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Notas

El objetivo es Asia

Los analistas consideran que, aún tardía, la decisión del presidente Lula será uno de los motores de los nuevos vientos económicos. El canciller Celso Amorin definió la política como de “ataque empresarial”, agregando que para Brasil el “2008 será el año de Asia”.El gobierno brasilero espera los resultados de un estudio sobre planificación productiva, encomendado a un selecto grupo de ejecutivos de grandes compañías de Brasil y de Japón.
Según publica la edición de hoy martes el “O Estado de Sao Paulo”, la cancillera brasilera ya tomó la decisión estratégica en su apuesta para el crecimiento económico brasilero, y escogió a siete áreas de Asia, en lo que se considera “un ataque empresarial”. El mismo diario informa que la decisión fue tomada en el máximo nivel de responsabilidad gubernamental, es decir, por el propio presidente Luiz Inácio Lula da Silva. Su idea es dejar la presidencia con relaciones comerciales fuertes y vinculantes con los llamados tigres del sudeste asiático.

El canciller Celso Amorin definió la política como de “ataque empresarial”, agregando que para Brasil el “2008 será el año de Asia”. La semana pasada, en Tokio, Alessandro Teixeira, presidente de la Agencia de Promoción y Exportaciones e Inversiones (APEX), manifestó que “las empresas brasileras deben invadir Asia”. Sus declaraciones fueron realizadas dentro del marco de una exposición de moda, rubro que Brasil ha puesto en la línea de fuego de su estrategia comercial. El evento capitalizó la buena imagen de Brasil en Japón, de ahí el “Brazil fashion Now”, que finalmente se transformó en una rueda de negocios. “Fue una experiencia para estimular las exportaciones de las pequeñas y medianas empresas de los sectores de la confección y el calzado”, manifestó Teixeira.


El gobierno brasilero espera los resultados de un estudio sobre planificación productiva, encomendado a un selecto grupo de ejecutivos de grandes compañías de Brasil y de Japón. Según el mismo diario paulista, Asia entró en el radar de las grandes empresas mucho antes que en el del gobierno. Y señala el caso de China y de los países del sudeste asiático, que hoy están entre los posibles inversores en la producción de commodities y obras de infraestructura en Brasil.