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Notas

Felipe Solá, el primer “vicepresidenciable”

El ex gobernador bonaerense pasó por Mendoza para sacarse una foto con Cobos, pero todavía no logró nada más. Apunta a una alianza política con el vicepresidente actual, pero el mendocino por ahora lo esquiva. Dotes de este posible operador cobista en Buenos Aires y sus teorías acerca de Cleto.

En un país donde la política es vertiginosa, ya hay varios personajes anotados como “presidenciables”, tres años antes de la elección en la que participarían y todavía con la obligación de pasar un desafío previo: las elecciones legislativas de 2009.

Pero la novedad es que, desde esta semana, Argentina también tiene al menos un postulante para la vicepresidencia. El primer “vicepresidenciable” del país es el justicialista Felipe Solá, un político de raza que ya se está postulando como compañero de fórmula del mendocino Julio Cobos en 2011.

No es que ser vicepresidente se haya convertido en un anhelo de los políticos argentinos a partir de la carrera meteórica de Cobos. La propuesta de armar una fórmula conjunta con el ex gobernador (el globo de ensayo lo lanzó días atrás el diputado Enrique Thomas) es probablemente un reconocimiento del propio Solá sobre cuál es su techo en política por estos días.

Pero aunque sus aspiraciones no puedan ser las mismas que las de Cobos, que continúa brillando en el estrellato de la popularidad, el diputado bonaerense sabe qué tiene para ofrecerle. Solá es un político de carrera, un jugador al que no le tiembla la mano, un hombre con experiencia junto a todas las caras del peronismo moderno: Cafiero, Duhalde, Menem e incluso la faz K. Un dirigente capaz de construir el consenso político que requiere todo candidato, de tejer y negociar alianzas, de aportar cuadros.

Todas esas son capacidades que Cobos no parece tener. Y encima, lo de Solá sería un “servicio” que se prestaría en la provincia de Buenos Aires. O sea, donde se librarán las madres de todas las batallas en las elecciones de 2009 y 2011. Y donde Cobos tiene poco más que el pintorezco apoyo del actor Nito Artaza.

Toma así un poco más de sentido la foto de este viernes, de Cobos y Solá juntos en la apertura de un local de calle Mitre, que será el búnker del peronismo disidente en el excitante año electoral que está por comenzar.

Pensando a Cleto. Como todo político clásico que se cruza en la vida con Cobos, Solá ya ejercita la tarea de pensarlo. El vicepresidente es un bicho raro en el mundillo de los políticos, pero su potencial de conexión con la gente es su don más preciado. Por eso el que se le acerca lo estudia como un fenómeno trascendente.

El ex gobernador de Buenos Aires, en su paso de esta semana por Mendoza, demostró que todavía no ha conseguido desentrañarlo. Es que el Cobos de los últimos meses se ha quedado mudo, o habla mucho sin decir prácticamente nada.

Solá ya le ha tendido la alfombra para convertirlo en su líder en Buenos Aires, pero desde este lado, según confesó, todavía no recibe una sola señal de respuesta. Para Solá, Cobos es hoy un sabio “jugador de truco“, que no muestra su juego y desespera a su entorno.

Juan Carlos Jaliff, el presidente del cobismo en Mendoza, estalló en una carcajada cuando este cronista le comentó sobre cierta angustia que tiene Solá ante el mutismo del vicepresidente. “¡Ja, a nosotros tampoco nos dice nada!”, respondió. Y sugirió con un gesto que el bonaerense se va a tener que ir acostumbrando a los tiempos del vicepresidente.

Firme en su hermetismo, ante la crema periodística porteña, y frente a Mirtha Legrand inclusive, Cobos se puso esta semana el caset y no se salió del mismo guión: hay que construir de cara al futuro un gran consenso político en la Argentina que podría convertirse en la alternativa al modelo K, dijo en todas las intervenciones. Pero a ese consenso no le puso todavía ningún nombre y tampoco tiene demasiada sustancia. Consecuencia: sólo se puede especular que en torno a la figura de Cobos se arropará el año próximo buena parte del arco opositor, o todo. Pero no se sabe quiénes.

