Notas
El jaquismo quiere salir del closet
El peronismo está inquieto por lo que vendrá, especialmente en términos electorales. Cree que la clave es pasar a la ofensiva, dejar de esconderse y poner en marcha con los intendentes, la maquinaria que asegure el triunfo en el 2009. El dilema es reforzar el gabinete o armar una lista contundente de legisladores nacionales.
El fin de año viene de balance para algunos funcionarios. En especial, aquellos más que preocupados por la pobre perfomance del gobierno de Celso Jaque. En algunos núcleos del peronismo y en el entorno del mismo gobernador, ya pueblan una mesa chica los que creen que es momento de salir del closet y enfrentar la dura realidad.
Es que, especulan, de no tomar el toro por las astas, casi todos los apocalípticos vaticinios podrían volverse reales, en especial aquellos vinculados a las chances electorales del PJ en el 2009. Creen que es tiempo, no sólo de armar un plan de contingencias para un año duro, si no también de dejar de ocultarse y pasar al ataque. Las denuncias en Salud, son un ejemplo de una ofensiva que también incluiría dejar de jugar a las escondidas con el personaje que más celos genera en Jaque y sus seguidores: Julio Cobos.
Dicen que lo sucedido hace días en ocasión de la inauguración del observatorio Pierre Auger, donde evitó cruzarse con el vicepresidente, como antes lo había hecho en otros actos, no le hace nada bien a la figura del gobernador, pues lo muestra huidizo y disminuido, como si tuviera un complejo de inferioridad. Y si bien, esta decisión ha sido siempre una atribución exclusiva de Jaque, sus seguidores –que en definitiva están en el mismo barco- creen que es hora de ayudarlo aunque él mismo muchas veces no se quiera dejar ayudar.
Entre los inquietos, se cuentan los siempre dinámicos intendentes que ven cómo a pesar de sus bien evaluadas gestiones, el año próximo deberán correr con una mochila que puede ser más pesada que sus aspiraciones. A ellos se suman, los también movedizos jóvenes que se asomaron a la política de la mano de Arturo Lafalla: la nunca bien ponderada Generacional.
Estos muchachos peronistas, ávidos de protagonismo y responsabilidades para demostrar sus dotes de “juventud maravillosa”, trazan un panorama alentador, a contramano del escepticismo que predomina en las huestes del cuarto piso de Casa de Gobierno. Indican que de no variar las condiciones macro, y con el siempre necesario aval de la Nación (que la obediencia de Jaque a Cristina garantiza) el PJ puede imponerse en las legislativas si la oposición en la provincia sigue siendo un berenjenal. En especial, la UCR.
Vigorizados por la reciente arenga del propio Néstor Kirchner donde instó a vencer a Cobos en Mendoza, creen que en la aún no resuelta interna radical puede estar la clave del éxito. Indican que la unión entre ortodoxos y cobistas, será más que difícil por las inmensas ansias de demasiados referentes que quieren ser protagonistas del reencuentro. “No hay lugar para Sanz, Biffi, Baglini, Jaliff, los territoriales, el iglesismo, Thomas, o hasta el mismo Cobos… Alguien se queda afuera y eso dificultará el acuerdo”, señalan los audaces jaquistas, que vislumbran una nueva manera para colarse, como ya sucedió en el 2007, entre los que se quiebran pero no se doblan.
A ello, le agregan que los propios intendentes justicialistas les garantizan un piso histórico que se puede engrosar con algunos acuerdos particulares, que van desde el peronismo concertador (en todas sus versiones: desde Omar Félix, de San Rafael hasta Marita Perceval) y no descartan alguna alianza con el demócrata Omar Parisi en Luján.
Sin embargo, esta construcción tiene un problema que aún sus ingenieros no resuelven. Y que así como ellos especulan hacia fuera, su propia interna y las asumidas debilidades de gestión, pueden ser conflictivas y atentatorias contra sus aspiraciones. Saben y admiten que el gabinete actual tiene puntos muy pobres, y que una eventual oxigenación (necesaria y hasta urgente) deberá echar mano a las mismas figuras que tal vez pueden ser candidatos el año próximo. Asimismo, la jugada les genera un intríngulis adicional: no se puede vestir a un santo para desvestir a otro.
Así las cosas, la encrucijada parece ser reforzar el gabinete o armar una contundente lista de legisladores nacionales que pueda traccionar a los provinciales. Anotados ya están el intendente de Maipú, Adolfo Bermejo, y a pesar que todos coinciden en sus merecimientos, Carlos Ciurca, ministro de Seguridad, preferiría volver a la Legislatura revalidando sus pliegos por el primer distrito para dejar sentadas sus ansias de competir en el futuro por la intendencia de Las Heras.
En ese plan, creen que otros internamente bien posicionados, como Guillermo Carmona o Luis Böhm deberían seguir en el gabinete, al igual que el alma mater del grupo, el secretario Alejandro Cazabán. Los intendentes creen que es posible controlar algunos ministerios más con tropa propia y la que pueda surgir de algún acuerdo particular. Así, uno que aparece libre para asumir otros compromisos, y cuyas intenciones también incluyen el ir por más, es el flamante ministro de Gobierno, Mario Adaro.
