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Notas

La crisis del agro local deja al ministro de la Producción al borde de la renuncia

Guillermo Migliozzi vivió su peor semana y en el justicialismo sostienen que los reclamos del agro precipitarán su salida del Gobierno. La fallida estrategia de Jaque y el tiempo que perdió buscando una ayuda de la Casa Rosada, que hasta aquí no llegó. Otro ejemplo de disciplina política a cambio de nada.

“De esto se va a tener que hacer cargo Jaque. Ya no queremos segundones ni ministros de cuarta mal educados que dicen que les hinchan las pelotas por las quejas de los productores, que estaría más tranquilo y ganando más plata en el sector privado que lidiando con nosotros. ¿Por qué entonces no renuncia Migliozzi, que no tiene vocación de ser ministro y servirle a la gente que los votó? ¿Qué le pasa? ¿Está loco? ¿Quién se cree que es?”.

Esta frase potente disparó un productor de La Dormida el miércoles (ver video), un día después de estar reunido con el ministro de la Producción de la provincia, Guillermo Migliozzi, en la Casa de Gobierno. Una de las sorpresas del gabinete del gobernador Celso Jaque, que llega a fin de año casi sin apoyo, de adentro y afuera, para continuar en el puesto.



El impredecible futuro de la crisis del campo mendocino parece marcar por estas horas el destino del funcionario, que llegó sorpresivamente a manejar un ministerio  desde los claustros universitarios, y que tiene poco que mostrar en medio de la difícil coyuntura que vive el campo mendocino.

La semana próxima habría un tractorazo provincial en reclamo por esta situación que, dicen desde el propio justicialismo, podría marcar el final de la gestión de Migliozzi, si la medida es realmente fuerte.

Pero en el PJ van más allá. Varios legisladores sostienen que va a durar en el puesto sólo hasta fines de este mes, independientemente de la protesta de la semana entrante. La danza de nombres para sucederlo ya está en marcha. Suena para el puesto el subsecretario de Financiamiento del Ministerio de Hacienda, Raúl Mercau, aunque el funcionario ya habría desechado en una oportunidad el cargo. Afirman en el propio oficialismo que Migliozzi es el primero en la lista de renuncias cuando llegue el siempre latente “relanzamiento de gestión”. Aunque no el único ministro.

Precisamente, los magros resultados de su gestión, sumados a algunas decisiones que tomó en su semana más difícil (viajó a reunirse con los productores de General Alvear, cuando el foco de la tormenta estaba en Santa Rosa), marcarían el desenlace.

En este sentido, el propio Migliozzi ensayó en los últimos días, más que una rendición de cuentas de fin de año, un descargo por todo lo que no pudo hacer en estos meses.

Un cronista de MDZ le preguntó qué resultado habían tenido sus gestiones ante la Nación para ayudar al campo mendocino. Y la respuesta rozó el  pase de facturas al gobierno K: “Nos dijeron que a través de las retenciones no, a través de los reintegros tampoco, lo planteamos a través de otras alternativas como la constitución de fideicomisos para poder administrar desde ellos la recuperación de los sectores involucrados, eso se demoró también, y hemos llegado a esta instancia donde ya tenemos las cosechas encima”, explicó el ministro, en medio de ademanes grandilocuentes.

De ser así, que ruede la cabeza de un ministro, puede no alcanzar. Quizás habría que pensar en el cambio de estrategia.

El fracaso de la estrategia oficial

Los damascos maduran normalmente cerca del verano. Pero este año, esas frutas, en Mendoza, empezaron a caerse de las plantas antes de tiempo.

 En abril, la suerte estaba echada para los frutos mendocinos: comenzaba entonces el frustrante vía crucis del gobernador Celso Jaque y su ministro de la Producción para tratar de convencer a alguien en la Casa Rosada sobre los problemas del agro local, que agravados por un contexto económico internacional crítico, vive ahora su peor momento.

Esa odisea terminó esta semana con cientos de kilos de damascos desparramados en la ruta y sin soluciones, nacionales o provinciales, que permitan aclarar un futuro más que incierto para la producción agrícola local.

