Notas
Signo de los tiempos
El humor no pasa de moda. Los que sí pasan son los protagonistas, especialmente cuando la categoria es "humor político". Y más aún si este se hace en un país como el nuestro.
"Nik es provocativo. Cuando lo estima necesario llega a ser insolente. Pero también destila ternura. Sus personajes podrían ser acariciados y consolados. Los conoce por dentro y por fuera sin haberlos visto nunca (...) Comunica a la sociedad aquello que la sociedad quiere escuchar con megáfono, para curar sus defectos e impotencia. No olvidemos que chiste proviene de chistar, hablar en voz baja, transmitir algo que no puede ser manifestado a los gritos. Pues bien, Nik lo manifiesta a gritos", comenta el prologuista de este texto, Marcos Aguinis, anticipando una serie de viñetas que conforman un relato de la realidad.
Así, entonces, el humor se encarga de aquello que no lo es tanto (como los sucesos ocurridos en el toilette de un ministro de la Nación), o de relaciones internacionales (las apariciones de Chávez en el matrimonio presidencial), o dichos de algunos hombres públicos (Julio de Vido y los inefables Fernández en sus dos versiones). "Yo, pinguina", desde luego, es también una especie de signo de los tiempos, ya que ahora quedó resuelta la sucesión presidencial. Y es una extraordinaria posibilidad de ejercer el humor con "Krishtina", como supone Nik que es llamada la electa presidenta.
Cuando Aguinis resalta que los humoristas "han aprendido que nada es mejor que una buena salida humorística para cualquier desgracia", tal vez hable en nombre de un sindicato más amplio que el referido. Y en donde no hay ficha de inscripción sino simplemente un DNI, que acredita la pertenencia a un país en el cual suceden hechos que sí, definitivamente, dan para risa.