Notas
Rodolfo Castagnolo: El violín crea melodias desde el espíritu
Acompañamos a Rodolfo a un concierto que dio en un importante escenario alternativo de la provincia, en donde el atardecer cayó sobre las viñas en épocas de uvas maduras, lugares perdidos fuera del alcance de las ansiedades mundanas del cotidiano azotador, allí las personas que buscan espacios de tranquilidad se acercan hipnotizadas, el sonido parece venir de todos lados, impregna el ambiente en todos sus rincones y relaja los oídos de quienes disfrutan compenetrados y viajan junto a la música de Castagnolo.
La iluminación de las velas desdibujan los contornos de las figuras, la música abstrae el tiempo. Hoy la magia parece fluir en el éter para poder descubrir la belleza de esas melodías que nacen desde el espíritu.
- ¿Cómo te iniciaste en la música?
- La música viene del sonido, en mi casa siempre hubo música, mi hermano tocaba piano, mi abuelo guitarra. Tengo recuerdos de estar acostado en mi habitación captando sonidos, que llegaban a veces incompletos y se entremezclaban todos los ruidos de la casa. Hace un tiempo que me di cuenta de que lo que me atraía eran los sonidos, no las melodías o las canciones.
Recuerdo un juego que fabricaba que consistía en poner bolitas de vidrio dentro de una gran cacerola la cual hacia girar y producía un sonido stéreo. Hoy sigo haciendo lo mismo, creando efectos sonoros acústicos. Nunca pude retener una letra de una canción, si, las melodías o los ritmos, pero las canciones no me atraen.
- ¿Cuál fue tu primer instrumento?
- Empecé tocando la guitarra, porque mi hermano tocaba y mi abuelo también, luego llegué al piano, y después el violín.
- ¿Cuáles eran tus ídolos?
- A los trece escuchaba Los Rolling Stones, era fanático, sobre todo por una afinidad ideológica. Después escuché mucho Oregon, que es muy experimental, también The Exception. Brian Eno, me interesó muchísimo en un momento, y escuché también mucha música clásica. Después como sintetizando todo esto Milles Davis y Joe Zawinun.
- ¿Y De Argentina?
- Dino Zaluzi y Mario Mattar.
- ¿Cómo descubriste el violín?
- Recuerdo que compré un disco de un grupo de rock en donde había violín y fue un descubrimiento total, y después escuché a Jean Luc Ponty, un francés que fue el pionero de la electrónica en el violín.
- ¿Cómo empezaste a tocar?
- En ese momento tomaba clases de piano, pero me aburría muchísimo y me costaba.
Pero con el violín, fue un cambio radical, y se me dio todo muy fácilmente y también muy rápido, conseguí el instrumento, me inscribí en la escuela de música donde estudié.Tuve la suerte de tener como profesor al maestro Carfi, que justo empezaba a reclutar alumnos para su área. Empecé estudiando con El Gato Urbansky, que era alumno, también con el maestro Narciso Benacot, todos talentosísimos artistas. Todas las técnicas que aprendí, que son la base para después poder desprenderme de ellas, fueron gracias a estos Maestros.
- ¿Hay un maestro que influenció tu búsqueda musical o que admirás en particular?
- Sí, un violinista clave en el sentido conceptual, Y. Menuhim, es un maestro del siglo pasado que fue un prodigio, a los diez años tocaba en giras por todo el mundo, hasta que dejó de hacerlo porque sufrió un bloqueo, en ese momento empezó a practicar Yoga, lo cual le cambió radicalmente la vida. Él decía que su mejor maestro de violín había sido su maestro de yoga, y así interpretó el violín como un instrumento para un desarrollo espiritual, y una búsqueda personal, ésa es mi búsqueda también. Un sentido vibracional, llegando a una comprensión más elevada.
- ¿Cómo lográs transmitir junto con otros músicos esa búsqueda de una comprensión mas elevada?