La industria del damasco mueve en Mendoza cifras muy pequeñas. Representa apenas el 6% de la producción frutihortícola provincial y genera alrededor de 17,3 millones de pesos al año. El durazno, en cambio, moviliza unos 290 millones de pesos anuales. (Ver nota Anabel).

Pero la explosión de los productores de Santa Rosa es el germen de una crisis mayor: el damasco es el producto que madura primero y los que vienen después (durazno, ciruela y otros, hasta finalizar al comienzo del otoño con la aceituna) enfrentarán un panorama similar: aumento de costos, precios muy devaluados y falta de demanda.

Por eso el tironeo de estos días entre el Gobierno y el agro por los montos de un subsidio que permita por lo menos  levantar la cosecha de damasco de este año es una escena que muy probablemense se repetirá. Y que refleja crudamente el error de salir a apagar incendios, en vez de preveer los problemas con tiempo.

El Comité Frutihortícola de la provincia indicó este jueves, en el anuncio del tractorazo del martes próximo, que los problemas de rentabilidad del agro local se veían venir desde hace ocho meses, cuando el gobierno de Cristina de Kirchner no tenía ojos más que para el conflicto de los retenciones con los productores de la Pampa Húmeda.

Durante todo ese tiempo hubo reuniones periódicas con el ministro Migliozzi que no derivaron en medidas de acción para enfrentar lo que se venía, insisten desde ese comité.

Azorados, comentaron que, aún después del fin del conflicto con el campo sojero, la Presidenta de la Nación dio sobradas señales de que tiene poco interés en el futuro del agro mendocino. "Los anuncios realizados por la presidenta Cristina Fernández (en referencia al desembolso de 13.200 millones para reactivar la industria y el consumo), no han rozado siquiera a la problemática del agro local", se lamentaron esta semana.

Sin embargo la fórmula de Jaque y su ministro Migliozzi fue siempre la misma: tratar de que la Presidenta escuchara esos reclamos que no tenía interés en oir.

Votos, reuniones, promesas

Siempre esperanzado, Jaque le presentó por lo menos dos veces en lo que va del año “los problemas del campo de Mendoza” a Cristina en la Casa Rosada, en reuniones privadas. Ocurrió a fines de junio y por aquellos días, la Presidenta prestaba un poco de atención, porque necesitaba los votos de los legisladores mendocinos a favor de las retenciones.

Hubo además, en el comienzo de este complejo camino, la presentación de un diagnóstico detallado de los problemas de la industria local y un esbozo de las soluciones posibles para evitar el desmadre actual que vive la producción hortícola y frutihortícola por parte de Migliozzi, a su par nacional de aquel entonces, Martín Lousteau.

La lista de pedidos que presentó el ministro Migliozzi aquel lejano 4 de abril fue extensa: pidió, entre otras cosas, mayor celeridad a los reintegros del IVA y por exportaciones; regulación de precios de agroquímicos de uso masivo; equiparación proporcional de subsidios interregionales sobre seguros agrícolas; inclusión en la compensación por costos diferenciales de flete; reintegro a las exportaciones de ajo; disminución de retenciones (o mejora de reintegros) para exportadores de vino o mosto y asignación de un fondo compensador proveniente de la recaudación de retenciones sobre exportaciones de productos regionales.

Lousteau no entregó nada y después se fue del Gobierno. Pero el 17 de junio, el mismo día que Cristina anunciaba el envío del proyecto de retenciones al Congreso, las puertas de la Rosada se volvieron a abrir para Jaque. Y el gobernador insistió, en reunión con la presidenta: reclamó exenciones impositivas y liberación de aranceles para productos como el ajo, el vino y la producción frutihortícola. Repiqueteó entonces con el argumento de “los problemas del campo mendocino”.

Otra vez no pasó nada. Por eso, hoy, la sensación es que Jaque “vendió” muy barato el apoyo irrestricto de los legisladores del oficialismo mendocino a aquella pelea monumental por las retenciones a la soja que se daría poco después de este encuentro.

