Notas
Pina Bausch: el espíritu vivo de la danza-teatro
Desde 1973 Bausch dirige su propia compañía, “Tanztheater Wuppertal”, que se convirtió en sinónimo de excelencia para el teatro-danza en el mundo.
Sus obras no siguen una estructura narrativa ni una progresión lineal, se construyen a partir de una serie de episodios. Múltiples acciones escénicas simultáneas, imágenes impactantes de actividades cotidianas, de textos dirigidos a menudo al público y de una gran variedad de músicas en la banda sonora, elementos que llevan el sello reconocible de Bausch.
Sus trabajos siempre versan sobre los sentimientos que experimentan las personas, preguntándose de dónde provienen y por qué surgen en un determinado momento, el vehículo es un humor agridulce habitado por contradicciones ambiguas y sutiles críticas, una constante alusión al eterno retorno causa la sensación de que sus piezas podrían continuarse bailando sin parar durante horas, ya que la repetición va a convertirse en un elemento de tensión imprescindible.
Desde mediados de los años 80 la coreógrafa ha creado una serie de coproducciones con distintas ciudades del mundo, donde la compañía reside y trabaja durante tres semanas, empapándose del ambiente local, su gente, su música, su luz y sus imágenes.
Vale la pena recordar las dos oportunidades en que Pina Bausch y sus bailarines estuvieron en Buenos Aires (en 1980 y en 1994; ambas presentaciones fueron en el Teatro San Martín), resultaron un enorme éxito.
Hoy se encuentra retirada de la danza activa, salvo excepciones como su participación con el cineasta almodóvar en la película “Hablé con ella” y con Federico Fellini “E la nave va”.
Imágenes a destacar: una montaña de siete metros de flores rojas de seda en una esquina del escenario o el limpia cristales suspendido en el aire con su cubo frente a la tarea imposible de mantener impecable las superficies de vidrio de los grandes rascacielos de la ciudad.
Mirá las fotos y el video y transportate al mundo del movimiento.