Notas
Pasen a ver cómo es el reino del revés
Mendoza 2008 ha sido un verdadero muestrario gubernamental de contradicciones y tropiezos en el que muy poco de lo que parece, efectivamente es. Un repaso de algunos funcionarios que puestos a cumplir una determinada tarea, terminaron alentando decisiones a contrapelo, en lo que puede considerarse la impronta paradojal del jaquismo.
Las personas llegan a la política y a los partidos para encauzar su vocación pública, pero también para asignar una determinada dirección ideológica a sus actos. Sin embargo, la gestión suele ser algo muy distinto de lo que se piensa, y las diferencias entre decir y hacer se sufren como profundas decepciones.
Ser y parecer
A casi un año de gestión, el gobierno de Celso Jaque exhibe un amplio muestrario de contrasentidos, empezando por el propio gobernador y su desmesurada promesa de disminuir el 30 por ciento del delito, que como se ha escrito hasta el cansancio, melló su imagen, que debería ser de credibilidad para asociarla a la desconfianza.
A casi un año de gestión, el gobierno de Celso Jaque exhibe un amplio muestrario de contrasentidos, empezando por el propio gobernador y su desmesurada promesa de disminuir el 30 por ciento del delito, que como se ha escrito hasta el cansancio, melló su imagen, que debería ser de credibilidad para asociarla a la desconfianza.
Mientras tanto, el vicegobernador Cristian Racconto, se regocija en sus excéntricas ideas que ponen los pelos de punta en el Ejecutivo y que poco tienen que ver con la habitual circunspección legislativa.
Pero no es el único. Esta semana se conoció a través de MDZ que la directora de Rentas, Alicia Chacón es evasora de Ingresos Brutos. La responsable de estimular la cultura tributaria y el pago de los impuestos como obligación moral de los ciudadanos, no cumple como corresponde su tarea. Una vergüenza que todavía no haya renunciado.
La maldita inseguridad
Juan Carlos Aguinaga y Carlos Rico expresaron la alianza con el Partido Demócrata en el ministerio de Seguridad por designio de Jaque, pero la férrea oposición de Pablo Salinas y Diego Lavado, antagonistas ideológicos de los gansos, hicieron estallar el pacto. Pero más allá de eso, la jugada mostró dos direcciones opuestas y contradictorias en materia de seguridad.
A Carlos Ciurca le tiraron un hierro caliente, y lo agarró. El lasherino se puso el overol y asumió en Seguridad con una agenda más que complicada y un amplio abanico de responsabilidades. Entre otras, meter presos a los delincuentes. Y procurar que una vez que eso ocurra, no se le escapen, como ocurrió con la famosa fuga de Contraventores. Por suerte, fueron recapturados, pero el mal momento nadie pudo evitarlo y Seguridad, a contramano del nombre, sigue siendo un volcán a punto de estallar.
El estigma político
En la cartera política, Juan Marchena pasó a la historia como el ministro “pintado al óleo”. Es decir el ministro político que no podía (o no dejaban) hacer política. Su sucesor, Mario Adaro, fracasó en sus dos primeras pruebas de fuego: el conflicto en Santa Rosa y la discusión con los estatales. Para colmo, el ex titular de la Osep, Marcelino Iglesias, le tiró en estos días una chanza mortal: “es como Superman”, dijo. “No existe”.
Bien vale decir que la tarea de ambos ministros ha sido atravesada por el control directo del secretario general Alejandro Cazabán. La chicana sobre Marchena es autoría del intendente de Godoy Cruz, Alfredo Cornejo, y con el tiempo, cobró fuerza de predicción. ¿Ocurrirá lo mismo con la aseveración de Iglesias?
La escuela de la vida
Iris Lima no ha tenido más que sobresaltos y polémicas desde que asumió en la Dirección General de Escuelas. Su estilo hosco y algunas cuantas medidas en el camino contrario a lo que se había establecido años atrás, no la privaron de encontronazos con los gremios, los padres, los maestros, los medios y hasta los propios alumnos.
De todas sus decisiones, tal vez las más controversiales fueron aquellas que se leyeron como una manera de flexibilizar las condiciones para los estudiantes, ya sea a la hora de aprobar, como en la implementación de los globales. Justo la encargada de velar por la calidad de la educación quedó atrapada en medidas en las que falló la labor docente, pues nunca fueron bien explicadas y aún así, su efectividad aparece como dudosa.
¿Doble comando en Salud?
