Notas
Liberaron a los detenidos por el robo de los 55 mil pesos
La víctima no reconoció a ninguna de las personas. Las huellas dactilares encontradas en el auto tampoco coincidieron con las de los sospechosos detenidos.
Un dato importante se agregó al nuevo capítulo de crisis entre el Poder Ejecutivo y el Judicial: el fiscal de Guaymallén, Mariano Carabajal, dejó en libertad esta tarde a las tres personas que fueron detenidas ayer durante el allanamiento que, según acusaron desde el Ministerio de Seguridad, demoró cuatro horas en llegar.
Desde la Unidad Fiscal a cargo del caso, aseguraron que no hay ningún elemento de prueba que permita sostener la sospecha en contra de estas personas (una de ellas es menor de 18 años). A esta conclusión llegaron luego de que Roberto Righi, el hombre que fue asaltado ayer por la mañana -le robaron 55 mil pesos-, dijera en la rueda de personas que ninguno de los sujetos que le mostraron se parecía a sus atacantes.
A eso se sumó el informe de Criminalística, que determinó que las huellas dactilares encontradas en el Peugeot 504 usado por los delincuentes no coincidían ni con las de los detenidos ni con otras muestras levantadas en la casa donde se hizo el allanamiento.
La falta de evidencia se convirtió en una carta fuerte para la Justicia ante la ola de críticas generadas ayer.
Si bien hoy prefirió no profundizar el tema, el ministro de Seguridad, Alfredo Cornejo, ayer comentó por todos lados el episodio de “las cuatro horas para esperar una orden de allanamiento”.
Por su parte, el ayudante fiscal de la Oficina 9, Juan Tichelli envió un informe sobre cómo se desarrollaron los hechos desde que la novedad ingresó a su dependencia. Además, indicó que supo que la policía había hallado el auto de los asaltantes porque se lo contó la víctima mientras declaraba. Consultó a la policía, preguntó dónde era el lugar y salió para allá.
Su presencia en el callejón Ruggeri de Buena Nueva no aportó mucho más. Los policías ya habían dispuesto por cuenta propia un fuerte operativo, con helicóptero y efectivos del Grupo Especial de Seguridad (GES) incluidos.
“Esto es así. Se alguien cree que la situación puede ser complicada, se ponen en funcionamiento todas las herramientas que están a mano”, afirmaron en Seguridad, para contrarrestar especulación sobre una puesta en escena.
En este punto existen dos posturas bien diferenciadas. Los policías sostienen que había evidencia concreta para creer que en esa casa estaban los delincuentes, y que por eso era necesario hacer un allanamiento a toda prisa. Sin embargo, desde la Justicia, con un toque de acidez, indicaron que se trató de un error de interpretación: que el perro policía que olfateó hasta ese lugar, bien pudo haber apuntado hacia un baldío contiguo, “pero los efectivos creyeron que el perro se refería a la casa”.
Por su parte, el ayudante fiscal de la Oficina 9, Juan Tichelli envió un informe sobre cómo se desarrollaron los hechos desde que la novedad ingresó a su dependencia. Además, indicó que supo que la policía había hallado el auto de los asaltantes porque se lo contó la víctima mientras declaraba. Consultó a la policía, preguntó dónde era el lugar y salió para allá.
Su presencia en el callejón Ruggeri de Buena Nueva no aportó mucho más. Los policías ya habían dispuesto por cuenta propia un fuerte operativo, con helicóptero y efectivos del Grupo Especial de Seguridad (GES) incluidos.
“Esto es así. Se alguien cree que la situación puede ser complicada, se ponen en funcionamiento todas las herramientas que están a mano”, afirmaron en Seguridad, para contrarrestar especulación sobre una puesta en escena.
En este punto existen dos posturas bien diferenciadas. Los policías sostienen que había evidencia concreta para creer que en esa casa estaban los delincuentes, y que por eso era necesario hacer un allanamiento a toda prisa. Sin embargo, desde la Justicia, con un toque de acidez, indicaron que se trató de un error de interpretación: que el perro policía que olfateó hasta ese lugar, bien pudo haber apuntado hacia un baldío contiguo, “pero los efectivos creyeron que el perro se refería a la casa”.