En efecto, los intentos de conseguir algo para el agro provincial, se produjeron al mismo tiempo que el Congreso Nacional se sumergía en la discusión de la resolución 125. Algunos diputados K, como la tunuyanina Patricia Fadel, decían que era la ocasión propicia para arrancarle a la Nación un premio importante por su apoyo en una pelea que, al fin y al cabo, no afectaba a la provincia directamente, porque se centraba en la soja.

“Vamos a seguir trabajando en políticas activas que el Ejecutivo las puede establecer por resolución”, decía Fadel, el 25 de junio, un día antes de que Jaque regresara por tercera vez a la Rosada, con renovados anhelos y más carpetas de pedidos bajo el brazo: conseguir para el campo mendocino la reducción de IVA en la compra de fertilizantes y un plan para contratar mano de obra.

Fadel también descartaba por aquel entonces introducir en la discusión parlamentaria de la resolución 125 proyectos complementarios, para que el Congreso también mejorara la realidad del agro local. Era la vía que defendían algunos legisladores del oficialismo y la oposición.

Pero el día que Jaque estuvo por tercera vez con Cristina, la única noticia relevante fue que el gobernador había logrado por fin que Cristina reconociera la deuda de campaña de los 40 millones de pesos para la seguridad de la provincia.

Del campo se habló poco y nada, y el gobernador se vino de Buenos Aires apenas con otra promesa, que para colmo todavía no se termina de concretar: a la fecha, Mendoza apenas recibió la mitad de la plata comprometida para la lucha contra el delito.

Casi gratis, en definitiva, le habían salido a la Presidenta esos vitales cinco votos que ayudaron a ganar la batalla de las retenciones en la Cámara de Diputados. 

¿Migliozzi es Jaque?

El casi inapelable destino de renuncia que pende sobre Migliozzi empieza así a quedar corto.  Hubo, en realidad, una estrategia política equivocada a nivel Gobierno: la de ir a buscar constantemente beneficios que el Gobierno Nacional no tenía en mente dar. Y esta línea directriz estuvo a cargo todo el tiempo del propio gobernador Jaque.

Jaque fundamentaba su apoyo al kirchnerismo en la discusión de la resolución 125 a través de una frase que repitió hasta el cansancio en el último invierno y que apuntaba a dividir aguas: “En la pampa húmeda se discuten sobre niveles de rentabilidad, pero en nuestras actividades discutimos cómo darle rentabilidad. Eso estamos hablando, hay que hablar de incentivos".

Pero aun cuando Jaque y Migliozzi salieron a buscar mejoras e incentivos para el agro mendocino en un lugar que no fuera la Rosada, el objetivo tampoco se cumplió. La prueba es la misión que Jaque y otros gobernadores (entre ellos, el sanjuanino Gioja) realizaron a México, con la idea de abrir nuevos mercados y fundamentalmente reducir los aranceles al vino y la fruta fresca local.

Los aranceles mexicanos oscilan entre el 8 y el 45 por ciento y, hasta la fecha, se mantienen igual. Las cámaras mexicanas están muy lejos de aprobar que las reduzcan, más allá de que otros productos (maíz, la soja, el trigo, entre otros) sí tengan beneficios, por la crisis alimentaria en ese país.

En aquel contexto, al ministro Migliozzi le tocaba, por instrucción de Jaque, la tarea de armar la agenda de trabajo para la reducción de aranceles de frutos locales, como el durazno. Pero esta campaña sólo deparó frustraciones para el elenco local.

Aunque los testigos de aquel viaje quizás guardan en sus mentes otras intervenciones menos decepcionante del ministro de la Producción mendocino. Por ejemplo, la vez que caminando por una calle del DF mexicano, en un momento de distensión, se le ocurrió pedirle la guitarra a un charro que tocaba en la calle.

Fanático de Fito Páez y hábil con el instrumento, muchos dicen que el tema que tocó, le salió buenísimo.