Notas
Los ministros de Cobos
Roberto Grillo fue el primer ministro de Seguridad de Julio Cobos, cuando esa cartera aún estaba dividida en Justicia y Seguridad. Su cargo duró hasta febrero de 2005, y junto con él se fue la mayoría de sus funcionarios, desgastados por haber soportado, entre otros casos, la muerte de la maestra Claudia Oroná.
El gobernador se decidió entonces por Alfredo Cornejo como sucesor. El paso por el Ministerio de calle Salta de Godoy Cruz fue fugaz. Dejó su puesto en julio de 2005 a Osvaldo Tello –integrante en ese momento de la Inspección General de Seguridad- y se retiró para abocarse a su campaña para las elecciones legislativas nacionales.
Tello nunca tuvo respaldo político, y su gestión se vino abajo en noviembre de ese año al no poder resistir los reclamos populares por el caso Azcurra y por el asesinato de Susana Cruz de Rubino.
Lejos de buscar a un especialista, Cobos confió en Miguel Bondino, cuyos antecedentes para ese puesto eran escasos.
Bondino duró en el poder hasta abril de este año, y tuvo que decir basta luego del crimen de Laura Abonassar. Durante ese tiempo el Ministerio de Seguridad (a esa altura Justicia ya dependía del Ministerio de Gobierno) soportó críticas por tres casos de “gatillo fácil”, acusaciones de corrupción entre funcionarios policiales y cuestionamientos a su gabinete por la participación que tuvieron durante la investigación judicial que vinculó a barrasbravas de Godoy Cruz con funcionarios del gobierno.
El gobernador se decidió entonces por Alfredo Cornejo como sucesor. El paso por el Ministerio de calle Salta de Godoy Cruz fue fugaz. Dejó su puesto en julio de 2005 a Osvaldo Tello –integrante en ese momento de la Inspección General de Seguridad- y se retiró para abocarse a su campaña para las elecciones legislativas nacionales.
Tello nunca tuvo respaldo político, y su gestión se vino abajo en noviembre de ese año al no poder resistir los reclamos populares por el caso Azcurra y por el asesinato de Susana Cruz de Rubino.
Lejos de buscar a un especialista, Cobos confió en Miguel Bondino, cuyos antecedentes para ese puesto eran escasos.
Bondino duró en el poder hasta abril de este año, y tuvo que decir basta luego del crimen de Laura Abonassar. Durante ese tiempo el Ministerio de Seguridad (a esa altura Justicia ya dependía del Ministerio de Gobierno) soportó críticas por tres casos de “gatillo fácil”, acusaciones de corrupción entre funcionarios policiales y cuestionamientos a su gabinete por la participación que tuvieron durante la investigación judicial que vinculó a barrasbravas de Godoy Cruz con funcionarios del gobierno.