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Notas
El ABC de la degustación de un espumante
Ideales para los brindis pero adaptables a toda ocasión, el champagne o espumante se degusta de manera muy similar al vino. Aprendé la técnica y aplicala para impresionar.
La degustación de un vino espumoso es similar a otro vino, se realiza en tres etapas: vista, olfato y gusto.
En vista, la única diferencia que se observa es el ascenso de las burbujas y el cordón que forma en la superficie. Ese mismo impulso ascendente es el que lleva los aromas a la nariz (no se debe rotar la copa para evitar que el gas carbónico se pierda).
Según el método de elaboración, las notas varían de frutales a levaduras, pan tostado y brioche.
El momento fundamental para analizar la calidad de la burbuja es en la boca; la sensación debe ser la de un producto aireado, cosquilleante en el paladar, que envuelve y que se conoce como “mousse”. Siempre debe ser amable, agradable y equilibrado.
En el mercado podemos encontrar varios tipos de espumantes y de eso dependerá el momento para beberlos y los platos que los acompañen. Generalmente las uvas utilizadas en la Argentina son la Chardonnay y Pinot Noir; en menor medida, el Semillón y otras. El Pinot Noir es lo que le da estructura; y el Chardonnay, la fruta y sensación envolvente.
Su guarda, al igual que cualquier vino, debe ser a una temperatura controlada entre 12 y 15°C. Es un error mantenerlos en la heladera ya que sufren el efecto “anestesia”. Para enfriarlo se recomienda colocarlo 2 horas antes en la heladera o 30 minutos en una frapera con 1/3 de hielo y ¾ de agua; y nunca se debe enfriar en el freezer.
Algo importante para tener en cuenta es que los espumosos, a veces sólo reservados para los festejos, son vinos y, como tales, se adaptan perfectamente a cualquier momento.
Su guarda, al igual que cualquier vino, debe ser a una temperatura controlada entre 12 y 15°C. Es un error mantenerlos en la heladera ya que sufren el efecto “anestesia”. Para enfriarlo se recomienda colocarlo 2 horas antes en la heladera o 30 minutos en una frapera con 1/3 de hielo y ¾ de agua; y nunca se debe enfriar en el freezer.
Algo importante para tener en cuenta es que los espumosos, a veces sólo reservados para los festejos, son vinos y, como tales, se adaptan perfectamente a cualquier momento.