Rafael Grossi se juega una carta clave: cuándo es la votación por la Secretaría General de la ONU
El argentino volverá a ser evaluado por el Consejo de Seguridad en una votación secreta que será clave para medir sus apoyos en la carrera por suceder a António Guterres.
El argentino Rafael Grossi.
DPALa carrera por la Secretaría General de las Naciones Unidas entra en una instancia decisiva. Este martes, desde las 15.30 de Nueva York (16.30 de Argentina), el Consejo de Seguridad volverá a poner bajo la lupa a los candidatos que buscan suceder a António Guterres, cuyo mandato finalizará a fin de año.
Entre ellos está el argentino Rafael Grossi, director general del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), quien llega a esta nueva ronda con un escenario más exigente que el que enfrentó en las primeras consultas.
La votación será secreta y se realizará en Nueva York. Las consultas conocidas como straw polls no definen formalmente al próximo secretario general, pero permiten medir el respaldo que tiene cada postulante dentro del Consejo de Seguridad y detectar posibles bloqueos.
Los números que preocupan a Grossi
El último sondeo informal, realizado el 18 de septiembre, dejó a Grossi con cinco votos de apoyo, ocho en contra y dos sin opinión.
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El resultado significó un retroceso para el candidato argentino respecto de las rondas anteriores. En la primera consulta había obtenido siete votos favorables y volvió a alcanzar esa cifra en la segunda.
En la última compulsa, en cambio, quedó por detrás de Rebeca Grynspan, de Costa Rica, que obtuvo nueve votos favorables, y de Carolyn Rodrigues-Birkett, de Guyana, que consiguió ocho. También quedó empatado en apoyos positivos con Olara Otunnu, de Uganda, y Macky Sall, de Senegal.
El dato central es que Grossi necesita recuperar terreno si pretende llegar a la instancia formal de selección. Para que el Consejo de Seguridad pueda recomendar un candidato se requieren al menos nueve votos favorables y, además, que ninguno de los cinco miembros permanentes ejerza su poder de veto.
El verdadero desafío: los cinco países con poder de veto
La elección tiene una particularidad que hace que los números de las encuestas informales no sean suficientes por sí solos.
Estados Unidos, Rusia, China, Francia y Reino Unido son los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad. Cualquiera de ellos puede bloquear una candidatura mediante un veto.
Por eso, un postulante puede reunir nueve o más votos favorables y aun así quedar fuera de carrera si recibe el rechazo de una de esas cinco potencias.
Hasta ahora, además, los resultados de las consultas no permiten identificar públicamente cuáles de los votos negativos corresponden a los miembros permanentes. El proceso deberá avanzar hacia una instancia en la que ese aspecto pueda quedar más claro.
Dos candidatas tomaron ventaja
Los últimos resultados muestran un escenario con dos candidaturas que vienen concentrando el mayor respaldo: Rebeca Grynspan y Carolyn Rodrigues-Birkett.
Grynspan alcanzó nueve votos favorables en la última consulta y Rodrigues-Birkett quedó a uno de ese número. Ambas fueron las dos candidaturas que aparecieron en los primeros lugares durante las tres rondas realizadas hasta ahora.
Sin embargo, llegar a nueve apoyos no significa tener asegurada la designación. Grynspan, por ejemplo, obtuvo también cinco votos en contra en la última consulta, y todavía no está determinado si alguno de ellos provino de un miembro permanente con capacidad de veto.
Qué necesita Grossi
Para el argentino, la próxima ronda será una oportunidad para intentar revertir el retroceso registrado en septiembre.
Grossi necesita sumar al menos cuatro apoyos respecto de su última medición para alcanzar el umbral de nueve votos favorables. Pero, además, deberá evitar un eventual veto de cualquiera de los cinco miembros permanentes.
El argentino cuenta con el respaldo formal de Argentina, Italia y Paraguay y su candidatura está sustentada en su trayectoria al frente del organismo nuclear de Naciones Unidas.
La elección, de todos modos, no se definirá simplemente por quién encabece una consulta informal. El Consejo de Seguridad deberá alcanzar un acuerdo sobre un candidato y luego elevar su recomendación a la Asamblea General, que será la encargada de formalizar la designación.
Una carrera todavía abierta
Los números muestran que Grossi no llega como el candidato con mayor cantidad de apoyos a la nueva instancia. Al mismo tiempo, el proceso todavía no produjo un consenso definitivo y las consultas pueden continuar durante varias rondas.
De hecho, en la elección de 2016 que terminó con la designación de Guterres fueron necesarias seis rondas de straw polls antes de alcanzar un acuerdo.
Así, la nueva votación permitirá conocer si el argentino consigue recuperar posiciones o si la disputa queda cada vez más concentrada entre Grynspan y Rodrigues-Birkett.
El dato definitivo llegará recién cuando el Consejo de Seguridad encuentre un candidato capaz de reunir los votos necesarios sin ser bloqueado por ninguno de los cinco miembros permanentes. Hasta entonces, la carrera por suceder a Guterres continúa abierta.