El ministerio de Salud es una cartera compleja. La llegada de Sergio Saracco significaba la de un médico con conocimiento del sistema público y sus intrincados recovecos. Tras el fracaso legislativo de la ley de emergencia, la figura del ministro comenzó a debilitarse. En paralelo, creció la presencia (y dicen también la influencia) del subsecretario y cuñado del gobernador, Ricardo Landete.
Así las cosas, no son pocos los que creen ver una conducción bicéfala en el ministerio, con Saracco como ministro y Landete como hombre fuerte. ¿Cuánto durará este estilo? Se presume que no mucho, porque los que deben cuidar la salud de los mendocinos, están arruinando sus propios nervios y los de todos aquellos que observan cómo la disputa alcanza cada vez más mayor dimensión.
Cuentas que no cierran
El ministerio de Hacienda administra el dinero y las cuentas de la provincia. La suya es otra de las tantas tareas ingratas de un gobierno, ya que nunca el dinero alcanza. Al menos para todo lo que uno quiere hacer. Y esa fue la primera percepción de Adrián Cerroni, quien sorprendió a todos con un presupuesto 2008 deficitario, pero que en realidad por estos días y ya cuando el año comienza a extinguirse, parece ser superavitario, para alegría de los gremios estatales.
Más allá de la subejecución de algunas partidas, como la de obras públicas, las cuentas parecen no estar bien sacadas, lo que constituye la perdición para cualquier contador que se jacte de su profesión. Una pesadilla que también padece el secretario de Hacienda, Mario Granado, encargado de cuidar la plata, pero que no sabe cuántos empleados públicos ni contratados tiene la provincia. De ello se desprende que no puede conocer cuánto dinero debe erogar para pagar sus compromisos. O mejor dicho, de todos los mendocinos.
Sin título y con dudas
Infraestructura tiene en Francisco Pérez una especie de “súperministro”, con numerosas obligaciones, entre las que se destacan el manejo de la política de hidrocarburos de la provincia. Esta área, sensible por lo que significa el recurso económico de la explotación petrolífera, las nuevas concesiones, las variaciones del precio internacional, ha tenido episodios más que polémicos.
El anterior subsecretario Hidrocarburos Osvaldo Musso, asumió como ingeniero pero a poco de andar se descubrió que nunca se había recibido y que por ende, no tenía ese título. Rápidamente, debió salir de la función pública antes que el escándalo alcanzara mayores proporciones, porque además se ventilaron algunos antecedentes judiciales que no lo favorecían demasiado. Su reemplazante, Walter Vázquez pasó de ser abogado de la minera Barrick al gobierno de Jaque. Algo que ya el propio ministro había hecho al asumir, mostrando la ligazón de los funcionarios con ese sector económico. ¿No habrá allí conflicto de intereses?
De boliche en boliche
Silvia Ruggieri tiene a su cargo la cartera social. En el amplio abanico de tareas que incluye las políticas de ancianidad y minoridad, también están aquellas referidas a la juventud. Su primer director Ariel Guirín, protagonizó un episodio bochornoso en un boliche, que incluyó lesiones a un policía y denuncias cruzadas tras lo cual debió renunciar. No es bueno que quien debe velar por la seguridad de la diversión de los jóvenes ande a los golpes en los boliches.
Yamila Cerezo, su sucesora, también se embarcó en una polémica al desguazar el programa de Diversión Nocturna justo antes de las fiestas de fin de año. Antes, Cerezo había aparecido en una página de Internet junto a uno de los secretarios privados de Jaque, Matías Stevanato como referentes de la juventud que impulsa la candidatura del chubutense Mario Das Neves. La página fue retirada de inmediato antes que el enojo K opacara todos los planes de Jaque por la travesura de sus chicos.
De índices y precios
Guillermo Migliozzi es el ministro de Producción. De él depende María Inés Crisafulli, a cargo de la Dirección de Estadísticas e Investigaciones Económicas de Mendoza (DEIE) que pese al título de la repartición cada vez mide e investiga menos. Más por razones políticas que operativas, la labor que antes realizaba está siendo cubierta por la Universidad Nacional de Cuyo a través del Centro de Investigaciones Económicas de la Facultad de Ciencias Económicas que dirige Alejandro Trapé.
Sus índices sí se consideran válidos a la hora de medir las variaciones de precios y la influencia de la inflación en la provincia. Una polémica de la que el gobierno de Jaque quiso quedar al margen para –una vez más- no contradecir al gobierno nacional, que en este tema, y a través de su intervención en el Indec, ha crispado los ánimos de todo un país que sin necesidad de encuestas percibe que los índices oficiales que se difunden nada tienen que ver con la realidad. Algo que muchas veces comprobado en las mismas declaraciones de los funcionarios.
