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Notas

Las últimas gestiones de Cobos en Buenos Aires

Intentó poner a hombres de su tropa en el Instituto Nacional de Vitivinicultura. También gestionó el acceso del ministro de Desarrollo Social, Sergio Pinto al Congreso. Pero la diputada electa,  Laura Montero,  aguó la estrategia. Y el futuro empleo de Juan Carlos  Mazzón: reunir lo que muchas veces ayudó a disolver.

Según el portal argentino, lapoliticaonline, que está dirigido por el periodista Ignacio Fidanza, las últimas horas de Julio Cobos en el país se redujeron a “tratar de reciclar a algunos funcionarios de Mendoza que se quedan sin cargo y para ello apunta a quedarse con el Instituto del Vino”. El artículo no vacila en llamar a esta instancia como “la desesperada búsqueda de fueros para el ministro denunciado”, que no es otro que el actual de Acción Social, Sergio Pinto.

Según la nota existieron intentos para que Pinto llegase al parlamento, en su calidad de candidato (estaba colocado en el tercer lugar de la lista oficialista), para sólo garantizarle inmunidad legislativa frente a lo que, se estima, una escalada judicial que lo tendrá como protagonista a causa de los Vale Más. Todo sería un enroque, que haría que la electa diputada nacional, Laura Montero, asumiera la conducción de Instituto Nacional de Vitivinicultura, y asi llegase el ministro al Congreso de la Nación.

Siempre según la nota, Montero “dijo que podría aceptar el cargo, aunque planteó una salvedad: dijo que no iba a renunciar a su escaño –también fue candidata a diputada y entró-, sino que iba a pedir licencia en la cámara baja, hecho que no le iba a permitir a Pinto conseguir sus fueros. Fue así que Cobos dio por descartada la movida”.

Lo que parece olvidarse en estas historias de dimes y diretes, no siempre exactos y hasta interesados por varios de sus protagonistas, es que, en el INV, su titular tiene que ser licenciado en enología, ingeniero agrónomo o ingeniero químico. Y por el momento, en la filas del cobismo puro, lo que sobran son abogados e ingenieros civiles. Claro que en política, y más en la Argentina, todo es posible.

Respecto a las tareas del operador peronista, Juan Carlos Mazzón, y al que erronéanemente se lo tiene como nacido en Mendoza, y que ya trabajó para los presidentes justicialistas Menem, Duhalde y Kirchner, puede leerse una columna a cargo del director del sitio, Ignacio Fidanza, en la que desmenuza su nueva ocupación. Allí hay frase antológica acerca de cómo hace política el monje negro de la política argentina: "con un par de baterías de repuesto para el celular".