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Notas

Ramiro Lorenzo: penetrando el sonido

Músico y obrero del espíritu, presentó en nuestra provincia su octavo disco, “Chakras”. La armonía y el conocimiento se conjugan en su música. Hijo del famoso escritor Fernando Lorenzo, desde hace veinte años trabaja en la unión de dos vertientes la música y la sanación.

Su tarea como músico consiste en plasmar en canciones testimonios sobre la vida, el hombre y la naturaleza. En un trabajo de experimentación de la música a través del cuerpo, el abordaje a la sabiduría y de los centros energéticos, que efectúa desde el sonido, el canto, el movimiento y la expresión en general, los cuales son el resultado de incursiones en caminos ricos de experiencias trascendentes en su carrera.

Ramiro Lorenzo nació en Mendoza, de joven se fue de la provincia y su camino transitó 20 años en Buenos Aires, luego la Patagonia, y en la actualidad reside en la provincia de Catamarca. Acompaña su música con experiencias grupales que realiza a modo de seminarios de autoayuda. En su último trabajo discográfico utiliza  material musical para el trabajo de los chakras (centros energéticos), con fusión étnica, jazz, pop, danza circular, mantrams, canto armónico, sitar, tablas, guitarras, percusión, bols, sintetizadores, etc. El material consta de una guía práctica para el trabajo energético, editado por “Natural Way”.

- Tu labor en la música te lleva ahora a presentar tu octavo disco, ¿podrías contarnos de qué se trata el trabajo que realizás en este nuevo proyecto?

- Este disco es lo que me han dado 15 años de experiencia de trabajos en talleres de autoayuda y Chakras, los centros energéticos del cuerpo. Descubrí en este recorrido que había que hacer un trabajo que se desarrollara a través del cuerpo, no de la mente, en una comprensión que se basara en la experiencia. El disco tiene música con distintos tipos de instrumentos, diferentes para cada uno de estos centros de energía y mantiene una relación con el tipo de energía de cada uno de ellos.

- ¿Como por ejemplo…?

- Por ejemplo el chakra uno que está ligado a la tierra, esta basado en música étnica, sobre todo africana. Utilizo ritmos en dos tiempos que es típico de las danzas primitivas de la humanidad. Me inspiré en un famoso poema de Guillén, este poeta cubano, investigó mucho los ritmos africanos, África siempre ha sido el continente que más cerca ha estado de la tierra, desde su música. Son sonidos rituales donde cada persona se conecta con una parte primitiva de él mismo.

- ¿Cómo es el trabajo con el resto de los chakras?


- El segundo centro, que es el del agua, trabajo con sitar hindú, sonidos de tormentas y lluvias, otro tipo de sonidos, más envolventes. Un ritmo en seis por ocho, totalmente ondulante. En el tercer centro, el centro del fuego, del guerrero, utilizo ritmos más de tipo beat, jazz, rock, punzantes, hacia adelante, cercano al ritmo de la vida moderna. Uso guitarra eléctrica. En el centro del corazón realizo una danza circular, que implica al grupo completo en las sesiones, tiene que ver con amar y la capacidad de entrega, es un ritmo mucho más blando más armonioso, amoroso. Cuando pasamos al chakra de la garganta, de la voz, utilizo los cinco sonidos que destraban los cinco chakras de abajo hacia arriba, van subiendo por tonalidades del do al si. Trabajo una serie de sonidos guturales. Después de todo este movimiento, muy activo y movilizador, se trabaja una meditación para los dos centros que siguen el del tercer ojo, y el de la corona, el loto de mil pétalos. Uso mantrams  que son ancestralmente conocidos en la cultura hindú, herramientas muy antiguas de sanación, utilizo sonidos muy suaves en notas más altas.

- ¿Tu búsqueda en la música se enfoca exclusivamente en el sonido como elemento de sanación?


- También trabajo como cantautor, compongo canciones y hago conciertos, aparte tengo un grupo con músicos patagónicos. Comencé mi pasión por la música desde pequeñito escuchando ensayos de jazz

tradicional en mi Mendoza natal. Luego incursioné en el folklore tradicional argentino y después la música beat y el rock nacional fue una puerta para comenzar a componer en castellano y no paré de hacerlo. Ahora mi trabajo tiene dos vertientes: música y sanación.

- ¿Cuál es la fuente que te inspira para este trabajo de curación,  la filosofía de tu música?

- Trabajo mucho en contacto con la naturaleza, atravesando esta realidad efímera, una ilusión que podemos traspasar, un artista es una herramienta para este mundo, para manifestar el inconsciente. Tenemos que aprender a estar en el mundo, no ser el mundo.
Aprender a compatibilizar sin miedos, hay que estar conectados pero no asimilados por el otro o los otros. Lo contrario al miedo es el amor, cuando hay miedo no hay amor, cuando hay amor no hay miedo. Pasan por mi corazón los sonidos del aire, allí en la alquimia interna, se gesta lo que mi alma siente sobre la” experiencia del mundo “.