Poco más
En ese contexto, se conoció además que la Osep realizará una fiesta valuada en cien mil pesos, mientras algunos afiliados reclaman más y mejores servicios; que Irrigación duplica la apuesta y ha previsto un gasto de doscientos cincuenta mil para su festejo, que tal vez podrían beneficiar de manera más directa a los regantes. O que Héctor Salcedo nombró en la Empresa Provincial de Transporte a su yerno policía. Todo ello, bajo la constante queja del gobernador hacia abajo que éste es un gobierno que no hace mal las cosas, sino que en todo caso, no comunica como corresponde. Justamente el motivo por el cual el original coordinador de Prensa, Lautaro Vicario, debió abandonar su cargo. Para no correrse de la impronta paradojal de esta gestión, lo suyo era lo de un comunicador que no comunicaba, o no podía comunicar demasiado.
Juan Carlos Aguinaga y Carlos Rico expresaron la alianza con el Partido Demócrata en el ministerio de Seguridad por designio de Jaque, pero la férrea oposición de Pablo Salinas y Diego Lavado, antagonistas ideológicos de los gansos, hicieron estallar el pacto. Pero más allá de eso, la jugada mostró dos direcciones opuestas y contradictorias en materia de seguridad.
A Carlos Ciurca le tiraron un hierro caliente, y lo agarró. El lasherino se puso el overol y asumió en Seguridad con una agenda más que complicada y un amplio abanico de responsabilidades. Entre otras, meter presos a los delincuentes. Y procurar que una vez que eso ocurra, no se le escapen, como ocurrió con la famosa fuga de Contraventores. Por suerte, fueron recapturados, pero el mal momento nadie pudo evitarlo y Seguridad, a contramano del nombre, sigue siendo un volcán a punto de estallar.
El estigma político
En la cartera política, Juan Marchena pasó a la historia como el ministro “pintado al óleo”. Es decir el ministro político que no podía (o no dejaban) hacer política. Su sucesor, Mario Adaro, fracasó en sus dos primeras pruebas de fuego: el conflicto en Santa Rosa y la discusión con los estatales. Para colmo, el ex titular de la Osep, Marcelino Iglesias, le tiró en estos días una chanza mortal: “es como Superman”, dijo. “No existe”.
Bien vale decir que la tarea de ambos ministros ha sido atravesada por el control directo del secretario general Alejandro Cazabán. La chicana sobre Marchena es autoría del intendente de Godoy Cruz, Alfredo Cornejo, y con el tiempo, cobró fuerza de predicción. ¿Ocurrirá lo mismo con la aseveración de Iglesias?
La escuela de la vida
Iris Lima no ha tenido más que sobresaltos y polémicas desde que asumió en la Dirección General de Escuelas. Su estilo hosco y algunas cuantas medidas en el camino contrario a lo que se había establecido años atrás, no la privaron de encontronazos con los gremios, los padres, los maestros, los medios y hasta los propios alumnos.
De todas sus decisiones, tal vez las más controversiales fueron aquellas que se leyeron como una manera de flexibilizar las condiciones para los estudiantes, ya sea a la hora de aprobar, como en la implementación de los globales. Justo la encargada de velar por la calidad de la educación quedó atrapada en medidas en las que falló la labor docente, pues nunca fueron bien explicadas y aún así, su efectividad aparece como dudosa.
¿Doble comando en Salud?
El ministerio de Salud es una cartera compleja. La llegada de Sergio Saracco significaba la de un médico con conocimiento del sistema público y sus intrincados recovecos. Tras el fracaso legislativo de la ley de emergencia, la figura del ministro comenzó a debilitarse. En paralelo, creció la presencia (y dicen también la influencia) del subsecretario y cuñado del gobernador, Ricardo Landete.
Así las cosas, no son pocos los que creen ver una conducción bicéfala en el ministerio, con Saracco como ministro y Landete como hombre fuerte. ¿Cuánto durará este estilo? Se presume que no mucho, porque los que deben cuidar la salud de los mendocinos, están arruinando sus propios nervios y los de todos aquellos que observan cómo la disputa alcanza cada vez más mayor dimensión.
Cuentas que no cierran
El ministerio de Hacienda administra el dinero y las cuentas de la provincia. La suya es otra de las tantas tareas ingratas de un gobierno, ya que nunca el dinero alcanza. Al menos para todo lo que uno quiere hacer. Y esa fue la primera percepción de Adrián Cerroni, quien sorprendió a todos con un presupuesto 2008 deficitario, pero que en realidad por estos días y ya cuando el año comienza a extinguirse, parece ser superavitario, para alegría de los gremios estatales.
