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Notas
Mario Lingua reclama herramientas modernas de intermediación entre el productor y el consumidor
El titular de la Cámara de Comercio de San Martín, sostuvo que problema de la baja rentabilidad de los productores del campo mendocino no es de ahora, "es un inconveniente de hace una década en Argentina".
La problemática que actualmente sufren los productores, frente a los precios que reciben por un año de trabajo continuo y las diferencias exorbitantes que pagan los consumidores por productos como, tomates, ajo, papa o cebollas, “no es de ahora sino más bien de hace unos diez años”, según Mario Lingua, titular de la Cámara de Comercio de Industria de San Martín.
Un problema que en parte podría comenzar a ser subsanado una vez que entre en funcionamiento el Parque de Servicios e Industrias Palmira (Pasip), “cuya filosofía desde su génesis ha sido contemplar los intereses de los productores sin afectar la cadena de comercialización”, recordó.
El análisis de Lingua, sobre el problema que ahora se ha visto agravado con la mentada crisis financiera internacional que ha impactado directamente en los créditos para el sector Pyme, se basa en la necesidad de “armar una nueva generación de herramientas de integración, entre los productores y los consumidores, con el claro propósito de que defiendan de una vez por todas la rentabilidad de los que más sufren”, dijo poniendo la atención sobre los trabajadores de la chacra. Y agregó: “Esto que yo digo no es en términos exclusivos del departamento de General San Martín, sino también de toda la región del Este mendocino y del resto de la provincia”, aclaró.
“Esto ya se lo hemos planteado el ministro de la Producción, Guillermo Migliozzi, a quien le hemos solicitado que la provincia trabaja con políticas activas, tanto en problema de fondo como en el corto plazo”, manifestó.
Además consideró que el problema de los precios, “se produce siempre en la intermediación, hace más de una década en Argentina, por lo que no bastan hoy en día los organismo de control para asegurarle un precio digno a los productores, sobre a los pequeños y medianos”, reflexionó.
Asimismo, Lingua, explicó que cuando refiere a herramientas específicas, “en verdad estamos hablando de herramientas específicas que trabajen activamente, con políticas de Estado mediante, en sistemas de asociatividad que sean modernas y por lo tanto que no atenten contra la cadena de comercialización”, añadió.
Por ello es que reclamó por el desarrollo de “políticas públicas que contemplen tanto al productor como al consumidor, tomando como desafío el armado de un nuevo concepto, moderno, de herramientas de generación de articulaciones dentro de la cadena de valor de los productos de la tierra mendocina”.
“Esto no pasa solamente con los productos de la chacras. También en la vitivinicultura”, sostuvo comparando los precios de la uva que reciben los viñateros y el precio del litro de vino que luego se paga en las góndolas.
Asimismo, Lingua, explicó que cuando refiere a herramientas específicas, “en verdad estamos hablando de herramientas específicas que trabajen activamente, con políticas de Estado mediante, en sistemas de asociatividad que sean modernas y por lo tanto que no atenten contra la cadena de comercialización”, añadió.
Por ello es que reclamó por el desarrollo de “políticas públicas que contemplen tanto al productor como al consumidor, tomando como desafío el armado de un nuevo concepto, moderno, de herramientas de generación de articulaciones dentro de la cadena de valor de los productos de la tierra mendocina”.
“Esto no pasa solamente con los productos de la chacras. También en la vitivinicultura”, sostuvo comparando los precios de la uva que reciben los viñateros y el precio del litro de vino que luego se paga en las góndolas.