problemas que denuncian como muy caros: la incertidumbre generada por la instabilidad en los precios, tanto de los productos que venden como de los insumos que utilizan, y el alto costo que enfrentan producto de los juicios laborales.
Esto ha sido advertido por Carina Martín, empresaria de Agrovivero SA, localizada en la Ruta 50, kilómetro 73, Tunuyán, que posee una trayectoria en ese mercado de unos 50 años: “El negocio lo inició mi papá”, cuenta orgullosa.
Según Martín, una vez iniciado el conflicto del campo que duró más de cien días, “aunque muchos supusieron que sólo iba a afectar al sector sojero también hemos sentido sus duros efectos”, confirma.
Tanto es así que, comparando la comercialización registrada durante 2007 y la presente campaña productiva, los pedidos de plantas han caído cerca de un 10 %.
Agrovivero SA, anualmente comercializa un millón de plantas, principalmente en los mercados de Mendoza, Río Negro, Neuquén, Chubut, algo en Buenos Aires, y hacia el norte argentino, en La Rioja y Catamarca.
“A pesar del voto no positivo de Cobos y la bendita resolución 125, la alta incertidumbre que estamos viviendo nos ha obligado a que comencemos a cerrar operaciones a plazo pero sin fijar precios. Los precios se cierran una vez que se acerca la fecha de la entrega de la planta”, explica la empresaria del Valle de Uco.
En el negocio que dirige Carina Martín, las ventas se programan de un año para el otro y además “con olfato y mucha organización” se trabaja en la producción de las plantas que usualmente demoran tres años hasta estar en condiciones de ser vendidas.
Otro factor de preocupación, lo marcan las permanentes subas en los precios de los insumos y de los costos laborales. “Esto nos tiene muy atentos ya que en algunos casos los precios de los insumos se han mantenido sólo unos tres días. A veces nos llaman y nos dicen que el precio que nos pasaron ha cambiado”, cuenta Martín.
En este contexto, una de las pocas buenas noticias que observa está referida a la reciente baja de cuatro puntos de los intereses del Fondo Para la Transformación y el Crecimiento de Mendoza para la compra de tractores: “Por eso estamos cada vez más cerca de renovar nuestro parque de maquinarias con un nuevo tractor”, explica y suspira.
En tanto, Martín se queja de la situación que vive su empresa y las de muchos colegas del rubro en la provincia. “Hemos comprobado que en la asociación de viveristas a la que pertenecemos –que reúne a un 80 % de los productores de plantas de Mendoza- una de las grandes preocupaciones es la industria del juicio que se ha instalado en el campo local”, se queja.
Según empresaria, “sólo con dos o tres meses de trabajo –que es lo que dura una temporada de utilización de mano de obra intensiva en su sector- nos han hecho juicio como su hubieran trabajado años”, dice. Y agrega: “En nuestro caso nosotros no gastamos más energía y esperamos a que salga la sentencia y después nos allanamos a lo que dictamina el juez”.
Agrovivero SA abastece a los proyectos de Mendoza con plantas de durazno de industria y en menor medida de mercado. Para la zona del valle sur argentino, comercializa plantas de manzanas, de peras y cerezas.
“A pesar del voto no positivo de Cobos y la bendita resolución 125, la alta incertidumbre que estamos viviendo nos ha obligado a que comencemos a cerrar operaciones a plazo pero sin fijar precios. Los precios se cierran una vez que se acerca la fecha de la entrega de la planta”, explica la empresaria del Valle de Uco.
En el negocio que dirige Carina Martín, las ventas se programan de un año para el otro y además “con olfato y mucha organización” se trabaja en la producción de las plantas que usualmente demoran tres años hasta estar en condiciones de ser vendidas.
Otro factor de preocupación, lo marcan las permanentes subas en los precios de los insumos y de los costos laborales. “Esto nos tiene muy atentos ya que en algunos casos los precios de los insumos se han mantenido sólo unos tres días. A veces nos llaman y nos dicen que el precio que nos pasaron ha cambiado”, cuenta Martín.
En este contexto, una de las pocas buenas noticias que observa está referida a la reciente baja de cuatro puntos de los intereses del Fondo Para la Transformación y el Crecimiento de Mendoza para la compra de tractores: “Por eso estamos cada vez más cerca de renovar nuestro parque de maquinarias con un nuevo tractor”, explica y suspira.
En tanto, Martín se queja de la situación que vive su empresa y las de muchos colegas del rubro en la provincia. “Hemos comprobado que en la asociación de viveristas a la que pertenecemos –que reúne a un 80 % de los productores de plantas de Mendoza- una de las grandes preocupaciones es la industria del juicio que se ha instalado en el campo local”, se queja.
Según empresaria, “sólo con dos o tres meses de trabajo –que es lo que dura una temporada de utilización de mano de obra intensiva en su sector- nos han hecho juicio como su hubieran trabajado años”, dice. Y agrega: “En nuestro caso nosotros no gastamos más energía y esperamos a que salga la sentencia y después nos allanamos a lo que dictamina el juez”.
Agrovivero SA abastece a los proyectos de Mendoza con plantas de durazno de industria y en menor medida de mercado. Para la zona del valle sur argentino, comercializa plantas de manzanas, de peras y cerezas.