- Siento que hay como una especie de tribu que percibe la música desde allí, es como que te podés reconocer en el sonido, es hablar el mismo lenguaje. Hay músicos con los que podés pasar horas tocando, hay una comunicación que fluye, eso llega a la gente que escucha y que reconoce los sonidos, ya que ellos también son parte de esta tribu y es agradable oír. Creo que el simple hecho de estar conectado con uno mismo y centrado, para así poder transmitir eso a otros músicos, los cuales, como con la fuerza de un huracán, son impulsados a tocar con esa intensidad y generar música en la cual se reconoce una esencia. En ese punto siento que la música se manifiesta como una entidad, una presencia, hay maestros que lo manejan muy bien y te pueden llevar en un viaje musical, hasta podés hacer cosas que no te salen normalmente con facilidad, te asombrás de las capacidades que pueden hacer surgir de vos.
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- ¿Esta es una situación que se da en forma habitual?
- Creo que esto en menor o mayor medida siempre sucede, sólo que con energías, intenciones, conceptos e ideologías diferentes. Hay músicas que manejan energías violentas o más tranquilas, más elevadas, mas histéricas o menos, y se van formando las tribus musicales. Lo mismo con los instrumentos, hay algunos que te permiten purificarte, esta purificación se vivencia desde un proceso de sanación, así llegás al sonido sanador. Yo cuando mejor toco es cuando más sano estoy.
- ¿Nos podrías contar como ha sido tu experiencia en este tipo de terapias de sanación con música?
- He trabajado en varios proyectos de este tipo, uno fue en Madrid, con una psiquiatra española, Susan Silveiro, utilizamos el trance hipnótico, con sonidos de la naturaleza, notas lineales, y sonidos muy sutiles, todo esto pasando por diferentes énfasis y matices, para luego recomenzar sutilmente y así sucesivamente. Otra experiencia increíble de este tipo fue con un doctor en quiropraxia. En este caso éramos varios músicos en vivo, él hacía alineaciones de la columna y trabajábamos en sesiones muy largas, de hasta tres horas a veces.
- ¿Qué nos podes contar de la músico-terapia?
- Creo que aquí en Mendoza no tenemos mucho conocimiento al respecto porque no hay estudios profundos desarrollados, que aporten los conocimientos necesarios. En un lugar en donde se practica mucho es en Rusia, donde se ha profundizado en el tema, se la estudió como vibración, se asimiló cada instrumento y su correlación específica con cada órgano del cuerpo humano, por ejemplo el corno inglés ayuda a disolver los cálculos vesiculares, es así que los doctores hacen tratamientos de este tipo con un éxito total. Es impresionante. En occidente no está tan desarrollado todavía, no a grandes escalas, son muy pocos los profesionales que verdaderamente tienen ese nivel de conocimiento como para poder transmitir sonidos vibracionales que logren un estado de pureza para así sanar y mejorar la calidad de vida.
- ¿Cuáles son tus proyectos en este momento?
- Estoy trabajando desde hace varios años en un proyecto solista, utilizo el violín eléctrico y trabajo con samplers. Se denomina acústica minimutable. Busco primero una textura que sería como un fondo de una pintura, lo que lo sostiene, esto lo suelo trabajar en forma de loop, y allí comienza el juego minimutable, que se va transformando con otras variaciones y a la vez eso otro que se fue sumando, va haciendo un recorrido. Lo veo como una nueva versión de lo que siempre se ha hecho en la música, una repetición que va generando nuevas ideas musicales.
- ¿Trabajás el concepto de lo disciplinario?
- Me considero una persona que crea desde un lado muy cercano a lo visual, creo que el telón visual es primordial, y esto se puede ver también acústicamente. Por ejemplo una forma tiene un ritmo, un mosaico tiene formas que se repiten, y esto está implícito en todo, van de la mano en esta arquitectura musical a la que me refiero. Trabajé 16 años con el artista plástico Marcelo Santángelo, y fue un aprendizaje, un intercambio y un disfrute muy enriquecedor.
Con la danza sucede lo mismo he trabajado mucho en esto y veo que al final es igual, el cuerpo sigue un ritmo, el movimiento es música y viceversa, la música es movimiento.
- ¿Dónde pensás que radica el origen creativo en la música?
- Toda creación creo que nace desde una improvisación, desde algo espontáneo lo desarrollás y lo transformás luego en una composición, Todo músico universalmente consagrado como Mozart o Bach eran grandes improvisadores, a la base experimentaban y con esa experiencia luego componían algo exquisito, creo que ahí se expresa el origen creativo.
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