La teoría de Solá es que la puerta hacia la oposición será Margarita Stolbizer, con quien Cobos, de todas las personas con las que habla, es a la que mejor considera. Solá entiende también los silencios del mendocino como un ejercicio de supervivencia: está caminando al borde del abismo y cualquier palabra de más lo puede hacer caer del Gobierno Nacional, que fue precisamente el escenario que lo transformó en una figura importante.

Cobos no puede convertirse abiertamente en un hombre de la oposición. Sería su último día como vicepresidente. Y por eso, a decir de Solá, cometió un error esta semana al legitimar su voto en contra de la resolución 125. “Si yo no votaba en contra, el Gobierno habría tenido que irse”, expresó, lo que abrió la puerta a una furiosa respuesta de Néstor Kirchner. El presidente del PJ lo ligó de inmediato a esa corriente “destituyente” de la que tanto le gusta hablar al kirchnerismo.

“Cobos no puede decir esas cosas porque tiene que permanecer como vicepresidente. Si no, tendría que renunciar y convertirse en candidato a senador, y perdería mucho”, comentó Solá en Mendoza sobre este episodio. Primera lección del político de carrera que anhela ser en 2011 su operador y compañero de fórmula.

El dilema Mendoza. Pero mientras Cobos y Solá viven su novela nacional, en Mendoza siguen las dudas sobre el correlato de esa posible alianza a nivel local.

El ex gobernador parece interesado en que, antes que nada, su partido (Confe) forme un frente “partido a partido” con el radicalismo y el peronismo disidente en Mendoza en las elecciones del año próximo. La estrategia es tejida y militada en Mendoza por Jaliff y otros. Sólo nos importa lo que pase en Mendoza”, expresó este viernes el veterano radical, mientras miraba al grupo de “desconocidos” diputados nacionales del PJ disidente que vinieron a acompañar a Solá en su viaje a la provincia

Pero no es la única opinión entre los cobistas: una oposición, al parecer liderada por César Biffi, sigue empeñada en volver a unir de manera plena a la UCR y mira mal la mera unión de radicales y otros para dar la batalla en las urnas.

Las negociaciones en un sentido u otro van y vienen. Esta semana hubo un encuentro en el Senado Nacional de los radicales más encumbrados con Cobos (hasta el interventor de la UCR mendocina, Carlos Le Donne, participó de ella), pero el acuerdo no está cerrado. No hay humo blanco.

Sin embargo, son muchos los dirigentes necesitados del radicalismo ortodoxo y el cobismo que el año próximo van a tener que revalidar sus bancas o que quieren volver al poder, después del desalojo forzado por la victoria de Celso Jaque en 2007.

Se van a tener que acomodar las piezas porque, entre otras cosas, si se mantienen separados, la victoria electoral en 2009 será casi una quimera.

¿El “descanso” veraniego a punto de iniciarse será el velo justo para que estos acuerdos se produzcan? Algunos opinan que este enero será políticamente caliente y prodigará definiciones como las que esperan los radicales mendocinos, por un lado; y el bonaerense Felipe Solá, por el otro.

No son pocas dudas que debe despejar el diputado nacional, que ya arrancó con todo en su cruzada para derrotar al kirchnerismo y se está ocupando, fiel a su estilo de construcción, de agrupar fuerzas.

Solá sabe, por ejemplo, que en Buenos Aires contará con el apoyo del PRO de Mauricio Macri para dar la batalla en las elecciones legislativas, donde al parecer buscará revalidar su banca de diputado nacional por Buenos Aires. La duda es, como ya dijimos, si Cobos también le dará su bendición en esa tarea.

“Ojalá que la cosa no sea elegir entre Macri y Cobos”, expresó el propio Solá hace unas horas, en su corto paso por Mendoza.