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Notas

Ingrid: la vida después del secuestro

Ingrid Betancourt fue candidata a la presidencia de Colombia. Su secuestro y posterior liberación impactó en todo el mundo y marcó un antes y un después en la vida de los colombianos quienes ahora la ven como un símbolo. Sin embargo, su retorno no fue fácil para ella ni para su familia.

Podría decirse que el 2 de julio de 2008,  Ingrid Betancourt volvió a nacer, después de 6 largos y tortuosos años de cautiverio como rehén de las FARC en Colombia.

La mujer fue secuestrada en febrero de 2002 cuando transitaba por  una zona complicada en la selva con el objetivo de avanzar en las conversaciones de paz con la guerrilla. En ese momento se encontraba con su compañera y amiga, Clara Rojas, quien también fue secuestrada.

La foto que circuló a fines de 2007 fue la única prueba de vida de Ingrid luego de varios años de silencio. Se la vio delgada y se hablaba de su estado débil y enfermizo.


Su caso ganó rápidamente sentimientos de solidaridad en el mundo. La rebelde, luchadora y vehemente Ingrid estaba en serios problemas. Francia y Colombia (ella posee doble nacionalidad) fueron los primeros países en buscar su liberación y se pusieron al frente de las negociaciones para lograrlo.



Argentina, como otros países, también participó de la lucha. La presidenta Cristina Fernández, viajó especialmente a  Francia y estuvo en una de las multitudinarias marchas por la liberación de Ingrid. Incluso el propio ex presidente Néstor Kirchner viajó a Colombia en diciembre de 2007 en una misión que tenía el mismo objetivo.

Ingrid volvió y no fue fácil

El video de la liberación.

Volver significó reencontrarse con su familia, con sus hijos que dejó niños y encontró adolescentes, con su madre que tanto luchó por su libertad y con su segundo esposo quien, a pesar de estar ahora separados, también trabajó por la liberación de su pareja.

Las primeras palabras luego de la liberación.


En cuanto volvió, Ingrid sufrió de insomnio porque no quería perder tiempo con el sueño para disfrutar de sus hijos, pero además padeció de constantes pesadillas por la experiencia vivida, pero decía estar feliz “porque es mucho más grato despertarse ahora que cuando estaba en la selva”, dijo.

Sin embargo, también la mujer fue víctima de angustias frecuentes e incontrolables, acompañadas de gran sudoración.  Los médicos llaman a esta situación “síndrome de estrés postraumático”, padecimiento habitual de los veteranos de guerra, de los sobrevivientes de catástrofes naturales o de atentados.

Ingrid hoy es un símbolo de lucha, de fortaleza, pero también de rebeldía y tozudez. “Es la Juana de Arco de los tiempos modernos”, afirman analistas políticos.

Era candidata a la presidencia de Colombia justo cuando fue secuestrada, aunque la intención de voto en ese momento no le iba a permitir un triunfo. Ahora es tan popular y reconocida, que podría ganar elecciones si se presentara. Pero no es lo que la gente está esperando, ya que muchos, incluso familiares de los rehenes que aún están bajo la custodia de las FARC, tienen la esperanza de que ella siga luchando por la liberación de los que dejó atrás.

Ingrid comenzó un peregrinaje de país en país, en busca de apoyo para los cientos de secuestrados. También abandonó la idea de seguir una carrera política, “hastiada por las traiciones, intereses ocultos y manipulaciones”.

Tras su liberación, recibió una gran cantidad de reconocimientos internacionales. Entre ellos destacan la Legión de Honor en el grado de Caballero otorgada por el presidente francés Nicolás Sarkozy y el premio Príncipe de Asturias de la Concordia que recibió del príncipe Felipe de Borbón en España. El gobierno chileno la postuló oficialmente al Premio Nobel de la Paz, entre otros reconocimientos internacionales.
 
Le queda para el 2009 un año colmado de trabajo: la redacción de un libro sobre su secuestro, la continuación de la lucha por los rehenes que tienen su esperanza puesta en ella y varios proyectos de Hollywood y Warner Televisión para contar su historia en una película.

El 25 de diciembre pasado Ingrid cumplió 47 años y los festejó con sus hijos, a quienes no había abrazado en sus últimos seis años.

El emotivo reencuentro con sus hijos, televisado en vivo y en directo para todo el mundo.