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Diseño de Interiores: cuando la casa es arte

Cumpliendo con su función primaria, las casas nos sirven como espacios de convivencia. Protección, cuidado y placer son algunos de los beneficios que disfrutamos dentro de nuestro hogar. MDZ te muestra las últimas tendencias en decoración de interiores.
Espacios clásicos o modernos loft. Foto: Web
Espacios clásicos o modernos loft. Foto: Web

El sueño de una casa propia puede ser uno de los anhelos más importantes del hombre moderno. Desde siempre la posibilidad de poseer una casa es para el hombre un desafío que magnifica y afianza su virilidad a la vez que se condice con los mandatos generacionales y quizá genéticos. Techo para nuestra familia, protección para los que más queremos. Ahora bien, ese sueño puede adoptar diversas formas y distintos estilos. La moda ha marcado las tendencias visuales y desde su particular mandato nos ha guiado en la construcción de un espacio que llevara implícito el sello de cada propietario.

El loft es una creación americana, de principios de los años 40, que se originó en Manhattan. La mayoría de los edificios de lofts de la ciudad se levantaron para proveer a la industria ligera y manufacturera: fábricas de tejidos, imprentas, almacenes, tapicerías, lavanderías, naves de producción. Estos edificios, tan predominantes en el Soho, concentraban la mayor densidad de arquitectura en hierro de fundición de Estados Unidos.

Posteriormente estos edificios fueron ocupados clandestinamente por estudiantes y artistas que no podían pagar las elevadas rentas de los pisos de alquiler y necesitaban superficies espaciosas para distribuir sus obras. Espacio, luz y renta baja eran los principales atractivos de estos pisos que acogieron movimientos bohemios y de vanguardia.

En los años 70 el “movimiento loft” se trasladó a Londres y París convirtiéndose en un producto de lujo. Hoy en día el término loft se ha extendido a espacios que reúnen características concretas como: espacios diáfanos, techos altos, grandes ventanales y materiales propios de construcciones industriales.

De allí, de una necesidad en este caso particular más que de una tendencia, nace una moda que no solo se trató de una tendencia en decoración de interiores, sino que se trasladó al ámbito arquitectocnico influyendo los desarrollos constructivos durante muchos años, incluso hasta el día de hoy.

Espacios libres de objetos, magnificados en su dimensión por la ausencia, construidos desde la intencional carencia visual. Decorados con la misma luz natural, que ingresa por sus amplios ventanales. O bien espacios pequeños, refuncionalizados para la vida moderna, ideados para parejas jóvenes que eligen la convivencia antes del tradicional casamiento, sin hijos y con importantes ingresos mensuales, que buscan el comfort y lo último en tecnología, habituados a un nivel de vida alto, con trabajos que le insumen una gran parte de su tiempo. Parejas que eligen espacios pequeños, fáciles de mantener limpios y en orden, que los reciban al terminar el día, dispuestos a disfrutar de las últimas horas de su jornada, rodeados de las personas que aman, una copa de buen vino o una película de su videoclub preferido. 

O tal vez familias ya conformadas, matrimonios con hijos y una holgada posición económica, que eligen construir su hogar en las afueras de la ciudad, alejados de los centros urbanos, buscando la paz y la tranquilidad de la naturaleza, entre verdes y montañas. Espacios amplios y decorados con muebles de estilo, mucha iluminación natural, psicinas y la mezcla perfecta entre una casa de fin de semana y otra de vida normal en la ciudad.

Ya sea un castillo medieval, un monoambiente o un edificio que gira sobre sobre su propio eje para aprovechar al máximo los rayos de luz natural. Ya sea propia o alquilada, el lugar que elegimos para vivir será el reflejo de nuestra personalidad y hablará muy claramente de quiénes somos, nuestras ambiciones y nuestros deseos. Elegirla con sabiduría, aprovechando al máximo nuestras posibilidades, será una desición que nos acompañará durante muchos años.