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Notas

Vacaciones de lujo: el espacio exterior

Los avances de la tecnología han hecho posible que personas sin experiencia previa, puedan realizar viajes al espacio exterior con tan sólo tres días de entrenamiento. MDZ te trae las fotos y el video de un nuevo destino turístico de ciencia ficción.

Desde “Houston tenemos un problema”, la famosa frase pronunciada por el astronauta John Swigert durante la misión espacial Apolo 13, hasta los éxitos y fracasos de una NASA que cumplió hace pocos días atrás 50 años de trayectoria, la carrera espacial ha sido un sueño y un desafío.

Los años de la guerra fría y la competencia mundial entre EE.UU. y la ex Unión Soviética por comenzar y finalizar de manera exitosa sus proyectos espaciales, animales, metales solitarios y hombres de carne y hueso fueron parte de este camino intergaláctico de experimentación y aprendizaje.

Muchas generaciones de niños que hoy son adultos mayores, al ser interrogados por sus padres sobre cual sería la profesión que ejercerían al ser ellos adultos, se dividían entre bomberos, médicos, espías secretos y astronautas.

Hoy en día estas profesiones han perdido parte de su encanto y los niños del siglo XXI sueñan con ser dueños de una corporación multinacional o revolucionarios desarrolladores de unidades de negocios en internet o héroes vestidos de negro que desafían las reglas de una Matrix sobrevaluada.

Los deseos han mutado con el paso de los años y el avance imparable de la tecnología es en parte responsable de estos cambios. La decepción que provocó la esperada llegada del nuevo milenio está siendo sustituida por grandes y asombrosos descubrimientos, la ampliación de nuestro sistema solar con nuevos y más grandes integrantes, el desarrollo de bio-combustibles que puedan suplantar los no renovables recursos que el pasado dejó a nuestra disposición, el descubrimiento del genoma humano y la posibilidad de pronosticar nuestro futuro con un porcentaje de acierto inquietante.

Y más: los edificios inteligentes, las computadoras superpoderosas, los corazones artifícales, piel sintética, automóviles realizados con botellas de plástico y cáscaras de banana, y el universo a un clic de distancia son sólo algunos de los nuevos paradigmas que rodean a la humanidad.

Entre tantas cosas que hoy poseemos para sentirnos parte del futuro se suma una nueva e interesante opción: el turismo espacial. Poder ver nuestro planeta desde millones de kilómetros ya no es patrimonio exclusivo de la NASA ni de la ciencia ficción.

Ahora cualquiera de nosotros puede convertirse en cosmonauta, volver después de unos días y contar que la tierra “se ve así de chiquita” mientras hacemos gestos con las manos y nuestra familia nos observa hipnotizada por el fantástico relato al que asiste. Pues bien, esto se convirtió en realidad gracias a una compañía norteamericana pionera en turismo espacial.
Virgen Galactic se adjudica el trofeo de ser la primera empresa en el mundo que ofrece al usuario común la posibilidad de viajar al espacio.

Sir Richard Branson es el dueño y responsable de colocar nuestro cuerpo en orbita alrededor de la tierra, el diseño de la nave y la tecnología que nos mantiene flotando en esta épica travesía está a cargo de Burt Rutan.

La empresa Virgen Galactic nos ofrece la posibilidad de viajar al espacio sin necesidad de convertirnos en astronautas profesionales, ni siquiera de tener una ardua preparación previa al viaje, con solo tres días de adiestramiento nos encontraremos listos para ver la esfera celeste tal cual la vio Neil Armostrong hace 39 años atrás.

Si están interesados en realizar este tour y dejar sus cuerpos liberados a la sensual ausencia de gravedad no tienen más que decidirse, el próximo vuelo está programado para el año 2009 y pueden reservar su asiento completando un simple formulario en el sitio oficial de Virgen Galactic.

Eso sí, la reserva tiene un costo de 20.000 USS y el viaje total nos costará unos 200.000 dólares aproximadamente. El espacio será entonces para muchos de nosotros, un lugar al que solo se llega desde las pantallas de cine o a través de las páginas de algún buen libro.