Notas
Los nervios que nublan la mente de Celso Jaque en este fin de año
Los logros, logros son. Aunque no sirvan para cambiarle la cara a un gobierno de paso cansino y con muchos errores. No se entiende por ello algunas actitudes del gobernador Celso Jaque, empeñado en estas horas de librar batallas indefendibles, discutiendo abiertamente con el periodismo cuestiones que están más claras que el agua. Trasladando la agenda diaria de la opinión pública hacia esos enfrentamientos oscuros, en vez de resaltar aquellos temas donde asoma un poco de claridad.
La que tuvo esta semana Jaque con varios periodistas por el impuesto al cheque desnudan a un gobernador que termina el año demasiado nervioso. El mandatario trató de gambetear lo obvio: hubo una instrucción política suya a los legisladores nacionales del oficialismo, o al menos un silencio cómplice, para que el impuesto al cheque saliera en Diputados tal como lo pide la Casa Rosada. Es decir, sin un incremento sensible de la coparticipación, en beneficio de provincias como Mendoza.
Jaque tiene en la mira las líneas editoriales de algunos medios. Quiere jugar fuerte para evitar que alguna nota crítica empañe en los albores de diciembre su primer año en el poder, que tendrá un balance pobre, más allá de que salga bien alguna de estas maniobras. Es un esfuerzo inútil ante un panorama que está a la vista: los primeros doce meses de gestión de Jaque estarán muy lejos de lo ideal.
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Estos esfuerzos por combatir cara a cara a la prensa oscurecen las pocas cosas que se hacen bien. Entre ellas, el laborioso trabajo de algunos colaboradores suyos, como Mario Adaro, el ministro de Gobierno, quien está muy cerca de anotarse un punto importante: consenso amplio entre oficialistas y opositores para que la Provincia eche mano del Fondo Anticíclico, la caja de 185 millones de pesos que tiene reservada Mendoza para las épocas de crisis.
No estaría mal cerrar 2008 con este logro. Y el Gobierno va camino de ello: al sí de los intendentes peronistas, se sumó en los últimos días el gesto aprobatorio de algunos radicales. Será, en ese caso, la prueba de los frutos que genera el consenso bien logrado, con paciencia y sin dobles discursos. Contraste absoluto con los arrebatos prepotentes que comete el matrimonio Kirchner a nivel nacional cuando somete a discusión los asuntos de dinero.
Tal vez a esto, la gestión Jaque pueda sumarle en medio del aniversario del año una fórmula para reencaminar las instituciones en Santa Rosa, un departamento que todavía vive en anarquía y que parece entregado a un triste destino. Algunos hombres del Ejecutivo también trabajan en ello.
El objetivo oficial es que el ex intendente Sergio Salgado, destituido en un rapto de rabia de los concejales de Santa Rosa, retome el poder cuanto antes en el departamento del Este. La vuelta de Salgado a la intendencia se produciría gracias a un fallo de la Corte, basado en las irregularidades procesales de su expulsión.
Lo más probable es que la feria judicial de enero impida esto en lo inmediato. Pero es indudable que ahora el Gobierno quiere a Salgado en su sillón de nuevo. Y tienen hasta argumentos políticos: "No puede ser que las quejas de la oposición por la falta de institucionalidad de ese departamento se hayan agotado apenas Salgado quedó afuera. Eso suena a estrategia", dicen en el Poder Ejecutivo, en un claro gesto de desconfianza hacia los concejales del propio PJ que impulsaron la medida.
Es el momento para Jaque de dejar que el Gobierno discurra por los carriles que plantean aquellos que apuntan a mejorar un poco el balance del año. Peor será si no queda nada para rescatar de su primer año como gobernador.
El Senado y el impuesto al cheque. ¿Y si el Senado Nacional volviese a ser el escenario de otro enfrentamiento político intenso, esta vez por la prórroga del impuesto al cheque, antes de la finalización de 2008?
El primer round lo ganó esta semana, por un margen importante, el oficialismo. Logró media sanción en Diputados para la prórroga, sin tener que ceder a las provincias un porcentaje mayor de coparticipación que el que se venía dando desde su creación, en 2001.
De acuerdo con el texto aprobado, apenas 3.000 millones de los más de 22.000 que se piensa recaudar por el polémico tributo se repartirán entre las provincias. El resto se lo quedará la Casa Rosada. Casi un centenar de diputados se inclinaba, en cambio, por elevar la coparticipación a más de 10.000 millones. Pero esos votos no alcanzaron para frenar el ímpetu del kirchnerismo.
Ahora el matrimonio Kirchner va por la ratificación en el Senado. Un objetivo que aspira conseguir mucho antes del brindis de fin de año. ¿Pero será tan sencillo lograrlo?