Más allá de la subejecución de algunas partidas, como la de obras públicas, las cuentas parecen no estar bien sacadas, lo que constituye la perdición para cualquier contador que se jacte de su profesión. Una pesadilla que también padece el secretario de Hacienda, Mario Granado, encargado de cuidar la plata, pero que no sabe cuántos empleados públicos ni contratados tiene la provincia. De ello se desprende que no puede conocer cuánto dinero debe erogar para pagar sus compromisos. O mejor dicho, de todos los mendocinos.
Sin título y con dudas
Infraestructura tiene en Francisco Pérez una especie de “súperministro”, con numerosas obligaciones, entre las que se destacan el manejo de la política de hidrocarburos de la provincia. Esta área, sensible por lo que significa el recurso económico de la explotación petrolífera, las nuevas concesiones, las variaciones del precio internacional, ha tenido episodios más que polémicos.
El anterior subsecretario Hidrocarburos Osvaldo Musso, asumió como ingeniero pero a poco de andar se descubrió que nunca se había recibido y que por ende, no tenía ese título. Rápidamente, debió salir de la función pública antes que el escándalo alcanzara mayores proporciones, porque además se ventilaron algunos antecedentes judiciales que no lo favorecían demasiado. Su reemplazante, Walter Vázquez pasó de ser abogado de la minera Barrick al gobierno de Jaque. Algo que ya el propio ministro había hecho al asumir, mostrando la ligazón de los funcionarios con ese sector económico. ¿No habrá allí conflicto de intereses?
De boliche en boliche
Silvia Ruggieri tiene a su cargo la cartera social. En el amplio abanico de tareas que incluye las políticas de ancianidad y minoridad, también están aquellas referidas a la juventud. Su primer director Ariel Guirín, protagonizó un episodio bochornoso en un boliche, que incluyó lesiones a un policía y denuncias cruzadas tras lo cual debió renunciar. No es bueno que quien debe velar por la seguridad de la diversión de los jóvenes ande a los golpes en los boliches.
Yamila Cerezo, su sucesora, también se embarcó en una polémica al desguazar el programa de Diversión Nocturna justo antes de las fiestas de fin de año. Antes, Cerezo había aparecido en una página de Internet junto a uno de los secretarios privados de Jaque, Matías Stevanato como referentes de la juventud que impulsa la candidatura del chubutense Mario Das Neves. La página fue retirada de inmediato antes que el enojo K opacara todos los planes de Jaque por la travesura de sus chicos.
De índices y precios
Guillermo Migliozzi es el ministro de Producción. De él depende María Inés Crisafulli, a cargo de la Dirección de Estadísticas e Investigaciones Económicas de Mendoza (DEIE) que pese al título de la repartición cada vez mide e investiga menos. Más por razones políticas que operativas, la labor que antes realizaba está siendo cubierta por la Universidad Nacional de Cuyo a través del Centro de Investigaciones Económicas de la Facultad de Ciencias Económicas que dirige Alejandro Trapé.
Sus índices sí se consideran válidos a la hora de medir las variaciones de precios y la influencia de la inflación en la provincia. Una polémica de la que el gobierno de Jaque quiso quedar al margen para –una vez más- no contradecir al gobierno nacional, que en este tema, y a través de su intervención en el Indec, ha crispado los ánimos de todo un país que sin necesidad de encuestas percibe que los índices oficiales que se difunden nada tienen que ver con la realidad. Algo que muchas veces comprobado en las mismas declaraciones de los funcionarios.
Poco más
En ese contexto, se conoció además que la Osep realizará una fiesta valuada en cien mil pesos, mientras algunos afiliados reclaman más y mejores servicios; que Irrigación duplica la apuesta y ha previsto un gasto de doscientos cincuenta mil para su festejo, que tal vez podrían beneficiar de manera más directa a los regantes. O que Héctor Salcedo nombró en la Empresa Provincial de Transporte a su yerno policía. Todo ello, bajo la constante queja del gobernador hacia abajo que éste es un gobierno que no hace mal las cosas, sino que en todo caso, no comunica como corresponde. Justamente el motivo por el cual el original coordinador de Prensa, Lautaro Vicario, debió abandonar su cargo. Para no correrse de la impronta paradojal de esta gestión, lo suyo era lo de un comunicador que no comunicaba, o no podía comunicar demasiado.