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Notas

Medidas rebuscadas que no tendrán el efecto esperado

El paquete de medidas que ayer anunció el gobierno para contrarrestar los efectos de la crisis sobre el sector agropecuario mendocino es más discursivo que real y mucho menos efectivo de lo que hace falta.
Las medidas anunciadas ayer por el gobernador Celso Jaque no sólo son del mismo estilo que las del gobierno nacional –más discursivas que reales-, sino que apuntan a donde no deberían apuntar. De todos modos, al igual que todas las dádivas que le tiran al sector agropecuario mendocino, éstas también serán bienvenidas. Pero lejos están, siquiera, de ser una solución.

Para entender lo poco efectivas que serán estas medidas hace falta rebobinar un poco. Cuando, hace un mes y medio, el gobierno mendocino decidió comenzar a ocuparse de los efectos que podría tener la crisis internacional sobre la economía local tuvo la genial idea de crear un Comité de Crisis. El Comité de Crisis –compuesto por los mismos funcionarios que forman parte del gabinete- fue lo suficientemente consciente y sincero como para asumir que no entendía lo que estaba pasando. La primera acción del Comité consistió en sentarse a escuchar a los dirigentes del campo mendocino y a algunos industriales. Una medida de doble efecto: enterarse del asunto y ganar tiempo político mostrando que se estaba haciendo algo.

Como no hace falta ser muy lúcido para entender el problema, los funcionarios del Comité lo cazaron al vuelo. Al margen de la desatención que desde hace años sufren los productores primarios de la provincia y las consecuencias que esto tiene, la crisis internacional produjo un efecto no deseado para Mendoza: los grandes centros consumidores del mundo frenaron sus compras. El efecto negativo de esa reacción –por otro lado, completamente lógica- se agravó con el hecho de que justo coincidió con el momento en que aquí se comenzaban a levantar las cosechas.

Frente a este contexto, resultó claro que la solución consistía en ayudar, principalmente, al productor primario y luego al resto de la cadena agroindustrial. Entiéndase ayuda como dinero fresco en manos del productor primario. Más claro: billetes contantes y sonantes en las manos del tipo que vive de cultivar frutas u hortalizas y sin que tenga necesidad de devolverlo. En criollo: subsidios a la producción primaria.

El Comité de Crisis entendió claramente el punto, aunque menos por convicción y más porque es, justamente, lo que están haciendo los países vecinos. Sin embargo, Mendoza es prácticamente incapaz de hacer algo así.

Tasa cero para la industria

Las medidas que ayer anunció Jaque, más que una ayuda son un condicionante. Tasa cero para la industria, siempre y cuando compren caro (precios mínimos). Precios mínimos que, al margen del valor nominal que tengan, resultan a priori inefectivos.

Precio mínimo para el durazno: según las estimaciones más conservadoras, esta temporada se van a tirar en Mendoza unas 30 mil toneladas de durazno. La industria sólo procesará 150 mil toneladas de las 180 mil que se prevé cosechar.

Precios mínimos para la manzana y pera: Mendoza no marca ningún precio de estas dos frutas porque apenas participa del 15 y 20% -y disminuyendo- de la producción nacional. El precio lo marca Río Negro.

¿Por qué si el gobierno entiende el problema no puede aplicar la solución? ¿Por qué las medidas anunciadas ayer por Jaque tienen que ser tan rebuscadas? ¿Es necesario engatusar al industrial poniéndole una zanahoria adelante (tasa cero) para que finalmente le lleguen unos pesos al productor primario? ¿Necesitan los industriales tasa cero? ¿Los industriales no invierten porque normalmente el crédito es caro? ¿Por qué el gobierno no puede hacerle llegar dinero fresco al productor primario?

Fácil: El gobierno no sabe quiénes son los productores primarios. No puede hacerles llegar plata porque no los conoce, es decir, no tiene los canales adecuados para llegar hasta el productor primario.

Los gobiernos de los países que han encarado esta cuestión con cierta seriedad (por caso, Chile, Brasil, Europa) han respaldado y reforzado a las entidades intermedias que agrupan a los productores primarios, porque son ellas las que saben quiénes son los productores reales, sus nombres, sus problemas y, cuando surge una crisis, obviamente, son las primeras que escuchan las quejas.

El Comité de Crisis también sabe esto. Por eso lo primero que hizo fue sentarse a hablar con las entidades intermedias, porque son las únicas que conocen de primera mano el problema real.

Entonces, el mismo gobierno que confía en las entidades intermedias para obtener buena información desconfía de ellas a la hora de darles respaldo y ayuda para agrupar a los productores primarios de la provincia. Si hoy existieran entidades intermedias bien plantadas, con la mayor parte de los productores asociados, el gobierno no tendría problema para hacerles llegar dinero a los que trabajan la tierra.

Los anuncios de ayer –como todos ya saben- son apenas intentos de ayuda coyuntural que, obviamente, no tendrán gran efecto. Nadie, ni productores ni funcionarios –al menos, los del Comité de Crisis que entendieron el problema-, esperan que estas medidas sean mucho más que simples parches.