Al parecer, el ministro político cree haber encontrado –con el aval generacional- una veta para trabajar por su superación política y lograr un lugar en las listas de diputados nacionales del 2009. Claro, para ello deberá él mismo mejorar sus acciones, o al menos elegir mejor a sus interlocutores. Fracasó en sus gestiones en Santa Rosa, luego con los estatales y en la semana que pasó, el ex Osep, Marcelino Iglesias lo retó a un debate público del que no se escuchó palabra alguna por parte del ministro político.
Otro que también tiene cifradas expectativas es el ministro de Infraestructura, Francisco Paco Pérez, quien ya le ha confiado a sus íntimos que su cartera debe ser la plataforma de su futuro político. Es más, hasta indican que ya habría elegido cuál desea que sea su próximo paso: senador nacional. Todo ello, obvio, depende de su desempeño que a pesar de sus esfuerzos, está lejos de brillar.
Más allá de estas especulaciones, la inquietud oficialista comienza a hacerse palpable, ya que saben que en los próximos días enfrentará otra prueba de fuego pública: el primer año de gestión. Un hito que intuyen será evaluado negativamente, con el riesgo que si esa percepción se traslada al horizonte de un año nuevo electoral, puede significar continuar perdiendo una larga batalla. La misma a la que ni siquiera la ingeniería política o la obra pública a mansalva que bajará de la Nación, podrá revertir para asegurar un resultado favorable en el caliente 2009 que cada vez está más cerca.
Vigorizados por la reciente arenga del propio Néstor Kirchner donde instó a vencer a Cobos en Mendoza, creen que en la aún no resuelta interna radical puede estar la clave del éxito. Indican que la unión entre ortodoxos y cobistas, será más que difícil por las inmensas ansias de demasiados referentes que quieren ser protagonistas del reencuentro. “No hay lugar para Sanz, Biffi, Baglini, Jaliff, los territoriales, el iglesismo, Thomas, o hasta el mismo Cobos… Alguien se queda afuera y eso dificultará el acuerdo”, señalan los audaces jaquistas, que vislumbran una nueva manera para colarse, como ya sucedió en el 2007, entre los que se quiebran pero no se doblan.
A ello, le agregan que los propios intendentes justicialistas les garantizan un piso histórico que se puede engrosar con algunos acuerdos particulares, que van desde el peronismo concertador (en todas sus versiones: desde Omar Félix, de San Rafael hasta Marita Perceval) y no descartan alguna alianza con el demócrata Omar Parisi en Luján.
Sin embargo, esta construcción tiene un problema que aún sus ingenieros no resuelven. Y que así como ellos especulan hacia fuera, su propia interna y las asumidas debilidades de gestión, pueden ser conflictivas y atentatorias contra sus aspiraciones. Saben y admiten que el gabinete actual tiene puntos muy pobres, y que una eventual oxigenación (necesaria y hasta urgente) deberá echar mano a las mismas figuras que tal vez pueden ser candidatos el año próximo. Asimismo, la jugada les genera un intríngulis adicional: no se puede vestir a un santo para desvestir a otro.
Así las cosas, la encrucijada parece ser reforzar el gabinete o armar una contundente lista de legisladores nacionales que pueda traccionar a los provinciales. Anotados ya están el intendente de Maipú, Adolfo Bermejo, y a pesar que todos coinciden en sus merecimientos, Carlos Ciurca, ministro de Seguridad, preferiría volver a la Legislatura revalidando sus pliegos por el primer distrito para dejar sentadas sus ansias de competir en el futuro por la intendencia de Las Heras.
En ese plan, creen que otros internamente bien posicionados, como Guillermo Carmona o Luis Böhm deberían seguir en el gabinete, al igual que el alma mater del grupo, el secretario Alejandro Cazabán. Los intendentes creen que es posible controlar algunos ministerios más con tropa propia y la que pueda surgir de algún acuerdo particular. Así, uno que aparece libre para asumir otros compromisos, y cuyas intenciones también incluyen el ir por más, es el flamante ministro de Gobierno, Mario Adaro.
Al parecer, el ministro político cree haber encontrado –con el aval generacional- una veta para trabajar por su superación política y lograr un lugar en las listas de diputados nacionales del 2009. Claro, para ello deberá él mismo mejorar sus acciones, o al menos elegir mejor a sus interlocutores. Fracasó en sus gestiones en Santa Rosa, luego con los estatales y en la semana que pasó, el ex Osep, Marcelino Iglesias lo retó a un debate público del que no se escuchó palabra alguna por parte del ministro político.
Otro que también tiene cifradas expectativas es el ministro de Infraestructura, Francisco Paco Pérez, quien ya le ha confiado a sus íntimos que su cartera debe ser la plataforma de su futuro político. Es más, hasta indican que ya habría elegido cuál desea que sea su próximo paso: senador nacional. Todo ello, obvio, depende de su desempeño que a pesar de sus esfuerzos, está lejos de brillar.
Más allá de estas especulaciones, la inquietud oficialista comienza a hacerse palpable, ya que saben que en los próximos días enfrentará otra prueba de fuego pública: el primer año de gestión. Un hito que intuyen será evaluado negativamente, con el riesgo que si esa percepción se traslada al horizonte de un año nuevo electoral, puede significar continuar perdiendo una larga batalla. La misma a la que ni siquiera la ingeniería política o la obra pública a mansalva que bajará de la Nación, podrá revertir para asegurar un resultado favorable en el caliente 2009 que cada vez está más cerca.