Para saber esto, hay que estudiar la realidad reciente. La Cámara Alta de la Nación mostró a mediados de este año que puede dar sorpresas. Fue cuando se debatió la famosa resolución 125 de las retenciones al campo. Y el impuesto al cheque parece repetir aquella disputa: la del Poder Central versus las provincias.
Algunos creen que los senadores, mucho más reducidos en número que los diputados, van a quedar muy expuestos si votan en contra de los intereses de sus distritos y ratifican el proyecto que viene de Diputados.
Es aquí donde se forma una nube para el kirchnerismo. Nube que habrá que esperar unos días para saber si se transforma en tormenta.
La clave para que esto ocurra sería que se reedite aquella sangría de senadores en el oficialismo nacional que terminó con el voto “no positivo” de Julio Cobos.
Sin embargo, algunos legisladores nacionales tienen pocas esperanzas de que esto ocurra. "La presión del kirchnerismo hacia los gobernadores es muy fuerte. Más fuerte aún que cuando se votó la resolución 125", dijo a este diario una alta fuente del Congreso.
Si esta presión se mantiene, el impuesto será ratificado por el Senado antes del brindis de fin de año. Aunque hay algunos senadores que quedarán escrachados si mantienen a rajatabla la decisión de respetar la disciplina política antes que las convicciones.
Buscando al piloto. Desde este lunes, muchos van a estar muy atentos a los pasos de algunos senadores críticos del Frente para la Victoria. En especial, el santafesino Carlos Reutemann, quien votó negativo en la pelea del campo, justamente en defensa de la economía de su provincia.
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El nombre de Reutemann no ha sido elegido al azar: en Diputados, decidieron decirle que no a la desbalanceada distribución de los fondos del Impuesto al Cheque armada por la Casa Rosada.
El ex gobernador Jorge Obeid, líder de los diputados de Santa Fe por el oficialismo, avisó en su momento que no podía acompañar la norma, porque contradecía los intereses de su distrito. Antes había recibido una suerte de intimación por carta del actual gobernador de Santa Fe, el socialista Hermes Binner, para que evitara acompañar el proyecto oficial.
¿Habrá un correo de Binner para Reutemann también? Es de esperar que eso ocurra. Reutemann también ha gobernado Santa Fe. Y si el ex piloto de Fórmula Uno decide no acompañar al oficialismo en este caso, comenzará una nueva novela de suspenso en el bloque del FpV del Senado, ya que allí su influencia es notoria.
¿Y por casa cómo andamos? El debate en el Senado pondrá nuevamente a los representantes de Mendoza ante la encrucijada de acompañar disciplinadamente los planes del matrimonio Kirchner o alzar la voz para, al menos, dejar constancia en los libros de su oposición a una distribución desigual del impuesto al cheque.
Venimos de una mala experiencia: en la Cámara de Diputados, los cinco referentes del kirchnerismo votaron en silencio a favor de los intereses de la Casa Rosada. Y lo peor de todo es que nadie explicó por qué lo hacía.
La oposición, en cambio, tomó esta discusión como bandera y dio la pelea. Aunque bien vale aclarar aquí que el grupo de diputados ex oficialistas, hace apenas un año, no dudaban en acompañar la iniciativa oficial.
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Los senadores Mónica Troadello, Marita Perceval y Ernesto Sanz son ahora los encargados de tomar postura. De explicar, en el caso de las legisladoras oficialistas, por qué es mejor que los fondos en discusión queden en poder de la Nación y no de la Provincia. De pelear por una mejora sustancial para Mendoza, en el caso de la figura opositora.
No vale hacerse el desentendido en este tema. La ciega disciplina partidaria y los silenciosos acuerdos políticos no caen bien entre los ciudadanos comunes. Más cuando, como el gobernador Celso Jaque, se los intenta tapar esa realidad con berrinches ante los periodistas.
Es sabido que Jaque y la plana mayor del justicialismo provincial le juró lealtad a Néstor Kirchner hace dos semanas en la residencia de Olivos. Ofende la inteligencia de todos decir, poco después, que él no tiene ninguna responsabilidad en el acompañamiento dócil de los diputados por Mendoza al modelo K del impuesto al cheque.
El modelo K tiene por estos días, como único norte, el objetivo de robustecer la caja del Estado Nacional para la pelea contra la crisis financiera y, fundamentalmente, la disputa electoral de 2009. Aunque esto vaya en desmedro del conjunto de las provincias.
El efecto de esto en Mendoza es : podríamos aspirar a recibir más de 400 millones de pesos en 2009 por el impuesto en cuestión, pero apenas llegarán a esta provincia unos 130 millones, si el Senado avala lo que votó Diputados.
Mirar al costado frente a esta realidad no limpia de culpas a nadie.